El alcalde tertuliano

Colegio electoral granadino en las elecciones de febrero de 1936 /
Colegio electoral granadino en las elecciones de febrero de 1936

José Navarro Pardo fue alcalde de Granada a los 45 años y ocupó el cargo durante un mes y 13 días, un periodo breve pero complicado en la historia de la ciudad y del país

AMANDA MARTÍNEZ

Quizás pocos recuerden a José Navarro Pardo (Guadahortuna 1893, Granada, 1971) por su etapa al frente del ayuntamiento de Granada. Fue muy breve, poco más de un mes, hace ahora 80 años. En el mes de enero de 1936, el año más difícil de la historia contemporánea de este país, Navarro Pardo era administrador de Correos. El gobernador civil, Torres Romero, lo colocó al frente de la alcaldía esperando que su popularidad y simpatía creara consenso en torno al nuevo responsable municipal. Un consenso muy difícil de conseguir.

Pero para entender el momento histórico en el que fue protagonista, habría que retroceder a 1933. Las elecciones de noviembre habían dado el poder a los partidos de centro-derecha, liderados por Alejandro Leroux. Los socialistas aceptaron mal esta derrota y la entrada en el poder, un año más tarde, de la CEDA de José María Gil Robles, llevó a la convocatoria de una huelga general de la minería asturiana. La revolución de Asturias tuvo una tímida repercusión en esta ciudad. El paro se notó en la capital los días 5 y 6 de octubre [1]. La policía detuvo a sindicalistas, políticos socialistas destacados entraron en prisión e incluso el exdiputado Juan Carreño Vargas murió durante un interrogatorio policial. Más de cuatrocientos presos políticos se hacinaban en las cárceles granadinas. A pesar de que este periódico se empeñaba en mostrar que la situación era tranquila y que estaba controlada, el socialista Ricardo Corro Moncho, que ocupaba en aquel momento el sillón de la Plaza del Carmen fue destituido junto a todos sus compañeros de corporación. A partir de entonces, y como ocurrió en muchos ayuntamientos de izquierdas del país, comisiones gestoras provisionales, nombradas por el gobierno, se harían cargo del gobierno municipal hasta que, en febrero de 1936 se convocaron de nuevo elecciones. Hasta entonces, la inestabilidad política se demostraba en lo rápido que se sucedían los primeros ediles. Juan Félix Sanz Blanco, 2 meses y 2 días; Miguel Vega Rabanillo, 1 año y siete días y José Navarro Pardo, 1 mes y 13 días.

Romancero para un alcalde

Manuel Orozco describió al hombre que ocupa este artículo destacando que su figura «está en todas las fotografías del paisaje urbano de la Granada de los años veinte» [2]. El hombre que el gobierno eligió para guiar los intereses municipales en el apurado momento de transición hasta los siguientes comicios fue administrador general de Correos, abogado, arabista, políglota, periodista y «uno de los hombres que más lugar ocuparon en las tertulias, sabrosas y

picantes, de la última Granada intelectual y bohemia», continúa Orozco.

El gobernador Juan Antonio Torres Romero escogió un extraño grupo de gestores integrados por 12 progresistas (José Navarro Pardo, Rafael del Barrio, Manuel González, Vicente Peramos Panizo, José Arenas Arévalo, Francisco Cobo, Leonardo Rivas, Juan Bautista Alcolea, Eduardo Peláez, Joaquín Porto, Francisco Bernal y Antonio Mena Priego); cuatro agrarios (Luis Angulo Montes, Antonio Escobar Ruiz, Luis Gómez López y Francisco Ramos Peñalver ); tres liberales demócratas (Francisco Salmerón Polo, Antonio Pedrajas Cortés y Aurelio Moreno) y un independiente (Juan Herce Urrutia).

José Navarro Pardo nació en un cortijo de Guadahortuna el 15 de enero de 1890. Sus compañeros de la tertulia de Villa Paulina o El Riconcillo del Café Alameda, le llamaban por eso El Cateto y él siempre hacía gala de su aldeanismo en detalles como la costumbre, que tenía desde su infancia, de protegerse del frío con periódicos que colocaba sobre su pecho y espalda. Aún niño, su padre se trasladó a la capital para abrir una casa de huéspedes en la calle Fábrica Vieja. El joven Navarro estudió con José Alemán y trabajó en la Librería Almendros hasta ganar unas oposiciones de Correos [3]. Tras un destino en Oviedo, volvió a Granada al servicio de apartados y comenzó a estudiar. Se licenció en Filosofía y Letras y Derecho y se convirtió en arabista, abogado, profesor universitario e intelectual «el gran intelectual que deslumbró a los tertulianos de la tasca y a los camareros del bar» (citando aquel obituario de Orozco). También impresionó a uno de sus alumnos, Federico García Lorca que dedicó para él el Romance de la Pena Negra de su Romancero Gitano y con quien fundó la revista literaria Gallo. En la Escuela de Estudios Árabes de la Cuesta del Chapiz, compartió docencia con Gallego Burín, Leopoldo Torres Balbás, José Palanco Romero o Salvador Vila [4], amigos que morirían asesinados en los primeros días de la Guerra Civil.

Un mes de gestión

Este hombre tranquilo se ocupó del ayuntamiento en un año tan complicado como fue 1936. En la ciudad existía un eterno problema con el abastecimiento de agua y, las obras del Camino de Ronda, que habían comenzado en 1930, sufrían continuas interrupciones (no se inauguró hasta 1939), con los consiguientes conflictos con los trabajadores que estos paros traían consigo: «la noticia más interesante para Granada cuenta IDEALen su edición del 7 de febrero del 36, el día de las elecciones fue la de que has desaparecido los obstáculos que se oponían o dificultaban las obras del Camino de Ronda, esa famosa obra que, con la construcción de la casa de Correos y la traía de las aguas potables, forma el trío de aspiraciones granadinas».

José Luis Entrala destaca que entre sus logros al frente de la alcaldía, también estuvo el de evitar que la compañía eléctrica cortara la luz de la ciudad por los continuos retrasos municipales en el pago de la factura que ascendía a un millón trescientas mil pesetas. La capacidad negociadora de Navarro paró el ultimátum de la empresa de dejar a oscuras la ciudad en 22 de enero haciendo efectivo el pago de 400.000 pesetas correspondientes a los últimos dos meses. Hasta los años cuarenta, con Gallego Burín, no se liquidó la deuda que para entonces ascendía a 1.700.000 pesetas.

El 20 de febrero de 1936, el ayuntamiento elegido el 12 de abril de 1931, destituido con motivo de la revolución de octubre, volvió a la Plaza del Carmen. Todos excepto el alcalde Ricardo Corro que fue nombrado por el gobierno del Frente Popular gobernador civil de Sevilla. Luis Fajardo ocupó su lugar en la alcaldía. Le sucedió Manuel Fernández Montesinos. Estalla la Guerra Civil.

Fuentes consultadas

[1] La II República. Mario López Martínez. Del coleccionable Historia de Granada publicado por IDEAL (2012)

[2] "D José Navarro Pardo, mi último encuentro" Manuel Orozco Díaz. IDEAL 20 de febrero de 1971

[3] "Un arabista en Correos" José Luis Entrala. IDEAL, 7 de mayo de 1989

[4] "José Navarro Pardo y Federico García Lorca". Fernando Ágreda Burillo

'La Segunda República en Granada' de Juan C. Gay Armenteros en el libro IDEAL, 75 años con Granada. Coordinado por Manuel Titos Martínez. Corporación de Medios de Andalucía, Granada 2007

 

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