Curiosas noticias para leer a la sombra

Chaveas refrescándose en la fuente de la plaza del Campillo /Torres Molia/Archivo de Ideal
Chaveas refrescándose en la fuente de la plaza del Campillo / Torres Molia/Archivo de Ideal

Repasamos la hemeroteca de IDEAL en busca de historias que solo pueden leerse en verano

AMANDA MARTÍNEZ

Un autor anónimo compuso una coplilla que termina recomendando pasar el invierno en Sevilla y el verano en Granada. Quizás pensaba en el fresquito que el recuerdo de las nieves del invierno dejaba en las noches estivales. Pero, para los granadinos, la capital siempre ha tenido fama de soporífera, de un calor achicharrante del que muy pocos podían huir. La ciudad ofrecía pocas alternativas para hacerlo más llevadero: quizás disfrutar de una fresca tajada de melón en un puesto callejero, del agua fresca del Avellano servida por un aguador, del 'veraneo' de un día en el cauce del Genil... Los niños afortunados engordaban en las colonias escolares de Almuñécar y las chicas se vestían de domingo para acudir a la velada nocturna de la Plaza del Triunfo.

La complicada situación política que vivía el país ocupaba los principales titulares del diario, pero también había hueco para algunas noticias curiosas que darían que hablar a los granadinos que aquellos primeros veranos del periódico IDEAL.

Baños recatados

El día 24 de agosto de 1935, nuestro diario publicaba en su portada la foto de una chica en la playa de Almuñécar con un bañador que la cubría hasta las rodillas. Era la reacción «vigorosa contra la deshonestidad que venía siendo la característica del traje femenino de baño». 'Mor Playa' era la firma responsable de estos modelos «más honestos y recatados» y, como no podía ser menos, este periódico se sumaba a la cruzada moralizadora proponiendo a sus lectoras que lucieran bañadores decentes y sugiriendo zonas de baño separadas por sexos. Y eso que aún no se habían visto a las extranjeras paseando sus melenas rubias por las playas de la Costa del Sol, chicas que no tenían tantos reparos en lucir audaces trajes de baño. Para evitar que las españolas redujeran de forma escandalosa el tamaño de sus prendas de baño, IDEAL publicaba curiosos artículos de moda en los que se aseguraba que «las dos piezas separadas tienden a desaparecer» o «las modernas nadadoras pueden contar este año (dice un artículo de 1959) con modelos más decentes que los que hasta ahora se veían y de géneros permeables a los rayos solares, así les permitirá tostarse íntegramente sin necesidad de descubrirse ni escandalizar a nadie».

Insolación

El 9 de agosto de 1933 a las tres de la tarde, estando de servicio en la calle Reyes Católicos, frente a la del Príncipe, el guardia de circulación Francisco López Castillo, muy popular entre los ciudadanos por los enérgicos movimientos que realizaba con sus brazos para indicar el paso a los vehículos y peatones, sufrió una insolación. Además de a los atropellos, los agentes estaban expuestos a los golpes de calor. Toldos y sombrillas intentaron paliar los efectos del calor en los valientes agentes.

Huertanos contra los domingueros

Con motivo de la fiesta del 18 de julio, o Santiago Apóstol o quizás la Virgen de agosto, desde la madrugada a las primeras horas del día salían de la capital a los alrededores o hacia la costa millares de granadinos para disfrutar de un día de descanso lejos de la ciudad. En camiones, en el 'botijo' a Motril, en motocicletas, en tranvía y no pocos a pie, caminaban hacia lugares más frescos. IDEAL solía publicar imágenes de los atascos que provocaban el éxodo. Para muchos granadinos el mar era el Genil. Viajaban las familias enteras, con una tortilla de papas, los avíos de una pipirrana y una bota de tinto, lo suficiente para echar el día entre siestas y chapuzones. Los chaveas, en calzoncillos o con toscos bañadores de lona, buscaban el lugar donde las aguas del río bajaban rápidas y frescas, mientras los mayores preferían el remanso de alguna poza del Monachil, Aguas Blancas o el Charcón. Pues bien, el sábado 12 de agosto de 1933 IDEAL mostraba el malestar de los huertanos del Darro contra los bañistas domingueros que destrozaban sus cultivos y «hacen alardes de exhibiciones inmorales», el asunto llegó al ayuntamiento.

Mercados de verano

Higos chumbos y melones eran las frutas más populares del mes de agosto. Cada esquina de granada tenía su puestecillo de mesas adornadas con el clásico botijo y las macetas. El mercado principal de los chumbos estaba en la placeta de Gracia, el de los melones en la plaza de Villamena. «Las doy a prueba», «son como el fuego», «melones como el almíbar» voceaban los vendedores… Cuenta IDEAL que los vecinos del centro se quejaban de los pregones que los atormentaban desde primera hora de la mañana. En 1947 se consumieron en Granada 350.000 kilos de melones y 400.000 de higos chumbos.

Los primeros socorristas

El 16 de julio de 1967 comenzó a funcionar en la playa de Puerta del Mar de Almuñécar el primer puesto de socorro de la Cruz Roja en la costa granadina. En principio solo atendía los domingos pero, durante el mes de agosto prestaría servicio a diario. Aquellos «socorristas acuáticos» contaban con una tienda de campaña, una camilla, un botiquín de primeros auxilios, un aparato de respiración artificial y una embarcación para extender su vigilancia más allá de la playa. Los especialistas de la 20 brigada de Tropas Sanitarias que atendían el puesto asistieron aquel verano, fundamentalmente, contusiones en los pies por andar descalzo y síntomas de insolaciones.

Junto a este puesto, Cruz Roja puso en funcionamiento durante aquel verano uno en Loja y otro en la Venta de las Angustias en la carretera de la Costa. Poco después comenzó a funcionar el de la Playa de Poniente y en a mediados del mes de agosto uno más la carretera de La Herradura. Para contactar con este último podían llamar al teléfono 15, que era el de la comandancia de la Guardia Civil de la localidad.

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