Camino del Avellano, el paseo que discurre entre leyendas, poesía y las aguas del río Darro

A los pies de la Alhambra./PEPE MARÍN
A los pies de la Alhambra. / PEPE MARÍN

Partiendo del Rey Chico, bajo la Alhambra y junto al Río Darro, damos los primeros pasos por el Camino del Avellano, uno de los parajes granadinos más recreados por la literatura

AIDA ORTIZ

La Fuente del Avellano, ubicada en el Valle del Valparaíso, frente al Sacromonte, entre el Generalife y el río Darro, es un lugar muy frecuentado por los granadinos que buscan un lugar donde descansar del mundanal ruido y disfrutar de un día soleado en la naturaleza, sin alejarse demasiado de la ciudad. Su nombre es también el de uno de los lugares más admirados de la ciudad: el Camino del Avellano.

Sendero

Partiendo del Rey Chico, desde donde ya partía en la época nazarí, bajo la Alhambra y junto al Río Darro, damos los primeros pasos por el Camino del Avellano, uno de los parajes más recreados por la literatura, desde la época musulmana, hasta el romanticismo, pasando por el Renacimiento y por clásicos granadinos como Echeverría.

Este sendero transcurre por la margen izquierda del Darro y finaliza en la Fuente del Avellano, donde Ángel Ganivet fundó la Cofradía del Avellano, adosada a un pilar de mármol de Sierra Elvira

Este sendero transcurre por la margen izquierda del Darro y finaliza en la Fuente del Avellano, donde Ángel Ganivet fundó la Cofradía del Avellano, adosada a un pilar de mármol de Sierra Elvira. La encontramos en una placeta rodeada de bancos que invitan al descanso. Al fondo, un bosque de árboles bajo los cuales se escucha el rumor de las aguas del río.

Fuentes y leyendas

La Fuente del Avellano, sin embargo, no es la única que encontramos en este paseo granadino. A lo largo del recorrido, encontramos las fuentes de la Salud y Agrilla, dos humildes manantiales que recogían las filtraciones de los cauces de la Acequia Real de la Alhambra y la del Tercio y que se encuentran en una grave situación de deterioro.

A lo largo del recorrido, encontramos las fuentes de la Salud y Agrilla, dos humildes manantiales que recogían las filtraciones de los cauces de la Acequia Real de la Alhambra y la del Tercio

Hace más de cinco siglos, Los granadinos las usaban desde que el agua empezó a manar del interior de la tierra, poco después de que se construyese la Acequia Real de la Alhambra. Un agua que creyeron milagrosa y que utilizaban como remedio natural para múltiples afecciones, creyendo a pies juntillas en sus propiedades curativas y mágicas.

Estos manantiales se transformaron en fuentes durante el siglo XIX, convirtiéndose en lugares frecuentados por los aguadores, que después vendían en la ciudad el agua de las tres fuentes. Los granadinos, por aquel entonces, creían las leyendas que aseguraban que el sabor agridulce tenía su origen en el hechizo de un hada que habitaba en una cueva, mucho antes de la llegada de los Reyes Católicos a Granada.

El paseo más poético

El Camino del Avellano es conocido por muchos como el paseo más poético de Granada, debido a que en él es posible leer los versos de un grupo de poetas, tallados en placas metálicas ubicadas en las rocas de los bordes del sendero, entre higueras, fresnos y nogales, que forman un ecosistema mediterráneo a orillas de la ciudad de Granada.

 

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