La granadina Pilar Losada, una de las primeras mujeres piloto de España

Pilar Losada en el Aero Club de Granada /Guerrero/Archivo de Abc
Pilar Losada en el Aero Club de Granada / Guerrero/Archivo de Abc

Fue una de las instructoras del Aero Club de Granada y una de las primeras mujeres españolas en pilotar un avión en tiempos de guerra

AMANDA MARTÍNEZ

María Luisa vive en Ávila. Atiende a IDEAL tras leer un reportaje sobre Pilar Losada, su tía Pilar, que el que el cronista Jesús María Sanchidrián Gallego le ha dedicado en el Diario de Ávila hace apenas unos días. «Quizás no la valoramos lo suficiente», cuenta a este periódico orgullosa y emocionada de recuperar la historia de quien fue su madrina, una mujer a la que siempre había admirado. Y no es para menos. Sanchidrián ha trazado la biografía de una de las pioneras de la aviación de este país. Abulense de nacimiento, pero granadina de adopción, fue una de las socias fundadoras del Aero Club de Granada, donde también fue profesora, y una de las primeras mujeres que pilotó un avión en tiempos de guerra. Esta es su historia.

Pilar Losada Toyrán nació en Mingorría (Ávila) el 27 de febrero de 1904. Era la mayor de seis hermanos. Su padre, Raimundo Losada, era maestro nacional y la familia le siguió en los múltiples destinos a los que le llevaba su trabajo. Así acabaron por tierras granadinas, primero en Loja, en 1919, luego en Jorairátar, Gabia Grande y en Granada capital. Cuenta Sanchidrián en su artículo (lo encuentran en la edición del 1 de octubre de Diario de Ávila) que cuando llegaron a la provincia, la madre de Pilar acababa de morir y Raimundo, un hombre solo con seis vástagos, encomendó el cuidado de tres de sus hijas a las monjas del monasterio de Santa Paula mientras que su único hijo, Raimundo, ingresó en el convento de los Capuchinos. Su hija María del Carmen, otra de las sobrinas de Pilar, reside en Granada: «mi padre vivió con fray Leopoldo –cuenta– y recuerdo perfectamente al fraile en el funeral de mi padre. Cuando nos dio el pésame nos dijo 'ha muerto un santo'».

Juan Rodríguez Titos le dedica un capítulo a Pilar en su libro 'Mujeres de Granada'. Cuenta que en la capital granadina Losada, estudió perito mercantil, que entonces se preparaba en la Academia Isabel la Católica, y se examinó en la Escuela Central Superior de Comercio de Madrid «obteniendo calificaciones de sobresaliente y matrícula de honor en todas las asignaturas. En 1929 ganó, con el número 1 entre ciento veinticinco opositores, el curso a plaza de profesor mercantil».

Allí en Madrid Pilar comenzó a volar en la escuela que los hermanos Ansaldo tenían en Carabanchel: «La señorita María del Pilar Losada y Toyrán, culta profesora mercantil, ha recibido el bautismo del aire, principio del curso que va a seguir para obtener el título de piloto aviador», cuenta el periódico Ahora, el 13 de junio de 1931.

Una chica en el Aero Club

El 29 de agosto de 1933 IDEAL publica una foto de Pilar a toda página en su portada. Bajo el título «Una maestra de vuelos sin motor», la presenta como «vicepresidenta del Aero Club de Granada y excelente profesora de vuelos en planeador». «Era raro el aeródromo que no invitaba a una chica relevante para publicitar los vuelos de su club –explica Jorge García autor del libro 'Damas del aire: pioneras de la aviación española'– En muchos casos se trataba simplemente de bautismo aéreos, cuya experiencia en el aire no iba más allá pero la imagen llamaba mucho la atención. El caso de Pilar, por ejemplo, es uno de los más mediáticos». Y es que la fotografía que Guerrero captó aquella mañana de verano dio la vuelta al país. Se publicó en varios diarios de tirada nacional en una época en la que volar estaba de moda. El vuelo sin motor nacía y los principales periódicos prestaban en sus páginas de deportes mucha atención a esta nueva disciplina y a los aeroclubes que se iban fundando en las principales ciudades españolas. En Granada la sección de aviación del Club Penibético acabaría independizándose como Aero Club de Granada y era muy conocido en los círculos deportivos del país por el número de adeptos y porque sobre el cielo del aeródromo Dávila perdería la vida Luis Albarrán Reyes, un experto piloto de vuelo sin motor.

Entonces estalló la guerra. Uno de los primeros objetivos del ejército sublevado fue el de hacerse con el control del aeródromo de Armilla y los pilotos fueron movilizados para la causa nacional. «Las mujeres no solían entrar en combate –explica Jorge García– volaban en escuadrones de apoyo y hacían misiones de reconocimiento, traslado de heridos y otras labores de intendencia». Allí estuvo Pilar. Rodríguez Titos apunta en su biografía que fue herida en dos ocasiones en misiones de guerra «cuando sobrevolaba la catedral de Guadix y otra cuando era perseguida por los montes de Colomera», su sobrina María Luisa guarda en su memoria las historias de la guerra que su tía le contaba, entre ellas cuando la piloto sobrevoló Santa María de la Cabeza para lanzar mantas y ropa de abrigo a los soldados aislados en el asedio al Santuario.

De piloto a empresaria

Cuando acabó la guerra, Pilar dejó de volar y se embarcó en diferentes aventuras empresariales, primero como promotora de espectáculos con la compañía de la actriz Tina Gascó y Fernando Granada que en los años cuarenta actuaron en varias ocasiones en el Teatro Cervantes: «recuerdo cuando venía por aquí con su compañía de teatro de variedades, comenta María del Carmen, una vez nos llevó a Málaga a ver una de sus revistas». Más tarde volvió a Granada donde fundó un negocio de bolsas de papel que ocupaba los bajos de la casa donde vivía con su hermana Elvira y su familia en la calle Ancha de la Virgen, Bolsas Mapi, se llamaba, en homenaje a María Pilar, hija de Elvira y una de sus sobrinas más queridas. En aquel comercio trabajaban una decena de empleadas. «Nos encantaba ir a aquella casa, dice su sobrina María Luisa, me gustaba aquel patio, al que daba una galería del piso superior, recuerdo un surtidor y palmeras de las que cogíamos dátiles». «Yo la recuerdo con su biscúter muy en su papel de mujer trabajadora dirigiendo sus negocios», comenta María del Carmen. «Me contó su familia –explica Jesús María Sanchidrián– que le retiraron el carné de conducir con ochenta años, enferma de Párkinson y ¡se enfadó!», lo que da una idea del carácter de Losada.

En aquella casa de Ancha de la Virgen vivió hasta los noventa años. Murió en mayo de 1995 en una residencia de ancianos en Osuna.

El periodista abulense incluye en su artículo un texto de la 'Revista de Aeronáutica y Astronáutica' del 12 de octubre de 1968 que quizás explica por qué esta mujer no ha tenido el reconocimiento que debiera: «Contábamos en España con mujeres en posesión del título de piloto, como doña Gloria de la Cuesta y las señoritas Carmen Ruiz y María del Pilar Losada Toyrán. No figuran entre las 'récord women' de la época, quizá porque nuestras costumbres de entonces no eran propicias para que las jovencitas saliesen solas de noche y en esas condiciones se veían muy disminuidas su autonomía aeronáutica».

¿Cuánto habría alzado el vuelo Pilar, si hubiera nacido unos años después?

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