La ahijada de Putin regresa al redil pero asombra con un macabro casamiento

Ksenia Sobchak junto a su futuro marido, Kostantín Bogomólov./R.C.
Ksenia Sobchak junto a su futuro marido, Kostantín Bogomólov. / R.C.

La boda de Ksenia Sobchak, hija del mentor del presidente de Rusia, ha sorprendido por cambiar el coche nupcial por uno fúnebre y ofrecer a sus invitados un 'show' erótico

RAGAEL MAÑUEÑOCorrseponsal en Moscú

Ksenia Sobchak, hija del antiguo alcalde de San Petersburgo, Anatoli Sobchak, que fue el principal mentor del presidente Vladímir Putin, y ahijada de éste, creó moda en su país imitando a Paris Hilton, trasladando a Rusia su versión del Gran Hermano (Dom-2), después jugando a ser opositora y, finalmente, siendo la tercera mujer que se presentó como candidata a unas elecciones presidenciales en Rusia.

Ahora quiere patentar un nuevo esquema de celebración de bodas: los recién casados deben cambiar el coche nupcial blanco por uno fúnebre de color negro. La novia debe además ofrecer a los invitados durante el banquete un show en vivo con tintes eróticos .

Por lo menos en Rusia, el modelo del extravagante bodorrio protagonizado por Sobchak marcará a buen seguro tendencia. Sobchak, de 37 años, y su nuevo cónyuge, el segundo después del actor Maxim Vitorgán, el director teatral y poeta, Konstantín Bogomólov, de 44 años, pasaron por el juzgado matrimonial el pasado viernes día 13, día negro para los supersticiosos. Utilizaron para el traslado un vehículo de la funeraria decorado por dentro en rojo chillón mientras por fuera exhibía en ambos laterales la máxima «hasta que la muerte nos separe». El viaje lo hicieron tumbados en el lugar habilitado para los difuntos con la puerta trasera abierta, detalle que motivó un reproche por parte de la policía de tráfico.

Después formalizaron la unión según el rito Ortodoxo en la iglesia moscovita de la Ascensión de Jesús, la misma en donde se casó el insigne escritor y poeta ruso, Alexánder Pushkin, en 1831, con Natalia Goncharova. A la salida, cambiaron el transporte para ataúdes por una calesa con varios caballos. La fiesta comenzó por la tarde en uno de los locales del suntuoso centro comercial Petrovski con asistencia de más de 300 invitados, entre ellos destacadas celebridades, como el cantante Filipp Kirkórov, el modisto Valentín Yudashkin, el tenor Nikolái Báskov, el roquero Serguéi Shnúrov, la actriz Renata Litvinova, el director de cine Fiódor Bondarchuk y personalidades como el portavoz de Putin, Dmitri Peskov, y Vladislav Surkov, el principal halcón entre los asesores del presidente ruso.

La velada, con decoración de fondo en negro, rojo y motivos góticos, estuvo amenizada por artistas rusos de primera fila y la provocativa actuación «¡Penétrame!» de Sobchak en plan cabaretera. Los comensales se encontraron con que el menú venía impreso en tarjetas con borde negro, como las que se utilizan para las esquelas.

225.000 euros

El vestido de la novia, creación de la mundialmente famosa diseñadora israelí de origen bielorruso, Galia Lahav, costó 700.000 rublos (cerca de 10.000 euros) y, según la agencia rusa RIA-Nóvosti, todo el convite le salió a los novios por 16 millones de rublos (225.000 euros).

Uno de los regalos que recibió Sobchak, que acumula una dilatada experiencia en conducir espacios televisivos y presentar todo tipo de galas, ha sido ponerla al frente del popular programa de cotilleo 'Que digan lo que quieran' (Pust Govoriat) en el Primer canal ruso. Estos días no se hablaba en Moscú más que de la boda de Sobchak y Bogomólov, un intelectual aceptable para el poder a diferencia de Vitorgán.

Atrás quedan los mítines opositores y su apenas comenzada carrera política. En las movilizaciones de este verano en contra de la exclusión de candidatos opositores a los comicios locales del pasado 8 de septiembre Sobchak brilló por su ausencia. La ahijada de Putin vuelve así al redil de la compostura política y para compensarlo recurre una vez más a la excentricidad.