El soberanismo se exhibe como un «muro humano» contra el juicio del 'procés'

Miles de personas participan en la manifestación convocada por ANC y Òmnium Cultural en el centro de Barcelona para protestar por el juicio del «procés». /Efe
Miles de personas participan en la manifestación convocada por ANC y Òmnium Cultural en el centro de Barcelona para protestar por el juicio del «procés». / Efe

Manifestación soberanista con unas 200.000 personas, que calienta motores para la huelga general del jueves

CRISTIAN REINOBarcelona

Las imágenes de esta semana han sido muy emotivas para el independentismo. Los doce procesados sentados en el banquillo. Oriol Junqueras y Joaquim Forn declarando ante los siete jueces del Supremo. Y las palabras de la Fiscalía, calificando a la gente que votó el 1-O de «muro humano». Con estos ingredientes y con las ganas de superar la manifestación de la plaza Colón de hace una semana en Madrid, el soberanismo volvió este sábado a mostrar músculo y recuperó el pulso perdido en la calle. No fue una protesta comparable a las de las Diadas del 11-S pero sí fue la primera gran manifestación contra el juicio que califican de «vergüenza», «farsa» y acto de «venganza» de un Estado «violento» y «franquista».

Bajo el lema 'la autodeterminación no es delito', miles de personas se manifestaron en Barcelona, entre la plaza España y la plaza Universidad durante dos kilómetros de la Gran Vía, convocados por la ANC y Ómnium Cultural. Según la Guardia Urbana, en torno a 200.000 personas salieron a la calle en la capital catalana. Los organizadores elevaron la cifra a medio millón. «Habéis convertido la Gran Vía en un muro humano», destacaron, poniendo el espejo en la movilización de hace una semana del PP, Cs y Vox en Madrid, «los tres jinetes del apocalipsis», según definió Gabriel Rufián, a la que acudieron entre 45.000 y 200.000 personas.

El soberanismo recuperó fortaleza y empezó a calentar motores para los dos próximos retos que ha puesto sobre la mesa: paralizar Cataluña en la huelga general del próximo jueves y llevar dentro de un mes a Madrid una gran manifestación casi a las puertas del Tribunal Supremo.

En vísperas del arranque de la campaña electoral, el soberanismo lanzó además una imagen de unidad. Salvo Ada Colau, casi ningún dirigente soberanista quiso perderse la cita. Desde Quim Torra, que encabezó la marcha, y buena parte de su Gobierno, hasta representantes de Esquerra, PDeCAT, JxCat, la Crida, la CUP o los comunes, además de las plataformas secesionistas.

 Unidad ficticia

Lo que está por ver es cuánto durará esa unidad que reclamó la gente y a la que llama la Crida para armar una candidatura unitaria de cara a las elecciones, aunque ERC y los comunes hacen oídos sordos. El mensaje más contundente lo pronunció la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie: «Como en las artes marciales, tenemos que devolverles el golpe que han asestado contra un movimiento pacífico y democrático». «Sí, señor fiscal: somos un muro humano orgulloso, un muro de disidentes, de hombres y mujeres llenos de dignidad y autoestima colectiva, la misma dignidad que tienen nuestros presos políticos ante el Supremo», aseguró Marcel Mauri, vicepresidente de Òmnium Cultural.

De cara a los comicios del 28 de abril, el mensaje también fue contundente. Gane quien gane las elecciones en España, el soberanismo avisa que seguirá estando ahí, como un «muro» de contención en la política española, y que no está dispuesto a renunciar a sus reivindicaciones, que pasan por el derecho de autodeterminación y por la libertad de sus presos. «Se creen que por tener rehenes nos quedaremos en casa. Se creen que nos rendiremos, pero yo no os veo rendidos», afirmó la consejera Elsa Artadi. Rufián, como siempre, elevó el tono: «Al fascismo no se le apacigua, al fascismo se le combate y se le destruye».

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