Encrucijada imposible

Las contradicciones que afectan a Ciudadanos atenazan a Albert Rivera, impidiendo rectificar la estrategia

El dirigente de Ciudadanos Toni Roldán hizo pública ayer su dimisión de la ejecutiva del partido que preside Albert Rivera, abandonando el escaño que ocupaba en el Congreso y, con ello, la portavocía económica de su grupo parlamentario. Tras la ruptura con Manuel Valls, la dimisión de Roldán es reflejo de la incomodidad en que se mueve un número indeterminado de integrantes de Ciudadanos ante las alianzas de gobierno que la formación va suscribiendo con el PP y el apoyo de Vox. De fondo, aparece la ineludible sesión de investidura de Pedro Sánchez, ante la que Rivera opta por obligar al candidato socialista a retratarse junto a Unidas Podemos, el nacionalismo vasco, y una probable abstención de ERC. Tanto los confusos prolegómenos para un «Gobierno de cooperación» entre Sánchez e Iglesias, como la eventual connivencia independentista, despiertan preocupación y críticas en el seno de Ciudadanos y en sus aledaños. Asoman los argumentos de Valls, proclive a inclinarse por el 'mal menor' –votando en su caso a Ada Colau frente a Ernest Maragall–, ante las insistentes llamadas para que Ciudadanos resuelva abstenerse en la investidura de Pedro Sánchez. Los términos en los que se pronunció Toni Roldán en su despedida instan a Albert Rivera a una rectificación tan drástica del rumbo político emprendido –especialmente tras la moción de censura a Rajoy– que Ciudadanos se vería obligado a dar la espalda a muchos de sus últimos votantes para procurarse la conexión remota con electores que ideológicamente se sitúen más al centro. Las condiciones en que se mueve la política española, de confrontación entre bloques, difícilmente podrían permitir a Ciudadanos simultanear su alianza en Andalucía o en la capital madrileña –por poner dos ejemplos– con una línea de aproximación al PSOE, aunque fuese a modo de abstención. Si ya le resulta enrevesado a Albert Rivera compatibilizar su propósito de liderar la oposición a un Gobierno socialista con su alianza preferente con el PP, le sería prácticamente imposible integrar la dualidad que entraña tal estrategia en la cuadratura del círculo que supondría entenderse, al mismo tiempo, con Pedro Sánchez. Además, ahora que cobra enteros la hipótesis de unas nuevas elecciones, la amplísima mayoría de la dirección de Ciudadanos que se muestra acorde con Rivera está ya pensando en los reajustes que ello podría comportar para el centroderecha y las oportunidades que brindaría a su formación.