Las sanciones de EE UU a Irán disparan el petróleo

Donald Trump. /Reuters
Donald Trump. / Reuters

Trump dice que Arabia Saudí ayudará a compensar la diferencia de producción

MERCEDES GALLEGOCorresponsal en Nueva York (EE UU)

Irán, Cuba, Venezuela… El gobierno de Donald Trump no se conforma con aplicar unilateralmente sanciones a sus enemigos, está decidido a obligar al resto del mundo a seguirle el paso, por las buenas o por las malas. «Descubrirán que las ganancias no compensan el riesgo», amenazó este lunes el secretario de Estado Mike Pompeo al anunciar que EE UU sancionará también a los siete países que más petróleo compran a Irán.

La medida era innecesaria, coinciden todos los analistas. Algunos de esos países, como Grecia o Turquía, ya estaban reduciendo gradualmente su dependencia del petróleo iraní, tras ser puestos sobre aviso en noviembre pasado con la entrada en vigor de las sanciones estadounidenses. Como consecuencia, las ventas de crudo iraní habían sufrido un desplome de 1,4 millones de barriles. Actualmente se calcula que produce menos de un millón diario, por debajo de Venezuela, dinero que según Pompeo ya no recibe Hezbolá y ha obligado por primera vez a su líder a solicitar donaciones públicamente.

Además del daño que este anuncio le hace a los siete países afectados –Grecia, Turquía, Italia, India, Japón, China y Taiwán-, la decisión de no renovar las exenciones a estos países ha disparado el precio del crudo hasta 65.92 dólares por barril, el precio más alto desde el anuncio de la sanciones en noviembre del año pasado, lo que tiene enormes repercusiones para todo el mundo. La subida de casi un 3% deja mucho margen hasta el récord de 147.27 dólares por barril al que llegó el crudo en julio del 2008, pero precisamente su descenso contribuyó a la recuperación de la economía global durante la crisis financiera.

Donald Trump sostiene –en Twitter- que no hay de qué preocuparse, «Arabia Saudí y otros de la OPEC resarcirán con crecer la diferencia en el flujo de petróleo», prometió. Pompeo no quiso mojarse. «Le dejaré a otros los detalles, pero el presidente ha tenido conversaciones con esos países y se han comprometido a asegurarse de que hay suficiente abastecimiento en los mercado», trasladó a la prensa.

Los enemigos de Irán sin duda apoyan el endurecimiento de las sanciones y el que EEUU aumente su producción de 15.65 millones a 17 millones de barriles diarios, lo que le convierte en el mayor productor mundial de crudo, por encima de Arabia Saudí. Con ello EEUU proporcionará el 19% de la demanda global, aunque sigue importando también un alto porcentaje de su demanda interna para preservar el estado de sus reservas.

Los analistas predecían que la nueva ronda de sanciones anunciada en noviembre no tendría tanto impacto como las de la era de Obama, que forzaron al país a negociar, por no estar coordinadas con la Unión Europea y otros aliados, que las respaldaron en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, el gobierno de Trump está descubriendo que su política de matón funciona, porque los aliados se pliegan a su deseos. Incluso con países pobres como Nicaragua, más ligados sentimentalmente a España, la representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores Federica Mogherini advirtió el miércoles pasado a los europarlamentarios que le recomendaron imponer sanciones que no haría nada sin consultar previamente con EEUU, contó Ramón Jaúregui en entrevista con este periódico. Hoy sólo China y Rusia parecen oponerse a la hegemonía unilateral de la Casa Blanca.