Álbum de fotos en sepia del último domingo de septiembre

Procesión de la Virgen de las Angustias en los años treinta. /Archivo de Ideal
Procesión de la Virgen de las Angustias en los años treinta. / Archivo de Ideal

Imágenes para el recuerdo de la tarde más bonita para los granadinos, cuando la Virgen de las Angustias se encuentra con ellos en las calles de la ciudad

AMANDA MARTÍNEZ

Los últimos días de septiembre traían aires de otoño, olor a membrillos, el color de los madroños y las acerolas recién recogidas de las huertas que rodeaban la ciudad. Ahora, cuando aquella vega es solo un recuerdo y el clima nos retrasa la llegada del invierno, septiembre sigue siendo para los granadinos el mes de su Patrona.

Este recuerdo de hoy, es un recuerdo gráfico, un recorrido por algunas de las fotografías del día grande de Granada, la tarde en la que la ciudad se vuelca para homenajear a su Madre.

Cuenta la tradición que la devoción a la Virgen de las Angustias procede de una humilde ermita y de un noble cuadro donado por la reina Isabel la Católica. La tabla, de Francisco Chacón, fue un regalo para un pequeño templo de labradores que había en las afueras de la ciudad dedicado las santas Úrsula y Susana. La imagen de la Virgen dibujada despertó tanta admiración, que se constituyó una hermandad en su honor, una hermandad que era en principio de penitencia y, como tal, pidió salir en procesión. Pero como hacer procesionar un cuadro, no era empresa fácil, se pensó en que la Dolorosa pintada se transformara en una talla.

El cuadro de Chacón seguía presidiendo la pequeña ermita pero eran tantos los devotos que acudían y tanto lo que crecía la hermandad, que abandonaron el templo y levantaron una iglesia en un terreno donado por Felipe II. La tradición dice que dos ancianos, que cumplido su encargo desaparecieron, trajeron de Toledo la imagen de una Virgen erguida y de pie. La Dolora del cuadro estaba sentada y sostenía sobre sus rodillas el cuerpo yacente de su Hijo, así que anónimos artesanos granadinos comenzaron su transformación.

Aquella iglesia es hoy la sacristía de la Basílica y esta devoción ha llegado intacta hasta hoy. El último domingo de septiembre los granadinos volverán a acompañar a su Patrona como se ha hecho desde siempre. Una entrañable tradición del otoño recién estrenado.

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