Un caballero del mejor periodismo

Casi todo se lo debemos a él. Sólo ha sido cuestión de seguir su estela y mantener el mismo rumbo

Melchor Sáiz-Pardo y Eduardo Peralta./
Melchor Sáiz-Pardo y Eduardo Peralta.
Eduardo Peralta
EDUARDO PERALTAGRANADA

Los que hemos trabajado con Melchor hemos sido unos privilegiados. Aprender de su magisterio profesional, su conocimiento y de sus exquisitas formas ha supuesto para mí todo un lujo. Sucederle en la dirección de IDEAL, después de tres décadas y con una trayectoria tan brillante y ejemplar como la que había conseguido alcanzar, no me parecía nada fácil, pero conté desde el primer momento con sus sabios consejos y apoyo permanente.

Uno de los muchos méritos de Melchor fue configurar un periódico con una serie de valores y criterios que debían continuar indelebles. El prestigio y la credibilidad que supo defender desde los tiempos más difíciles eran un patrimonio sumamente consolidado que difícilmente podría quebrarse. Su habilidad en burlar la censura que sufría España quizá la adquirió en sus tiempos en Roma como corresponsal de la agencia Efe. De aquella Italia trajo en su equipaje aires de libertad y democracia, que supo trasladar a este periódico cuando se inició la Transición y también del Vaticano esa eficaz diplomacia que le valía para solucionar los problemas en el tiempo adecuado.

Melchor supo transformar un periódico católico, como era este editado por Edica, superar tiempos adversos y llegar a ser un diario moderno y competitivo, acorde con los tiempos, de la mano de una nueva empresa, primero el Grupo Correo, ahora Vocento. Apostó siempre por Granada y sus mejores esencias y jugó un papel fundamental en la posición de Andalucía en el Estado de las Autonomías. Seguro que hay en estas páginas compañeros que glosarán mejor su figura en aquellas etapas, porque otro de sus grandes méritos fue contar con magníficos profesionales del periodismo, del reporterismo o de excepcionales cronistas que han engrandecido y engrandecen esta cabecera.

Ser sucesor de Mechor Sáiz-Pardo no ha sido tan difícil gracias a recibir una excepcional herencia que él supo atesorar. Después de darme el testigo, siguió al frente de las relaciones institucionales de este periódico y como miembro del consejo de administración y hasta su fallecimiento del Consejo Asesor de IDEAL. Me llega esta mala noticia fuera de Granada, la que tanto él quiso y defendió. La semana pasada charlamos ambos un buen rato en mi despacho y antes suyo. Hablamos de la actualidad, anécdotas y lo complicado que es ser director de periódico. Le dejé ya casi de madrugada en su casa, su horario favorito para la lectura, pero me dijo que a las seis de la mañana ya recibía este diario y lo leía desde la primera a la última página. Me felicitó, pero casi todo se lo debemos a él. Sólo ha sido cuestión de seguir su estela y mantener el mismo rumbo.

Descansa en paz este gran caballero del mejor periodismo.

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