Humildad y Soledad desde el Realejo

Humildad y Soledad desde el Realejo

La cofradía cerró, en carrera oficial, el Martes Santo con su sabor clásico y de 'hermandad de siempre'

FERNANDO ARGÜELLESgranada

El barrio del Realejo se hacía ayer protagonista con una de las hermandades de mayor solera del barrio, la de Jesús de la Humildad, conocida con el nombre popular de La Cañilla, en alusión a la caña que a modo de cetro real lleva la imagen del Señor de la Humildad entre sus manos.

Nuevamente la plaza de Santo Domingo se llenó de público para ver como la cofradía se ponía en la calle, con su cuidada presentación y el buen andar de los dos pasos de la corporación, al frente de los que se encuentra como capataz general Alberto Ortega, quien dedicaba una emotiva levantá en memoria del sacerdote Álvaro Rodado y el cofrade Paco Toro, fallecidos ambos en el último curso. El paso de misterio de Jesús de la Humildad es todo un clásico de la Semana Santa granadina, logrando aunar en el mismo la imagen de Cristo, atribuida a José de Mora, con las del romano y sayón que Espinosa Cuadros realizara hace ya noventa años, y las más actuales obra de Ángel Asenjo. Acompañado por la Agrupación Musical Dulce Nombre de Jesús, propia de la cofradía, fue despertando la admiración de todo el público que arropó a la hermandad a lo largo de su recorrido.

El cortejo llegaba a la calle Ganivet pasadas las nueve de la noche, siendo la última cofradía en recorrer la carrera oficial. Desde un balcón la cantaora Estrella Morente entonó una maravillosa saeta al primer paso de la cofradía. La Soledad cerraba después la jornada del Martes Santo en la plaza de las Pasiegas, a donde llegaba a los sones de la Asociación Musical San Isidro de Armilla, formación que ha acompañado a la cofradía por vez primera este año. Celebraba ayer la hermandad la primera de sus tres salidas de Semana Santa. Y es que esa es la única cofradía de la capital que sale en varias ocasiones en estos días: el Martes Santo, el Viernes Santo hasta el Campo del Príncipe a las tres de la tarde y el Domingo de Resurrección con la imagen de los Facundillos. Pasada la medianoche volvía de nuevo a la Plaza de Santo Domingo, rodeada una vez más del cariño y fervor de granadinos y visitantes.