Tres diputadas 'tories' se unen a los escindidos laboristas

Anna Soubry. /AFP
Anna Soubry. / AFP

El Grupo Independiente suma ya 11 diputados y añade fracturas a la gran división sobre el 'brexit'

IÑIGO GURRUCHAGACorresponsal en Londres (Reino Unido)

Las tres diputadas conservadoras que habían publicado una hora antes una carta conjunta explicando las razones por las que abandonan su partido protagonizaron un entremés en el escenario de la Cámara de los Comunes. «Crossing the floor», cruzar el suelo, es una pieza teatral tendente a lo solemne y trágico. Un miembro del Parlamento abandona su escaño y toma asiento en los bancos opuestos. Pero esta vez tuvo desenlace cómico.

Sarah Wollaston, Heidi Allen y Anna Soubry entraron juntas en la Cámara- a su izquierda los escaños 'tories'- y subieron la escalera de su derecha, ascendiendo por las filas de los independentistas escocesas hasta la penúltima, donde tras ser agasajadas por sus nuevos colegas del Grupo Independiente avanzaron por el banco corrido. A Wollaston le tocó sentarse junto a Ian Paisley hijo, que no es popular ni entre los votantes de su Partido Unionista Democrático(DUP).

Soubry, una experiodista y exabogada penalista de Nottingham, y la única 'tory' pura sangre del trío- Wollaston y Allen fueron elegidas candidatas en primarias abiertas, en 2010 y 2015-, escribía en su carta de renuncia que no se sentía ya en casa cuando su partido avanza «bajo el firme control» de los 'brexiters' del grupo parlamentario y del DUP. Sentadas ahora junto a Paisley no parecían liberadas.

LAS CLAVES

El preludio de una nueva etapa.
Las dimisiones sugieren que el sistema británico tradicional de dos grandes partidos puede quebrarse
El voto del 'divorcio'.
La aritmética en la Cámarasigue invariable en la fase final de negociación del Acuerdo de Salida de la UE

Llegó la sesión semanal de Preguntas a la Primera Ministra. Durante tres cuartos de hora ni Theresa May ni Jeremy Corbyn, cuyos grupos parlamentarios han sido sacudidos por la fuga de miembros, hicieron ninguna mención de lo ocurrido. Ningún diputado se atrevió a ponerse en pie y preguntar lo que tantos se preguntaban: ¿se está produciendo un cambio de marea en la política británica?

El exministro conservador Philip Lee habló con claridad poco después en la BBC sobre sus dudas ante la identidad y el futuro del partido, que según él son comunes entre diputados y miembros del Gabinete. Invocó al exprimer ministro, sir John Major, como inspirador y fuente de autoridad. Major dijo el martes en Glasgow que «la afiliación del partido se está vaciando de conservadores tradicionales» y calificó de 'fanáticos' a los 'brexiters', que solo hablan de Europa.

Rotos

El Grupo Independiente tiene ya 11 diputados, ocho que han abandonado el Partido Laborista desde el lunes y las tres exconservadoras. Una de las razones que les llevaron a dimitir es el acoso de miembros de sus partidos. Aarron Banks, íntimo de Nigel Farage, incitó a miembros del eurófobo UKIP a afiliarse al Partido Conservador y forzar la dimisión de diputados opuestos al 'brexit'. Proclaman victoria. «Hemos cobrado la cabellera de tres de los peores delincuentes», escriben.

Si la afiliación conservadora ya era muy mayor y muy escasa, ha sido ahora infiltrada por los furiosos exmiembros del UKIP. La de los laboristas ha descendido en los últimos meses pero mantiene aún el vigor que llevó a Jeremy Corbyn al liderazgo. Momentum, la organización creada para impulsar la educación política de sus seguidores y canalizar su movilización, ha convocado actos de campaña en las circunscripciones de los diputados fugados para forzarles a que renuncien al escaño y se convoquen nuevas elecciones locales. El último sondeo de YouGov da una intención de voto de 38%-26% en favor de los conservadores.

El 'brexit' y las razones y sentimientos que lo provocaron sugieren que el sistema político británico tradicional, con dos grandes partidos, puede quebrarse, a pesar de las barreras que impone el sistema electoral mayoritario. Es prematuro anunciarlo. El historial del nuevo incluye combinaciones letales: los laboristas fugados apoyaron la invasión de Irak y Soubry defendió las políticas de austeridad del Gobierno de coalición durante su presentación como miembro del Grupo Independiente.

Tendrán que ponerse de acuerdo en el programa y nombre del partido, en su color y en sus símbolos. Por el momento, están unidos en la idea de que «el sistema político británico está roto» y en su oposición al 'brexit'. Pero la aritmética parlamentaria en la última fase de la negociación de un Acuerdo de Salida no se altera por el movimiento de asientos en estas escisiones.

La marcha de las tres diputadas debilita la estabilidad del Gobierno, que depende ahora para su supervivencia de la ausencia de los diputados del Sinn Fein irlandés, por su histórica posición de no sentarse en el Parlamento de Londres. Si el Grupo Independiente suma en los próximos días otro diputado, superaría a los Liberal-Demócratas en el orden de intervenciones en la Cámara de los Comunes.

Juncker y May relajan el tono en un 'brexit' contrarreloj

SALVADOR ARROYO

Cartas complementarias, anexos o asteriscos aclaratorios. Esa sigue siendo la opción que Bruselas y Londres manejan a poco más de un mes del 'brexit' para garantizar que la salvaguarda que evitaría la frontera dura en Irlanda sea «temporal» y por un periodo «estrictamente necesario». Así se quieren disipar las reticencias de Westminster. Seguimos en ese punto. Lo reflejaron este miércoles la primera ministra Theresa May y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, en la declaración conjunta al término de su reunión en la capital comunitaria.

El texto hace referencia expresa a la carta que el 14 de enero, un día antes de la cita trascendental en los Comunes, Juncker y Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, entregaron a la 'premier' para ayudarla antes de la votación del Acuerdo de Retirada. Los parlamentarios lo tumbaron e inauguraron la fase de bloqueo. El tono de aquel texto garantista y conciliador se recupera.

May habló de «progresos», no evidentes de momento. Los dos líderes aludieron a «garantías jurídicas» que podrían darse para subrayar la temporalidad del también conocido como 'backstop'; analizaron «acuerdos alternativos que podrían reemplazarlo en el futuro», lo que lleva a pensar que los negociadores Michel Barnier y Stephen Barclay trabajarían en esas «soluciones tecnológicas» no invasivas que aliviarían la frontera virtual.

Todo sin tocar los 585 folios que regulan la salida ordenada. La opción de 'añadidos' continúa estando en la Declaración Política. Este miércoles se discutió sobre posibles «adiciones o cambios consistentes con las posiciones de los gobiernos de la UE y Reino Unido» para conseguir trenzar «lo antes posible» una «asociación profunda y única». Se marca una especie de hoja de ruta.

Una reunión «constructiva», pese a no resaltar en ella ningún avance. Ya lo había advertido Juncker la víspera, e insistió en ello minutos antes de recibir a la 'premier' con una tirita muy visible en su rostro. El luxemburgués se había cortado afeitándose. Y en su camino hacia el 'photocall' de los fugaces apretones se lo explicó con cierto detalle. Ya en una comparecencia anterior ante la prensa, lo había dejado claro a los periodistas -sin que mediase pregunta- con sorna: «Que nadie piense que ha sido May». Los dos líderes posaron ante los medios gráficos sin darse la mano. Ella, rígida, ignoró el llamamiento de un periodista: «Primera ministra, primera ministra». Y él terminó arrancando las sonrisas de un posado de 26 segundos cuando respondió al informador. «¿Sí? Bueno, no, yo fui un primer ministro (del Gran Ducado de Luxemburgo)», bromeó.