Aquel Gordo de la Lotería de Navidad de hace un siglo que dejó en Granada 300.000 pesetas

Celebración del Gordo en 1942 /Torres Molina/Archivo de Ideal
Celebración del Gordo en 1942 / Torres Molina/Archivo de Ideal

El primer premio de la Lotería de Navidad no cae en Granada desde 2002

AMANDA MARTÍNEZ

Juan Herce Urrutia, catedrático del Instituto General y técnico de Granada, se despertó una mañana del mes de agosto de hace un siglo con la firme intención de hacerse rico. Había amanecido con el presentimiento de que el premio Gordo de la Lotería de Navidad caería en el 5.605 y escribió a la Dirección General de Loterías en busca de un décimo._Su número se vendía en una administración de Linares pero estaba todo suscrito. Su gozo en un pozo.

Pasaron los meses hasta que, a finales de noviembre el señor Herce se encontró con su amigo Antonio Merlo, al que le contó la curiosa intuición. Merlo tenía un conocido en Linares, Andrés León Ríos, que consiguió comprar cincuenta pesetas al estanquero del pueblo. Las participaciones llegaron a Granada y comenzó su reparto: cinco pesetas para el ex concejal del ayuntamiento José Rodríguez Contreras, otro tanto al conocido sastre Manuel Díez y a su amigo Juan Santisteban, que vivía en Loja... y así, hasta quedarse Merlo con 11 pesetas y Herce con 10.

Y llegó la mañana del 21 de diciembre de aquel 1918. La gente se arremolinaba en la calle Reyes Católicos en torno a las pizarras que 'El Defensor' colgaba en los balcones de la redacción con los números premiados. A las once salió el 'Gordo'. Así fue como los premiados se enteraron de su suerte y como empezaron a correr los rumores de que a una hechicera medio bruja del Albaicín se le había revelado el número en la cáscara de una patata. El pellizco del primer premio dejó en Granada 300.000 pesetas.

Como esta, son muchas las anécdotas que salpican la historia de las veces que el premio Gordo ha caído aquí desde que en 1855, tocara por primera vez (el 15.406) y en 1869, la segunda (el 18.875). El primer 'Gordo' que se celebró en la portada de este periódico fue en 1942.

Millonarios granadinos

Fernando Peramos, tesorero del Centro Artístico, quería un número que sumara 20 por eso, cuando llegó a la oficina y vio que el billete que había adquirido sumaba 21, fue a por otro número. Así fue como compró el 9.029, el Gordo de Navidad de 1942 que repartió treinta millones de pesetas entre los socios y trabajadores del Centro.

El premio estuvo muy repartido. Le tocó a botones, a un comandante de Infantería mutilado, a un fabricante de chocolates, a las criadas de la casa de los Müller, a un camarero del café Imperial o al taquillero del cine 'Olympia'. A los trabajadores de IDEAL Torres Molina, el fotógrafo, y Antonio Garrido del Castillo, dibujante del periódico, les tocaron 75.000 pesetas. Al niño Antonio Hermoso, huérfano de padre y mayor de cinco hermanos, le tocaron 22.500 del vigésimo que compró con el dinero de una propina. La suerte sorprendió también al dueño de una sastrería de Gran Vía mientras estaba en el funeral de su hijo. Ruperto Martínez Rioboó, oficial de la Secretaría del Centro, costeó el título de licenciado de Medicina a un estudiante con una parte del dinero del premio.

Tuvieron que pasar casi dos décadas para celebrar en Granada de nuevo un Gordo de la Lotería de Navidad. Fue en 1961 cuando los niños de San Ildefonso cantaron el 24.964. Veinte millones de pesetas que repartieron los Agustinos en forma de participaciones. El Gordo llegó a Montefrío e Iznalloz y una conocida tercenista repartió entre clientes, vendedores y mozos del mercado un buen pellizco. Un camarero de Los Manueles y un cobrador del tranvía, que estaba trabajando cuando los niños de San Ildefonso cantaron el premio, fueron algunos de los agraciados.

Veinte años después, en 1982, el 21.515 hizo muy felices a unos trabajadores de Telefónica del Zaidín que estaban instalando cables y teléfonos por las calles de Granada cuando se enteraron de que tenían el bolsillo participaciones del primer premio. Se repartieron 650 millones de pesetas que el capataz de la compañía, Carlos Castillo, se había traído desde Sevilla, aunque los décimos tenían el sello de una administración de Canarias.

En 1986 Granada devolvería a Hacienda más de cuatro mil millones porque el 3.772, un número «bajo y feo» que no gustó y del que la administración número 6 de la calle Joaquín Costa solo vendió una serie.

Años de pedreas transcurrirían hasta que la administración de Lotería número 1 de Padul vendió íntegro el 56.998. Fue el segundo premio pero repartió casi 13.300 millones entre amas de casa de la capital y la provincia que se llevaron participaciones de 200 pesetas al hacer la compra en su supermercado Covirán. Aquel año también cayó un cuarto premio en la capital granadina.

Lluvia de millones

Madrugó el primer premio la feliz mañana del 22 de diciembre de 1997. Enrique Requena se enteró de camino al trabajo de que uno de los números que había vendido en su administración, la número 4 de la calle Príncipe, era el Gordo. El 43.728 dejó en Granada más de 38.000 millones a los que se sumaron los 2.600 millones del tercer premio, que se vendió en Armilla, y siete más de un quinto. Una alegría muy repartida que celebraron en el ayuntamiento de Granada, en la joyería San Eloy, en el Club Taurino, en el barrio de Cervantes, en la academia de peluquería Lepanto, en Maristas… hasta Casería de Montijo llegó un décimo que su propietaria tenía guardado en un calcetín con dos nueces, un método que se demostró muy eficaz para atraer a la suerte.

En 2002 la fortuna volvió a sonreír a Granada. El «eurogordo» se celebró en uno de los barrios más humildes de la capital, en Cartuja. Allí, la administración número 23, vendió una serie completa del número 8.103, por lo que repartió dos millones de euros. Podían haber sido más pero devolvieron varias series de este número igualmente por «feo».

Desde entonces la suerte ha sido tacaña con Granada aunque sí han caído segundos como en 2010, un número bajito, el 147, fue el agraciado con el segundo y llevó la suerte hasta Vélez de Bedaudalla o 2016, año en el que se repartieron 56 millones entre 450 familias de Pinos Puente.

Un siglo después las manías por la elección del número, la ilusión por si toca siguen intactas. Suerte y a por el Gordo.