El PSOE ve mermadas sus opciones de ampliar el poder autonómico de 2015

Pedro Sánchez. /Efe
Pedro Sánchez. / Efe

Aunque fue el más votado en once de las trece autonomías que celebraron comicios desde el 28 de abril solo puede aspirar a siete

Paula De las Heras
PAULA DE LAS HERASMadrid

Pedro Sánchez lo repitió en muchos de sus mítines. Que no hicieran como en Andalucía, donde muchos se quedaron en casa porque daban por hecho que su partido iba a ganar. «¡Y ganamos!», le replicaron en un acto en Alicante. «Ahora mismo ganar no es sólo ser primero -replicó él tajante-, es ganar y gobernar». Desde ese prisma, la victoria del PSOE en las elecciones autonómicas del pasado 26 de mayo fue menos victoria de lo que, este mismo viernes, aún proclamaba la portavoz del Gobierno en funciones, Isabel Celaá, desde la mesa del Consejo de Ministros.

Si el lunes 27 de mayo los socialistas aún confiaban en poder traducir sus resultados en una ampliación clara del poder territorial conquistado tras los comicios de 2015 -cuando gracias a los pactos con Podemos y otras fuerzas arrebataron al PP los gobiernos de Baleares, Aragón, Extremadura y Castilla-La Mancha, Comunidad Valenciana y retuvieron Asturias-, veinte días después tienen bastante asumido que en el mejor de los casos se quedarán como estaban. Es decir, que sólo pueden presidir siete ejecutivos autonómicos, a pesar de haber sido primera fuerza en once de los trece en los que se han celebrado elecciones en los últimos meses (o de los catorce si se cuenta Andalucía).

Como ocurrió este fin de semana en un buen número de ayuntamientos, los acuerdos a tres bandas del PP con Ciudadanos y Vox impedirán, salvo sorpresa, que Luis Tudanca sea, por ejemplo, el próximo presidente del Castilla y León. Según 'El Norte de Castilla', el hecho de que los concejales de Vox se negaran el sábado a hacer alcalde de Burgos al candidato de Ciudadanos, Vicente Marañón (algo que entraba en el paquete de las negociaciones) no dinamitará el entendimiento alcanzado para la Junta.

El PSOE también tenía esperanzas de disuadir a Ciudadanos de que se encasillara en el bloque de la derecha en la Comunidad de Madrid para poder ver, esta vez sí, a Ángel Gabilondo, exministro socialista de Educación, en la Puerta del Sol. Ya no le queda ninguna. Tampoco hay apenas posibilidades de que Diego Conesa sea el próximo presidente de Murcia. E incluso en Aragón las cosas parecen difíciles para Javier Lambán, a pesar de que es probablemente el líder territorial que menos sintoniza con Pedro Sánchez en cuestiones que para la formación de Rivera son sustanciales, como la política de diálogo con Cataluña.

En el aire

En Canarias, la gobernabilidad está aún en el aire. Aunque las últimas negociaciones se encaminaban a un ejecutivo del PP, que fue tercera fuerza en las elecciones, respaldado por la segunda, Coalición Canaria, Ciudadanos y el partido del exsocialista Casimiro Curbelo, Agrupación Socialista de la Gomera, los vetos cruzados mantienen bloqueada la posible solución.

Y en Navarra el escenario tampoco está en absoluto claro. La socialista María Chivite mantiene su intención de presentarse a la investidura. Ha negociado el apoyo de Geroa Bai y Ezkerra y pretende que Bildu se abstenga sin acuerdo previo, pero el hecho de que los socialistas se votaran a sí mismos y no al candidato 'abertzale' a la alcaldía de Pamplona -el consistorio volvió así a manos de la fuerza más votada, Navarra Suma (UPN, PP y Cs)- complica la delicada fórmula. Para más 'inri' Ferraz no termina de ver con buenos ojos la operación, aunque hasta ahora se ha limitado a decirlo con la boca pequeña y deja a la secretaria general navarra actuar.

En estos momentos, pues, los únicos gobiernos que tiene asegurados el PSOE son los de Extremadura y Castilla-La Mancha, las dos comunidades en las que, otros dos candidatos alejados de la corriente 'sanchista' -Guillermo Fernández Vara y Emiliano García-Page-, lograron mayoría absoluta; Asturias, donde la presidencia recaerá en un afín a Sánchez, Adrián Barbón, gracias a Izquierda Unida y Podemos; Baleares, en la que Francina Armengol repetirá desde una posición más cómoda la alianza con Podemos y los nacionalistas de Més, la Rioja, donde Concha Andreu no tiene alternativa, y la Comunidad Valencia, puesto que Ximo Puig tomó ya hoy posesión de su cargo tras reeditar el 'pacto del Botánico' con Compromís y Podemos.