Podemos se fractura

La división interna de Podemos es fruto de un liderazgo 'mesiánico', y de un sistema organizativo mal estructurado y poco dialogante

Podemos se fractura
JUAN SANTAELLA

Podemos surgió en 2014, como resultado del movimiento 15M, derivado de los sufrimientos que la crisis económica estaba generando. Gran parte de su programa fue tomado de aquellas asambleas populares, realizadas en las plazas públicas, donde todos opinaban. En ellas, Podemos aprendió la democracia directa; la oposición a un sistema capitalista inhumano e injusto; la crítica severa a la transición, reverenciada por tantos, por ser «un cierre en falso de la dictadura»; el afán de reconstituir la auténtica izquierda, entendida como contestación al orden establecido y movilización permanente… En general, el 15M y Podemos aplicaron bien el escalpelo para hacer la autopsia del modelo económico-político, pero la forma de aplicar su alternativa, basada en asambleísmo, inarticulación y ausencia de líderes, no está dando los resultados apetecidos.

En su primera etapa, cosechó sus mejores éxitos: a los cuatro meses de su fundación logró cinco eurodiputados y, al año siguiente (20-XII-2015), el 20% de los votos, y 69 diputados. Podemos votó en contra de la Presidencia de Sánchez dos veces. Hubo nuevas elecciones al año siguiente. Ahora, coaligada con IU, esperaba darle el sorpasso al PSOE, pero perdió más de un millón de votos. Rajoy fue presidente con el apoyo de Cs y con la abstención del PSOE, que fracturó el socialismo.

Aquí empezaron las desgracias de Podemos. El sector de Errejón nunca le perdonó a Iglesias que permitiera gobernar a la derecha. El cénit de la división fue Vistalegre II (11-2-2017), donde Errejón presentó candidatos al Consejo Ciudadano Estatal, donde obtuvo el 33% e Iglesias el 50%. A Errejón se le apartó de la dirección del partido. Después, las crisis han surgido en la mayor parte de los territorios de España, siendo resueltas con ceses y fracturas, sin diálogo ni acuerdos. De la foto de los cinco fundadores de Podemos, solo uno, Iglesias, sigue en la dirección del partido.

La última fase de la crisis la estamos viviendo estos días. Errejón ha decidido unir cabeza con Carmena para la Comunidad de Madrid, mediante la plataforma Más Madrid. Debido a la permanente intromisión de Podemos en la elaboración de la lista municipal madrileña, Carmena quiere elaborar una lista mucho más abierta, y Errejón –al que también querían imponerle la lista– pretende hacer lo mismo. Han cesado a Errejón, le han obligado a dejar su cargo de diputado, y a pesar de que once secretarios territoriales han pedido unidad en Madrid, pretenden elaborar una lista alternativa de Unidos-Podemos, que pacte con Más Madrid, frente al criterio de muchos intelectuales próximos a Podemos, IU de Madrid, EQUO y Anticapitalistas que quieren negociar directamente con Errejón.

La división interna de Podemos es fruto de un liderazgo 'mesiánico'; «de la enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo», como explicaba Lenin, en su mejor obra, y como ha denunciado Carmen Lizárraga al abandonar el escaño en el Parlamento andaluz; y de un sistema organizativo autoritario y poco dialogante, lo cual rompe los criterios estructurales que dieron origen al partido: ausencia de liderazgos, apertura permanente a los movimientos de izquierdas, y prevalencia del asambleísmo y la democracia directa. La división interna de sus líderes pone en peligro la prevalencia de la izquierda en Ayuntamientos y Comunidades Autónomas. Este partido, con una estructura viciada y dividido, no se parece al grupo utópico que venía a regenerar y transformar la izquierda. O toma la vía del diálogo y la apertura, o se irá desmoronando con la misma fuerza con la que emergió.