Spielberg en la Alhambra

El director, junto a la fuente de los Leones/GONZÁLEZ MOLERO
El director, junto a la fuente de los Leones / GONZÁLEZ MOLERO

El director de cine visitó Granada en busca de escenarios para su película 'Indiana Jones y la Última Cruzada'

Amanda Martínez
AMANDA MARTÍNEZ

Los rumores de que el director de cine Steven Spielberg quería rodar en Granada comenzaron el mes de febrero. «Me enteré de que gente de Lucas Film, la productora de Spielberg, había venido a la Alhambra en busca de localizaciones para una nueva película. IDEAL lo publicó pero nadie se lo creía», recuerda Juan Enrique Gómez, el redactor de IDEAL que siguió las noticias del rodaje de la que sería la tercera aventura de Indiana Jones. Un mes después, el director de 'ET 'convocó a los medios de comunicación en el hotel Alhambra Palace para confirmar la noticia de que las provincias de Granada y Jaén serían el plató de la secuela de las aventuras del arqueólogo más famoso de la historia del cine.

Él quería rodar en la Alhambra: «No sé aún la utilidad que le vamos a dar dentro del guión», aseguró, pero la tarde del 23 de marzo de 1988 comenzó su visita al monumento por el palacio de Carlos V: «It's very beautiful», fue lo primero que dijo. Le acompañaban varios miembros de su equipo, entre ellos, Douglas Slocombe, su director de fotografía, y Mateo Revilla, director del Patronato de la Alhambra, que hizo de cicerone en el recorrido de Spielberg por el recinto nazarí: «España y Granada son los mejores 'set' que puede tener el cine de Hollywood fuera de los Estados Unidos».

Eran las seis menos cuarto de la tarde cuando aterrizaban en el aeropuerto de Granada en un avión privado. Con una perenne gorra de béisbol, gafas de sol y vaqueros, se dirigió directamente a la Alhambra. Acarició las yeserías árabes del Patio de los Arrayanes, posó junto a la fuente de los Leones y contempló el Partal a través del monóculo del director de fotografía... escenarios por los que habría tenido que abonar unas novecientas mil pesetas diarias, aunque no fue por dinero por lo que, finalmente, no se rodó allí: «No podían cerrarla a cal y canto durante varios días y también tendrían que meter equipos que no cabían...», explica el redactor de IDEAL. Las autoridades no le permitieron meter un Rolls Royce en el Patio de los Leones de la Alhambra, recoge el veterano crítico de cine Juan José Carrasco en su estudio 'Granada y el cine. Su historia'. Spielberg aseguró que para rodar aquella escena no necesitaba que el coche se moviera, y que si era preciso lo metía colgado de un helicóptero, pero la negativa de los responsables de la Alhambra hizo que el director desistiera.

A finales del mes de mayo comenzó el rodaje en Almería, en la playa del Mónsul, en el desierto de Tabernas: «Spielberg es una gran admirador del cine de David Lean. Quiso rodar aquí atraído por los escenarios del Doctor Zhivago», recuerda Juan Enrique. Luego rodó en Almería capital, donde la Alcazaba y su Escuela de Arte sustituyeron a los escenarios alhambreños, y el 1 de junio Guadix se convirtió en la estación de Iskendherum, pero este será otro recuerdo...

 

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