Los socios presentan sus facturas para mantener el apoyo al Gobierno socialista

Íñigo Errejón (i) y el líder de IU, Albert Garzón, durante el pleno del Congreso. /Kiko Huesca (Efe)
Íñigo Errejón (i) y el líder de IU, Albert Garzón, durante el pleno del Congreso. / Kiko Huesca (Efe)

Podemos no aceptará políticas cosméticas, los independentistas exigen pasar de las palabras a los hechos y el PNV

Ramón Gorriarán
RAMÓN GORRIARÁNMadrid

La amalgama de partidos que auparon a Pedro Sánchez a la Moncloa dejó claro hoy al presidente del Gobierno que no tiene un cheque en blanco. Sus apoyos requieren contrapartidas, y no se van a conformar con cambios «cosméticos». Tanto Podemos, como Esquerra, PDeCAT y PNV reclamaron que pase de las palabras a los hechos.

El voto a favor de la moción de censura a Mariano Rajoy era solo eso, un respaldo al secretario general del PSOE para relevar al líder del PP al frente del Gobierno. Lo dejaron claro en el debate con Sánchez en el Congreso, una actitud que hace prever una legislatura tortuosa para los socialistas porque algunas de las demandas de los socios son de difícil asimilación y otras de imposible ejecución, sobre todo las de corte soberanista que plantearon los portavoces de Esquerra y el PDeCAT.

«Sea valiente», animó la portavoz adjunta de Unidos Podemos, Ione Belarra, al presidente del Gobierno. «Con meros retoques cosméticos» no podrá contar con el apoyo de los 67 diputados del grupo que capitanea Pablo Iglesias. Belarra señaló que Podemos puede ser un socio «de fiar», pero siempre que el Gobierno cumpla con la palabra dada o con lo que decía mientras estaba en la oposición.

Tomó el relevo el coordinador general de IU, Alberto Garzón, que no bajó ni un tono el diapasón de las exigencias. Señaló que El Gobierno socialista tiene ante sí la posibilidad de construir una «alianza republicana», pero eso requiere coraje para no refugiarse en razones de Estado para soslayar demandas, como, por ejemplo, investigar qué hay de cierto en las denuncias sobre los negocios del rey Juan Carlos.

Giro a la izquierda

El portavoz de Esquerra, Joan Tardá, advirtió del riesgo de volver a situaciones pasadas si insiste en «la negación del referéndum» porque si no acepta pactar una consulta sobre el derecho de autodeterminación el Gobierno de Cataluña y las fuerzas independentistas no tendrán más remedio que «volver a desobedecer», como hizo el Ejecutivo de Carles Puigdemont. Pero además de las cuestiones identitarias, Tardà puso el acento en el sesgo ideológico de las políticas gubernamentales. «Si ustedes -advirtió el portavoz republicano- hacen un giro a la izquierda, estaremos con ustedes, pero si lo que pretenden es maquillaje y tomarnos el pelo, no nos encontrarán» para constuir mayorías en el Congreso.

El representante del PDeCAT, Carles Campuzano, recordó a Sánchez que su estabilidad en estos dos años «depende, en gran medida, de los soberanistas catalanes». No le faltaba razón al diputado porque su partido aporta ocho diputados y Esquerra, nueve, y sin esos 17 parlamentarios es imposible que los socialistas ganen alguna votación, salvo que recurran a mayorías alternativas con el PP y Ciudadanos. Campuzano reclamó al presidente del Gobierno que no se quede «en las buenas palabras» y entre «a fondo» en el conflicto catalán.

Aitor Esteban reclamó a Sánchez que no se limite a «acuerditos puntuales» y busque entendimientos «para varias generaciones» en España y el País Vasco. El portavoz del PNV, además de pedir al Gobierno que «se mueva» en el acercamiento de presos de ETA, emplazó a Sánchez para que su partido se implique en los avances del autogobierno y no se refugie en el «no es no».

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