Podemos vislumbra ya su tercer Vistalegre

Pablol Iglesias saluda puño en alto, tras ser reelegido como secretario general de Podemos en Vistalegre II. /Marta Jara
Pablol Iglesias saluda puño en alto, tras ser reelegido como secretario general de Podemos en Vistalegre II. / Marta Jara

Irene Montero declaró a principios de marzo que «pronto» habrá una mujer al frente de Podemos

Ander Azpiroz
ANDER AZPIROZMadrid

Juan Carlos Monedero es el 'último de Filipinas'. Solo él entre el quinteto de cofundadores mantiene la relación con Pablo Iglesias. Y el pasado jueves habló alto y claro en una entrevista a Efe: Podemos necesita un Vistalegre 3 para «reiniciarse».

El profesor de Ciencia Política no es el único que piensa así. «Es algo inevitable y ellos mismos lo reconocen», revela el politólogo Pablo Simón. La cuestión radica en el calado de esta renovación de Podemos, que se llevaría a cabo en la tercera gran Asamblea Ciudadana nacional en apenas cinco años de vida.

Irene Montero declaró a principios de marzo que «pronto» habrá una mujer al frente de Podemos. Tras esas declaraciones, el partido salió en tromba a reafirmar el liderazgo de su candidato a la Moncloa, pero las dudas sobre un cambio de jefe de filas siguen ahí. Según valora Simón, «la figura de Iglesias está muy desgastada e, incluso, mal valorada entre sus militantes». El secretario general siempre ha mantenido que su paso por la política será breve y que después regresará a su vocación de profesor universitario. Un mal resultado en las próximas citas electorales podría acelerar aún más su paso al lado.

Con el último cofundador de Podemos que permanece en activo quemado, no hay duda de quién asumiría las riendas del partido. Será una mujer, como avanzó Montero. La realidad es que es ella la que ha llevado las riendas de la formación morada en ausencia de Iglesias. La renovación al frente del partido será una decisión que deberán adoptar los inscritos en la previsible asamblea de Vistalegre 3, pero el futuro está escrito.

La nueva secretaria general

La dirección nacional, en la que ya solo figuran los más fieles a Iglesias, tiene decidido que la portavoz parlamentaria sea su nueva jefa de filas, asegura Simón. De ser así, el problema para Podemos estaría en que este proceso de «reiniciación» sería una transición, pero no una revolución. Y es que, recuerda el politólogo Pablo Simón, «aunque suene a frívolo», la compra de Iglesias y Montero de un chalet de medio millón de euros en la sierra de Madrid «rompió el ADN fundacional» del partido, y supuso un serio desgaste tanto para el secretario general como para la portavoz parlamentaria.

¿Corre Podemos el peligro de desintegrarse como la Unión de Centro Democrático (UCD), tras la marcha de Adolfo Suárez en 1981? Las encuestas, pese a sus malos pronósticos, no llegan ni mucho menos a tanto. Pero el descenso en la intención de voto es evidente y podría ser el primer síntoma de un desenlace fatal. En opinión de Simón, sin un cambio de rumbo, el destino de Podemos «perfectamente» podría ser el de la formación que gobernó en la primera etapa de la democracia. «Unos años atrás se preguntaba si los partidos clásicos sobrevivirían, ahora la cuestión es si podrán consolidarse las nuevas opciones políticas», sostiene.

Uno de los mayores valores para la supervivencia de Podemos es Izquierda Unida y su suelo de votantes, en torno al millón de papeletas. Iglesias repudió la confluencia en las generales de 2015 aunque, tras el relevo en IU de Cayo Lara por Alberto Garzón, firmó el 'pacto de los botellines' de mayo de 2016, cuyos resultados, por otro lado, no fueron, ni mucho menos, los esperados. Aún así la alianza pervive, a diferencia de otras como las firmadas con Compromís o En Marea.

¿Y los fichajes estrella para las generales?

Este lunes concluye el plazo para presentar ante la Junta Electoral Central las candidaturas para el Congreso y Senado. El PSOE ha colocado a todos sus ministros, salvo Nadia Calviño, como cabeza de lista. El PP ha presentado a su 'Messi' Cayetana Álvarez de Toledo como revulsivo en Cataluña. Ciudadanos a Marcos de Quinto, expresidente de Coca Cola en España. Y Vox ha pescado en el caladero militar con el fichaje de cuatro generales en la reserva. Podemos, de momento, solo cuenta con el regreso de la jueza Victoria Rosell, quien ya fue diputada tras las elecciones de diciembre de 2015 pero que no repitió en junio de 2016, después de que el Supremo abriese una causa contra ella tras una querella presentada por el exministro popular José Manuel Soria. La causa fue archivada y la magistrada ha decidido regresar a la Cámara baja.

Pablo Echenique dejó la puerta abierta el pasado lunes, tras la reunión de la ejecutiva del partido, a incorporaciones de renombre. Pero, a la espera de sorpresas de última hora, Podemos parece no repetir la estrategia que aplicó en 2015 y 2016. Los resultados de aquellos fichajes tampoco resultaron positivos. El general Julio Rodríguez no logró por dos ocasiones el acta de diputado, primero por Zaragoza y después por Almería. El juez Juan Pedro Yllanes, que renunció a presidir el tribunal del 'caso Nóos', llegó al Congreso, pero su apoyo a Íñigo Errejón le condenó al ostracismo. Diego Cañamero, líder de los jornaleros andaluces, apoyó a Iglesias en la batalla contra su exnúmero dos, pero ha decidido no concurrir a estas elecciones y volver al campo y su sindicato agrario.

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