Rusia convierte en delito la negación de los crímenes nazis

El presidente ruso, Vladimir Putin /
El presidente ruso, Vladimir Putin

Las infracciones de la nueva normativa podrían castigarse con hasta cinco años de cárcel

REUTERS/ EP MOSCÚ

El presidente ruso, Vladimir Putin, ha promulgado una ley que convierte en delito la negación de los crímenes nazis y la distorsión del papel de la Unión Soviética en la Segunda Guerra Mundial. Las infracciones de la nueva normativa podrían castigarse con hasta cinco años de cárcel.

Esta ley también criminaliza la profanación de los memoriales de la guerra. Los opositores la consideran como un intento de acabar con la libertad de expresión y contentar a los principales apoyos de Putin, los antiguos agentes de la KGB.

El Kremlin ha recurrido en varias ocasiones a la Segunda Guerra Mundial como un pilar para unir a la sociedad rusa, que, según Putin, ha perdido sus valores morales desde la caída de la URSS en 1991. Esto se ha convertido en un riesgo para los rusos ya que la versión del Gobierno establece una línea oficial que glorifica los logros del Ejército soviético y minimiza sus errores.

La nueva ley prohibiría "la difusión consciente de información falsa sobre la actividad de la URSS durante los años de la Segunda Guerra Mundial".

Las autoridades rusas y los medios de comunicación han utilizado la sombra de los nazis en Alemania de manera continua durante la reciente confrontación de Moscú con Occidente por Ucrania. El pasado febrero los aliados del presidente ruso emplearon este argumento para llamar al derrocamiento de un grupo "neonazi" que había intentado un golpe de Estado.

Los medios de comunicación contrarios al Gobierno de Putin ya han vivido episodios previos de censura. Este año, el canal independiente Dozhd (TV Rain) se fue a negro después de preguntar a sus espectadores si Leningrado, ahora San Petesburgo, debería haber sido tomada a las tropas alemanas para salvar vidas durante el día 872 del asedio durante la Segunda Guerra Mundial.

Viktor Shenderovich, un bloguero crítico con las autoridades, se colocó en el punto de mira de los partidarios del Kremlin en febrero, después de comparar los Juegos Olímpicos de Sochi con las Olimpiadas de Berlín de 1936, con las que Adolf Hitler quiso ensalzar la imagen de la Alemania Nazi.

En una comentario publicado cuando se presentó la legislación por primera vez, un veterano presentador de televisión Vladimir Posner aseguró que el objetivo de la normativa era "callar la boca de los periodistas, los historiadores y los escritores". Posner añadió que temía que "prácticamente prohibiría el criticismo hacia Stalin" por "los graves errores que llevaron a la muerte de cientos de nuestros soldados".

Los opositores al Kremlin sostienen que Putin, en el poder desde 2000, se ha aprovechado de la legislación, los tribunales y otras instituciones para endurecer el control durante su actual legislatura, que ganó a pesar de las amplias protestas de la oposición entre 2011 y 2012. Putin, por su parte, ha negado las acusaciones.

Además de esta ley, Putin ha ratificado otra normativa que impone sanciones por el uso de tacos en televisión, radio y películas exhibidas en cines. La música y las películas que contengan lenguaje malsonante deberán informar de ello a los espectadores, según ha confirmado la agencia estatal de noticias RIA. El presidente ruso también ha firmado otra norma que impone estrictas sanciones a los blogueros. Los opositores han denunciado que busca acabar con las críticas en Internet.