Iván Redondo o el arte de cuadrar el círculo

El ahora jefe del cuarto de bomberos de Moncloa trabaja con un equipo muy preparado y perfectamente engrasado para lograr ser el 'Spin Doctor' de la Moncloa. Su sueño lo ha cumplido

JUAN FRANCISCO DELGADO

Estábamos en el 'back office' de un Congreso del PSOE cuando se acercó a saludarme José Andrés Torres Mora, el hombre que pasaba las horas con Zapatero como su jefe de gabinete, cuando aún era jefe de la oposición. Zapatero ya había sentenciado con una frase lo que mucha gente piensa o dice: «Los jefes de gabinete son los culpables de todo». Luego, Torres Mora no accedió a la Moncloa. Estaba reservada para un 'pata negra' curtido en los peores años del Gobierno de Felipe González: José E. Serrano. Siempre discreto y en la sombra, conocedor de todos los intríngulis y principios de la negociaciones monclovitas. Allá por el año 2007, me citó en su despacho en Moncloa. Sonó su teléfono. Al otro lado del hilo había un interlocutor capaz de interpelar a un todopoderoso jefe de gabinete curtido como era él. Intuí de quien se trataba. «Yo no he filtrado nada de las conversaciones…» «No tengo nada que ver con eso…» Se escuchaban las voces de su interlocutor al otro lado del teléfono, irritado. Esos días eran noticia las conversaciones con los negociadores para el fin de la violencia de ETA. Sospeché, sin ningún fundamento, que se trataba de ello. La discreción y estar detrás de las bambalinas era lo que caracterizaba su buen hacer.

El antiguo jefe de gabinete de Tony Blair comparaba su trabajo de 12 años con el primer ministro como aquel concursante en una carrera de huevos en la cuchara con carbones encendidos y vidrios rotos debajo de los pies y afirmaba que «llegar al final con un huevo aún en la cuchara era un enorme sensación de alivio». Eso es lo que debe sentir Iván Redondo, el director del gabinete de Pedro Sánchez desde que en mayo de 2018 le encargó la tarea de ser el fontanero mayor de la Moncloa. Ya lo había hecho antes con Monago (PP), cuando logró gobernar en Extremadura desbancando a Fernández Vara, con un pacto con IU. Y como asesor de García Albiol (PP) en el Ayuntamiento de Badalona, o con Antonio Basagoiti (PP) en el País Vasco. Su competencia profesional la ha demostrado muchas veces. El ahora jefe del cuarto de bomberos de Moncloa trabaja con un equipo muy preparado y perfectamente engrasado para lograr ser el 'Spin Doctor' de la Moncloa. Su sueño lo ha cumplido. «Se tira por un barranco por su jefe». No le gusta perder ni al parchís y menos al ajedrez. Quienes lo conocen y trabajan con él afirman que es el primero en llegar al edificio Semillas, en el ala oeste de la Moncloa (si como un paralelismo con su serie favorita cuando tenía 29 años). Es también el ultimo en irse. Lo definen como un hombre de equipo, aunque hay quien opina que «siempre que él sea el jefe». Afirman quienes le conocen que le gusta controlar hasta el más mínimo detalle. Y tiene una gran capacidad para las situaciones extremas. Jamás pierde los nervios, ni vocea a nadie. Siempre tiene presente a Freud, Marx, Nietzsche y por supuesto a Maquiavelo. Se lo dijo a Pablo Iglesias en una entrevista en 'La Tuerka'. Quienes le conocen también dicen que rivaliza con Iglesias porque los dos tienen grandes egos. Y ahora encuentran una oportunidad para achacarle la autoría de la previsible caída de Pablo Iglesias en la partida del llamado 'ajedrez caótico' que ha jugado con Pedro Sánchez en la investidura fallida.

Han tenido que pasar cuatro jefes de gabinete en la Moncloa para que esta figura tomara la relevancia que en Estados Unidos ha tenido siempre. Treinta y dos jefes de gabinete llevan los americanos para poder escribir su peculiar historia del ala oeste de la Casa Blanca. Figuras como Iván Redondo comienzan a emerger en Moncloa. Su 'fichaje' por Pedro Sánchez, cuando ganó las primarias frente a Susana Díaz, hace que su figura se agrande con la moción de censura, continúe agrandándose con la victoria electoral y ahora en la conducción de las tácticas negociadoras de Pedro Sánchez. Este Licenciado en Humanidades y Comunicación por Deusto, la universidad de los jesuitas, la de la orden a la que pertenece el Papa Francisco. Muy respetuoso con las ideologías nace en una familia plural ideológicamente, el mismo año que –en España– Suárez deja el gobierno, se descompone la UCD, el partido alfa de la Transición, y se perpetró el golpe de Estado de 1981. En este año, Ronald Reagan llegó al poder en Estados Unidos, España entra en la OTAN, la empresa Xerox introduce el ratón en la informática, se publica el primer éxito de Mecano, el Guernica vuelve a España. Iván Redondo nace en otra España de una era muy distinta de la que muchos dirigentes políticos de ahora pertenecen. Amante de las series –como mucha gente de su generación– las que tienen que ver con el poder: 'Juego de Tronos', 'Boss', o 'House of Cards'. Y es ésta ultima la serie en la que dicen sus enemigos se inspira. Requerir a alguien para hacer cosas desagradables, pero necesarias. Sabe bien que un jefe de gabinete debe mantener el bajo perfil, sabe que debe ser muy claro, rápido y sencillo con 'el jefe'. Y debe saber priorizar y jerarquizar el criterio para la toma de decisiones del jefe, cuáles asuntos debe de resolver uno mismo y cuáles debe llevar al presidente.

Hoy sabe bien Iván Redondo que Freud y Maquiavelo están muy frescos tras el choque de las negociaciones en la sesión de investidura. Son los buenos negociadores quienes terminan salvando los proyectos políticos. Los más radicales y drásticos suelen ser sus enterradores. Cuando, tras el choque de vehículos que van de frente, todo sea humo, explosiones y hierros retorcidos, ya será tarde. Ninguno de los vehículos ni sus conductores quedarán en pie.