Granada con su Esperanza

Instante en el que el arzobispo de Granada, Javier Martínez, corona a la Virgen de la Esperanza. /JOSÉ VELASCO | GALERÍA: RAÚL C. RODRÍGUEZ
Instante en el que el arzobispo de Granada, Javier Martínez, corona a la Virgen de la Esperanza. / JOSÉ VELASCO | GALERÍA: RAÚL C. RODRÍGUEZ

El arzobispo Javier Martínez coronó ayer a la Virgen de Risueño en la Catedral, 300 años después de su hechura

Fernando Argüelles
FERNANDO ARGÜELLESGRANADA

Los hermanos de la Esperanza han vivido este fin de semana una de las páginas más bellas de su historia. Y lo ha hecho en tres actos: el primero el viernes con el traslado matutino de la dolorosa hasta la Catedral; el segundo ayer por la mañana con el ceremonial de la Coronación en la Catedral; el último esta pasada tarde-noche-madrugada con el regreso triunfante de la Virgen en su palio hasta la iglesia de Santa Ana.

A las cinco y media de la tarde se ponía en la calle el cortejo. La Virgen de la Esperanza, ya Coronada, salía de la Catedral. Una temperatura agradable, de manga corta en la primera parte de la tarde, dejaba entrever unas horas de disfrute para todos los cofrades de la ciudad y los muchos llegados de otros puntos de la geografía. Tres siglos después de ser tallada por José Risueño, Nuestra Señora de la Esperanza ya estaba coronada y salía a la calle a celebrarlo con sus cofrades y devotos. Marcaba el reloj las 11,55 de la mañana cuando el arzobispo de Granada, Francisco Javier Martínez, le imponía a la dolorosa la corona, y apenas cinco horas más tardes salía ya a las calles en procesión de alabanza. Los primeros en felicitarla por esta coronación fueron los 'incensarios de Loja', que en la misma plaza de las Pasiegas interpretaron varias 'sátiras' en su honor. A partir de ese momento, las escenas de devoción no dejaron de producirse hasta que entrada ya la madrugada regresaba a Santa Ana.

La Sagrada Imagen no se ha presentado en la calle acompañada de cortejo con hermanos en filas ni de representaciones, se ha querido que todos vivan este día tan especial junto a la dolorosa de cerca. Sólo llevaba la cruz parroquial escoltada con ciriales, presidencia de la junta de gobierno y el cuerpo litúrgico con los acólitos precediendo al paso. Así, hermanos y devotos pudieron estar junto al palio todo el tiempo deseado, formándose una 'bulla' nada más salir a la calle, que fue en crecimiento según se acercaban los momentos más importantes de esta procesión de regreso y que ralentizó bastante el tránsito del palio por las calles.

Y es que la Virgen visitó al Señor del Rescate en la Parroquia de la Magdalena (habiéndose colocado la imagen del Señor en la misma puerta del templo), a la Hermandad del Sto. Crucifijo de San Agustín en el Convento del Santo Ángel Custodio de la calle San Antón (bellamente situados en el altar mayor el Santo Crucifijo y Nuestra Señora de Consolación), a la Patrona de Granada, la Virgen de las Angustias, en su Basílica, a la Hermandad de Paciencia y Penas en la Iglesia Imperial de San Matías, y a las cofradías de la Parroquia de Santa Escolástica en el templo de Santo Domingo. Estos fueron los puntos donde, además, mayor público se concentró para ver la procesión, que estaba acompañada por la Banda de Música, Cornetas y Tambores de Santa María del Alcor, del Viso del Alcor-Sevilla.

El itinerario de la procesión llevó al palio de la Esperanza Coronada por Pasiegas, Marqués de Gerona, Jáudenes, Paz, Puentezuelas, Recogidas, San Antón, Verónica de la Virgen, Acera del Darro, Puente de la Virgen, Carrera de la Virgen, Campillo, Mariana Pineda, S. Matías, Jesús y María, Plaza de Santo Domingo, Carnicería, Fortuny, Santa Escolástica, Pavaneras, Colcha, Reyes Católicos y Plaza Nueva. Aunque no había un horario oficial, sino estimado de paso por algunos de los principales puntos, según avanzaban las calles se iba acumulando cierto retraso, llegando a la sede de la cofradía de San Agustín casi a las diez de la noche, a la Virgen de las Angustias a las doce, y una hora más tarde a San Matías.

Cohetes, fuegos de artificio, canticos de saetas, sevillanas o salves, la Banda de Tambores y Cornetas del Gran Poder (que abrió el cortejo en parte del recorrido) acompañando al palio tras abandonar la sede del Sagrado Protector… y muchos gritos de vivas y alabanzas fueron habituales en todo el recorrido, así como las numerosas petaladas.

Estrenos

Si su paso de palio siempre despierta la atención de todos los que lo contemplan, en esta ocasión muchas miradas iban directamente a la corona impuesta a la dolorosa, realizada en plata y oro procedentes de donaciones de los hermanos de la cofradía. Se trata de una pieza de joyería de amplio perfil ovalado y minuciosa decoración barroca. Está ornamentada en sus partes principales con un enrejado o maya de hilos de oro y pedrería. También se incluyen en el conjunto figuras de ángeles así como la Santísima Trinidad que remata la parte superior. La ráfaga de La corona está decorada con unas guirnaldas de flores y frutos tomadas de la Corona del Pueblo de la Virgen de las Angustias. Aparecen bajo la Trinidad un aro de doce estrellas montadas a modo de airones sobre muelles. La corona es obra del orfebre cordobés Manuel Valera.

Estrenaba también la Virgen una saya realizada para la ocasión sobre lamé de plata del S.XIX dodada en hilo de oro y sedas en el taller de José Manuel Martínez Hurtado (2018), regalo de hermanos de la cofradía. Además, tendrá de tocado el regalado por los hermanos de la Banda Jesús del Gran Poder. Es un encaje del siglo XIX, muy poco habitual, puesto que le vemos no solamente varias técnicas, detalle que si es usual, sino que son técnicas que provienen de distintos lugares. Por ejemplo apreciamos un enrejado, que recuerda al diseño del canasto de la presea de la coronación. Esa técnica es inglesa, exactamente de Honiton, pero a modo de variante muy delicada. También observamos la técnica del punto de aguja. A la vez que no da la sensación de estar ante un dibujo propio del estilo duquesa con aplicaciones del llamado Bruselas, por la profusión de flores y la suma delicadeza de la realización.

Pero, junto a estos estrenos, no hay que olvidar que junto a la imposición de la corona, la cofradía también ha puesto en marcha un destacado proyecto social: 'la Casa de la Esperanza'. Tiene como objetivo global el apoyo a madres gestantes o con hijos menores, en riesgo de exclusión social. El proyecto de acción social u obra de misericordia, está diseñado para que perdure en el tiempo y no sea un acto puntual con motivo de la coronación, lo que le confiere una naturaleza propia y se corresponde con los fines de la Hermandad, desde su fundación en 1927.

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