Corea del Norte prueba un nuevo misil de corto alcance

Un ciudadano de Corea del Sur observa en la televisión la noticia del lanzamiento de misiles por el país vecino./EFE
Un ciudadano de Corea del Sur observa en la televisión la noticia del lanzamiento de misiles por el país vecino. / EFE

Seúl afirma que el último lanzamiento de dos proyectiles es una provocación por sus ejercicios militares con Estados Unidos

ZIGOR ALDAMAShanghái (China)

La mano de Kim Jong-un sirve tanto para protagonizar un saludo histórico como para apretar el botón rojo de bombas y misiles. El último día del mes pasado alentó las esperanzas de paz al estrechar la mano de Donald Trump en la inédita -e inesperada- visita del presidente estadounidense a la Zona de Seguridad Conjunta de las dos Coreas, pero ayer volvió a la actitud beligerante anterior al proceso de pacificación de la península con el lanzamiento de dos nuevos misiles.

No fueron los temidos proyectiles balísticos intercontinentales que provocaron una gran alarma en Japón y que, teóricamente, son capaces de transportar cabezas nucleares, pero Corea del Sur aseguró que al menos uno de ellos es un modelo nuevo.

La agencia japonesa Kyodo informó de que ninguno de los dos proyectiles alcanzó territorio nipón, y de que tampoco sobrevolaron aguas territoriales del archipiélago. Ascendieron hasta una altura de unos 50 kilómetros y viajaron entre 400 y 600 kilómetros al este, hasta caer en el mar. Washington afirmó poco después que ambos misiles fueron de corto alcance.

Forma de «ejercer presión»

En cualquier caso, la decisión de disparar los proyectiles se interpreta como una protesta contra los ejercicios militares conjuntos que Estados Unidos y Corea del Sur podrían llevar a cabo el mes que viene. Pyongyang los ha calificado de «violación del espíritu de la declaración conjunta» firmada en Singapur el año pasado por Kim y Trump, y considera que son una forma de «ejercer presión» sobre el régimen. No obstante, Corea del Norte ya disparó proyectiles similares en mayo -algo que Trump describió como «lo típico»- y eso no fue obstáculo para que líderes de las dos potencias nucleares enemigas se encontrasen el 30 de junio.

China pidió este jueves calma a ambos países e hizo un llamamiento para que reanuden las negociaciones que permitan culminar el proceso de pacificación iniciado el 1 de enero de 2018. Kim tendió la mano entonces, ha cumplido su palabra de no lanzar misiles intercontinentales ni de probar armas atómicas, y todo apunta a que está dispuesto a avanzar en la desnuclearización del país. Pero, de momento, Trump no ha hecho cesión alguna y Pyongyang exige que comience a relajar las sanciones que estrangulan económicamente al país comunista para ir más allá. «Las partes relevantes deberían aprovechar las oportunidades que tanto ha costado encontrar para iniciar un diálogo y reducir la tensión», declaró la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Hua Chunying.

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