Los Jardines del Triunfo en sepia

Vista del Triunfo en 1962 /
Vista del Triunfo en 1962

Se cumplen 55 años de la transformación del Campo del Triunfo

AMANDA MARTÍNEZ

"A la entrada de Granada

calle de los Herradores,

está la Virgen del Triunfo

con veinticinco faroles"

Así canta la copla popular, y así recibía Granada al viajero que entraba por el que se consideraba el principal acceso a la ciudad.

El recuerdo de hoy traslada al lector a 1960. Pero no estaría mal retrasar el reloj del tiempo un poco más... podríamos llegar así, solo por un momento, al siglo XI. Nos guía el viaje Manuel Gómez Moreno. El emir almorávide, Yusuf ben Texufin, acababa de destruir una iglesia "de gran veneración, labrada por un noble godo" erigida junto a la puerta de Elvira. Nos encontramos en 1099 en el Campo del Triunfo. Con don Manuel avanzamos hasta el siglo XVI. Ante nosotros se extiende una amplia zona que ocupaba desde la plaza de este nombre, hasta los actuales jardines. "Extendíase este campo gran trecho hacia el norte cuenta en su Guía de Granada y lo circunscribía una cerca o muralla con sus puertas a manera de torres, que defendían las entradas de los caminos. Hallábase la primera sobre el de Alfacar, otra sobre el de Úbeda, cuyas ruinas subsisten en la última casa a mano derecha de la calle Capuchinos; en la huerta de este convento estuvo la que protegía la carretera de Jaén; otra torre había camino de San Lázaro, donde se hacía justicia a los descuartizados en el s. XVI y la última existió cerca de San Jerónimo". Aquel recinto protegía un cementerio que clausuraron los Reyes Católicos . Presidía la zona, el Hospital Real

Triunfo de la Virgen

El 2 de septiembre de 1618 la ciudad quiso recordar el voto a la Inmaculada Concepción de la Virgen y acordó la construcción de un monumento que en principio se pensó para el Sacromonte y que finalmente se colocó junto al Arco de Elvira, cerca del antiguo Convento Mercedario (hoy Gobierno Militar). Se encargó su traza a Francisco de Potes, maestro de obras en la Alhambra, en 1626. Alonso de Mena, artista especializado en inmaculadas y muy solicitado por aquellos años, se encargaría de la escultura. Gómez Moreno cuenta que era tan bajo el presupuesto asignado a la obra, que de Mena se vio obligado a suspender los trabajos para exigir más dinero lo que ocasionó un pleito que retrasó la finalización del monumento que no se terminó hasta 1631. Si entonces el viajero del tiempo se da una vuelta por la plaza, verá como los trabajadores se afanan en colocar la verja con los famosos faroles a los que se refiere la canción. Había 24, «otro farol muy luminoso lo mandó colocar el Ayuntamiento en 1670 para que ardiese perpetuamente en acción de gracias por haber recobrado la salud el rey Carlos II 'el Hechizado'» apunta Gabriel García Guardia en el libro Agua, mármol y bronce.

Un vistazo alrededor, y el caminante descubre que donde ahora está la avenida Divina Pastora se erigía el Convento de los Capuchinos y las Escuelas Salesianas. Del primero saldría cada día a mendigar Fray Leopoldo. A finales de los sesenta se derribó este convento y se construyó la iglesia que hoy conocemos, donde cada 9 de febrero, se continúa venerando al fraile.

A finales de los años setenta, las escuelas Salesianas se trasladan al Zaidín y en su lugar se levantó la urbanización Triunfo Jardín.

Una nueva plaza

Ahora el viajero del tiempo detiene el recuerdo el 8 de diciembre de 1960. Hemos llegado a nuestro destino. Habían pasado cinco años desde que el ayuntamiento, presidido por Manuel Sola, presentara el ambicioso proyecto para la reforma de los jardines del Triunfo. Aquel día el alcalde Terremoto, como cuenta IDEAL que llamaban a este edil, estaba orgulloso. Se había empleado a fondo en la construcción de "una plaza de una belleza singular, quizás como no haya otra en toda Andalucía". El cabildo la presupuestó en más de cinco millones de pesetas, "pero estamos obligados a realizarlas por razones de tipo religioso, histórico y urbanístico" continúa Sola que, pongan un poco de imaginación, ahora ejerce de cicerone en el recorrido por el nuevo espacio. "Obras torpes realizadas después al levantar la Escuela Normal de Magisterio, dejaron el monumento en situación deslucida, además cumplimos unos fines urbanísticos que son muy necesarios al dotar a la ciudad de un espacio verde y una plaza que será de una perspectiva bellísima", se justifica en las páginas de este diario. "Ahora el monumento corona la explanada del Triunfo, enmarcado en cuadro de empedrado granadino, dentro de otro más amplio con losas de piedra de Sierra Elvira, del que partirán una escalinata central y dos laterales. Detrás, el estanque alargado en que se refleja el monumento y un jardín con setos, cedros, adelfas y pinos. Se accede a la plaza por la Avenida de Calvo Sotelo".

El día de la inauguración fue un día histórico para esta ciudad. Hasta poco antes de la hora anunciada para el estreno, las seis y media de la tarde, el tiempo era desapacible. Lluvia, viento y granizo amenazaban la fiesta que se había montado para el estreno. Sin embargo, y en esto IDEAL puede ser un poco exagerado, "por millares se iban congregando personas en todos los espacios disponibles y, a la llegada del señor arzobispo se arribó un milagroso paréntesis de bonanza que hizo posible la concentración de una multitud tan considerable que hasta el tráfico hubo de ser desviado por Tinajilla, para no dificultar la aglomeración de personas".

A las ocho se iluminó la fuente y los granadinos aplaudieron con entusiasmo los cambios de colores. Los surtidores bailaban en vertical, parábola y pulverizaban finos chorros de agua al compás de los cambios de luz. La prueba duró una hora que los vecinos siguieron casi con la boca abierta.

La reforma de Miguel Olmedo fue uno de los grandes aciertos de la gestión de Sola. Y, si sobrevolamos los jardines con esta máquina del tiempo, podemos ver congresos eucarísticos, visitas de Franco, rodajes de series de televisión (Mariana Pineda encarnada por Pepa Flores era ejecutada junto a la fuente), al escultor Miguel Moreno dirigiendo la colocación del monumento a San Juan de Dios en el año 2000, la nueva reforma que concluyó en 2005 que cambió su suelo, plantó césped a sus jardines, más árboles, unas farolas que no gustaron y una valla, a la que ya se ha acostumbrado el granadino, pero que, en su día, mosqueó bastante. El traslado de Fray Leopoldo, ... allí se pela la pava, allí se gritó No a la Guerra, se escucharon mítines, de allí salen o concluyen las protestas que quieren cambiar el mundo. Así ha sido la conquista de un espacio ganado para la ciudad a golpes de historia.

Toros en el Triunfo

La Chata no fue la única plaza de toros que se construyó en el campo del Triunfo. En 1768, la Real Maestranza de Granada edificó el que sería el primer coso estable de la capital junto a la cruz Blanca. Aquella, a la que comparaban en belleza con la de Ronda o Sevilla, se quemó el 10 de septiembre de 1876 en un incendio provocado, al parecer, por papeles encendidos por los espectadores para alumbrarse en la salida. Tres años más tarde comenzó la obra de un nuevo ruedo junto al Hospital Real que se inauguró en 1880. Sus gradas de madera tenían capacidad para quince mil personas. En 1889 un huracán destruyó la parte alta del graderío. En 1912, se produjo un incendio durante una corrida que pudo acabar en una tragedia, pues los espectadores saltaron al ruedo a pesar del peligro que suponíael toro que se lidiaba. Un año después la plaza volvía a acoger festejos hasta que en 1948 se cerró definitivamente. Esta plaza convivió con la actual ( que es de 1928 obra Ángel Casas) hasta que fue derribada para remodelar el entorno del Triunfo, una remodelación que concluiría hace ahora 55 años. (Más información en Guía de la Granada desaparecida de Jun Manuel Barrios Rozúa)

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