Maderuelo, un idílico regreso al medievo

Maderuelo, un idílico regreso al medievo

La villa, protegida por una espectacular muralla, controla desde un pequeño cerro un entorno natural de gran riqueza

ÁLVARO ROMERO

El pequeño pueblecito de Maderuelo se sitúa en el noreste de la provincia de Segovia, lindando con la de Burgos y la de Soria. Vigila imponente todas las tierras que le rodean gracias a su privilegiada posición, pues se sitúa sobre un alargado espolón rocoso desde donde domina los meandros del río Riaza en su descenso hacia el Duero, junto al embalse de Linares del Arroyo.

Un municipio que ha sido capaz de labrar su encanto a través de los siglos, mezclando riqueza natural con un atractivo casco urbano. Binomio mágico de los que cada vez quedan menos. Tras ser tierra de nadie, fronteriza y peligrosa durante el siglo X, el Medievo marcaría un antes y un después en la evolución del pueblo, dejando huella con importantes obras arquitectónicas, entre las que destaca la muralla defensiva que protege la villa. Motivos de sobra para formar parte de la red de Los Pueblos más Bonitos de España.

Las posibilidades turísticas para todo aquel viajero que decida visitar Maderuelo son realmente variadas. Arte, historia, deportes y, por supuesto, gastronomía. Alojamientos y restaurantes que ofrecen turismo de calidad y ponen al servicio del visitante todas las virtudes de la provincia segoviana.

La Edad Media como punto de partida

Estas tierras fueron reconquistadas a comienzos del siglo XI y se convirtieron en fundamentales para defender el margen izquierdo del río Duero. En este periodo histórico, además de las imponentes murallas, se dibujó el curioso trazado urbano repleto de serpenteantes callejuelas e inesperadas plazas que aportan carácter y personalidad al pueblo.

Entrando a Maderuelo desde el oeste la muralla recibe al visitante para hacerse notar y con ella, un torreón y la Puerta de la Villa, acceso principal, una bonita abertura entre tanta piedra. Dentro del complejo destacan las plazas de San Miguel, del Baile y la Plaza del Castillo. Junto a esta última se levanta el Torreón del Castillo, vestigio más relevante del castillo que protegía el acceso norte y residencia señorial.

En cuanto a la arquitectura civil merece la pena destacar también el edificio de la Cárcel y el Alcarcel. Este último, un mirador que ofrece unas preciosas vistas del río y el entorno natural. La arquitectura religiosa más destacada la conforman la Iglesia de San Miguel y la de Santa María del Castillo.

Fuera del entorno amurallado y del centro de la villa brillan con luz propia el Puente Viejo y el Puente Nuevo, edificaciones estratégicas para salvar el cauce del río. En la otra orilla, junto a uno de sus meandros, se deja ver la Ermita de la Veracruz, declarada Monumento Nacional y famosa por sus valiosos frescos.

Para chuparse los dedos

La gastronomía típica de la zona es el lechazo asado, siendo el cordero de esta zona muy apreciado por su exquisito sabor y suavidad, fruto de los aromáticos arbustos y pastizales en los que se alimenta el ganado. La gastronomía tradicional domina las cocinas de la villa siendo motivo de reunión para familias y vecinos de la localidad, con embutidos de matanza como punto de partida. En tierra de buen yantar no pueden faltar los buenos caldos. Diferentes bodegas rodean la villa lindando con producciones Denominación de Origen Ribera del Duero.

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