Un pacto a prueba

Casado, Rivera y Abascal deben concretar el alcance de su coincidencia, incluida la eventualidad de que Ciudadanos se niegue a gobernar junto al PP en presencia de Vox

La decisión de la ejecutiva de Ciudadanos de romper con los tres concejales del Ayuntamiento de Barcelona que votaron a favor Ada Colau –Manuel Valls, Celestino Corbacho y Eva Parera– para constituir su propio grupo municipal no puede evadir al partido de Albert Rivera del verdadero problema al que se enfrenta a nivel nacional: la naturaleza final de su alianza con el PP, cuando precisa del apoyo de Vox para el gobierno de muchas instituciones locales y autonómicas. Lo ocurrido en el Ayuntamiento de Madrid, tras la elección de José Luis Martínez-Almeida como alcalde, muestra una coincidencia triangular que podría venirse abajo en cualquier momento. El PP había alcanzado un pacto con Ciudadanos a nivel local y, al mismo tiempo, había suscrito un acuerdo nacional con Vox que contemplaba la participación de este partido en los gobiernos municipales cuya alcaldía dependiera de sus votos. Del mismo modo que resulta anómalo que Colau aceptara tres votos de concejales de los que se desentiende abiertamente, mientras los aprovecha para mantenerse en la alcaldía barcelonesa, Ciudadanos pretende hacerse con los votos de Vox a favor de gobiernos locales y autonómicos de coalición de los que el partido de Santiago Abascal pretende excluir por inexistente. Ninguna de las tres formaciones de la derecha puede llamarse a andanas. Ni el PP al pactar por separado con Ciudadanos y Vox, ni Ciudadanos a sabiendas de que eso está ocurriendo, ni Vox cuando dice sorprenderse de que los compromisos suscritos con los populares no se hacen efectivos. El problema no sería tal si se limitara a la distribución de concejalías de gobierno y juntas de distrito en Madrid ciudad. Pero afecta a las demás localidades en las que el sábado se impuso la mayoría de las tres derechas, y concierne al gobierno de las autonomías que dependan de esa alianza. La decisión de Vox de suspender todas las negociaciones postelectorales con el PP mientras no se clarifique su situación. La fórmula popular de conceder en privado a Vox una parte de las atribuciones de gobierno asumidas mediante acuerdo con Ciudadanos no tiene sentido alguno cuando se trata de regir en coalición un ayuntamiento o una autonomía durante cuatro años. Albert Rivera y Pablo Casado cuentan con muy pocas horas para concretar el alcance de su alianza, y Santiago Abascal para precisar sus exigencias respecto a ambos. Al mismo tiempo que Ciudadanos ha de encontrar la respuesta definitiva a los requerimientos socialistas para que favorezca la investidura de Pedro Sánchez.