Un recorrido por los lagos más bonitos de Europa

Lago Como. /
Lago Como.

El agua es el elemento protagonista en estos lugares repletos de encanto que simulan espejos y proyectan todas las virtudes de la naturaleza

ÁLVARO ROMERO

Los cientos de lagos que salpican el viejo continente decoran el paisaje, embellecen los entornos y aportan el elemento fundamental para la vida, el agua. Cada uno de ellos esconde peculiaridades únicas y entrega una riqueza natural incalculable con fauna y flora autóctonas. Abastecen de agua a las localidades colindantes y reflejan, como si de espejos se trataran, toda la belleza que les rodea. Desde los inicios de la especie el ser humano ha buscado siempre tierras fértiles donde abunda el agua, es por eso que muchos de estos rincones cuentan con núcleos urbanos cercanos. En la mayoría de los casos pueblecitos con mucho encanto donde aún se conservan tradiciones y costumbres de antaño.

Lago Como

Situado en el norte de Italia, concretamente en la región de Lombardía, junto a la frontera con Suiza aparece el singular Lago Como. Considerado como uno de los enclaves más bellos del país se hace hueco en la montañosa cordillera de Los Alpes, siendo visita casi obligada para todos aquellos turistas que viajan a Bérgamo o Milán, las ciudades más cercanas.

Por dimensiones se sitúa entre los tres lagos más grandes del país transalpino y yace rodeado de pintorescos pueblecitos entre los que destaca Como, Bellagio, Tremezzo, Varenna y Menaggio. Todos ellos pegados al agua, repletos de encanto, color y matices únicos característicos de la región. La tranquilidad manda entre parajes dibujados a capricho por la naturaleza.

Lago Costanza

Tres países escoltan este imponente charco de agua que se sitúa entre Alemania, Austria y Suiza, en pleno centro de Europa. Ocupa un lugar privilegiado integrándose a la perfección con las montañosas cumbres alpinas que dibujan paisajes de cuento. En sus orillas diferentes playas invitan al baño y sus aguas templan las temperaturas de un entorno verde repleto de vegetación.

Los pueblos que le rodean tienen un común denominador, el preciosismo. La belleza de núcleos urbanos que aún conservan trazados y señas de identidad propias de tiempos medievales. Con el paso de los siglos, la exclusividad llegó a sus orillas llenando el entorno de mansiones y construcciones propias de un alto nivel adquisitivo. Meersburg, Unteruhldingen, Bregenz o la propia ciudad de Constanza son algunos ejemplos de localidades con encanto.

Lago Bled

Al noroeste de Eslovenia aparece el Lago Bled, uno de los más bellos del país y de los más fotografiados de Europa. Rodeado por un entorno de ensueño entre los Alpes Julianos que le convierte en una joya natural repleta de biodiversidad. De origen glaciar ofrece aguas tranquilas y cristalinas que transmiten calma y sosiego al visitante.

El pueblecito homónimo escolta sus orillas sumando aún más encanto si cabe a un lago donde se sitúa el hermoso Castillo de Bled y destaca un pequeño islote central coronado por la Iglesia de la Asunción. Todo ello siempre con el fotogénico fondo montañoso y los espesos bosques que imperan en la comarca. Motivos más que suficientes para plantearse conocer este coqueto rincón.

Lagos Plitvice

Los fastuosos lagos Plitvice forman parte de la región croata de Lika, situada en la parte central del país. Estos charcos de sorprendentes aguas turquesas contribuyen a formar uno de los Parques Naturales más bonitos del mundo, protegido por la UNESCO bajo la denominación de Reserva Natural.

Allí el elemento de la vida es el claro protagonista pues destacan sus 16 lagos, además de múltiples cascadas y arroyos conectados entre sí. Recursos fundamentales para crear un ecosistema autóctono que sirve de hábitat natural para más de 20 especies en peligro de extinción que conviven entre espesos bosques de hayas, y en menos medida de abetos y pinos.

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