Snowden vuelve a expresar el deseo de regresar a EE UU pero con garantías de un «juicio justo»

Edward Snowden, durante la presentación de su libro por videoconferencia./Reuters
Edward Snowden, durante la presentación de su libro por videoconferencia. / Reuters

En 2013 desveló el sistema de control masivo de las comunicaciones y de internet que realiza la NSA

RAFAEL M. MAÑUECOMoscú

El colaborador de la agencia de inteligencia estadounidense, NSA, Edward Snowden, que filtró miles de documentos clasificados, expresó por primera vez su deseo de regresar a Estados Unidos hace cuatro años y medio y ya entonces pidió garantías de un «juicio justo». La justicia de su país le acusa de espionaje, robo de secretos de Estado y de poner en peligro la seguridad nacional. Aparentemente hastiado de su exilio dorado en Rusia, en donde lleva refugiado desde 2013, Snowden vuelve a la carga y reitera su petición. Lo ha hecho en una entrevista difundida el lunes por el canal CBS.

«Me gustaría volver a Estados Unidos, es mi principal objetivo, pero no voy a pasar el resto de mi vida en la cárcel», declaró ante las cámaras. En 2013 desenmascaró los métodos de vigilancia masiva de las comunicaciones e internet que practica el Gobierno norteamericano a través de la NSA. A su juicio, las autoridades de EE UU «sólo quieren que el jurado determine si mis acciones fueron legales o ilegales, pero no si fueron justas o perversas».

Snowden acaba de publicar sus memorias en un volumen bajo el título 'Permanent Record' (Registro permanente). En ellas explica cómo colaboró en la construcción del sistema de vigilancia global de la NSA y cómo se sumió en la crisis de conciencia que le animó a desvelarlo todo.

Esta publicación también le va a acarrear serios problemas con su país, ya que el Departamento de Justicia de EE UU acaba de demandarle por violar el acuerdo de confidencialidad que el filtrador firmó con la NSA y la CIA. Así lo asegura la Fiscalía estadounidense, en donde sostienen que debió haber sometido el contenido del libro a una revisión previa. Se le acusa también de vulnerar la confidencialidad en relación con el contenido de las conferencias pronunciadas en los últimos años.

Washington pidió ya a Moscú la extradición del informante, pero fue denegada. La concesión de asilo político en Rusia al exanalista en 2013 contribuyó al empeoramiento de las relaciones entre los dos países.

Snowden llegó a Moscú procedente de Hong Kong el 23 de junio de 2013 y por carecer de documentos válidos no pudo salir de la terminal de tránsito del aeropuerto hasta cinco semanas después, el 1 de agosto, le fue otorgado el asilo. Tiene renovado el permiso de residencia en Rusia hasta 2020.

Con WikiLeaks

En cuanto a Julian Assange, el creador de WikiLeaks, el soporte que empleó Snowden para difundir los documentos filtrados, un juez británico acaba de dictaminar que continúe en prisión debido a su «historial de fugas». Su puesta en libertad estaba prevista para el próximo 22 de septiembre. Assange había estado refugiado en la Embajada ecuatoriana en Londres desde 2012, pero el pasado abril, tras serle revocado el asilo político por el Gobierno de Quito, fue detenido por la Policía británica. Estados Unidos ha solicitado su extradición, cuyos fiscales acusan al fundador de WikiLeaks de 18 delitos vinculados a la ley de espionaje que podrían suponerle duras penas de cárcel.

En 2010, WikiLeaks divulgó más de 90.000 informes secretos relacionados con acciones militares estadounidenses en Afganistán, cerca de 400.000 documentos clasificados sobre la guerra de Irak y unos 250.000 mensajes diplomáticos confidenciales provenientes del Departamento de Estado de EE UU. En abril, tras el arresto de Assange, Moscú puso el grito en el cielo deplorando que la «cuna de la democracia» que es el Reino Unido actuase contra «libertades elementales».

El fiscal estadounidense Robert Mueller llegó a decir que más de 50.000 mensajes del correo electrónico de Hillary Clinton pudieron ser obtenidos por hackers rusos al servicio del Kremlin. Assange siempre lo ha negado, pero teme que si acaba en EEUU será condenado a muchos años de cárcel o incluso a la pena de muerte por apropiarse y publicar documentos confidenciales del Departamento de Estado, colaborar con los servicios secretos rusos y ayudar a Moscú a influir en las elecciones presidenciales estadounidenses de 2016.

Al parecer, el activista australiano solicitó visado ruso por primera vez en 2010, después de la publicación masiva de documentos comprometedores en WikiLeaks sobre las comunicaciones del servicio diplomático de EE UU, en relación sobre todo con las guerras en Irak y Afganistán, y cuando Suecia ya había solicitado su extradición debido a las acusaciones de dos mujeres por presunta violación. Un año después, en una entrevista a una emisora rusa, Assange dijo que Rusia es una «isla de libertad» en donde podría desarrollar su actividad con comodidad y sin cortapisas. Pero acabó en la Embajada de Ecuador en la capital británica y ahora está en una prisión de máxima seguridad.