El Barça llega al hotel levantando la ilusión y también algunas quejas de culés granadinos

JAVIER MARTÍN

El regreso de los azulgranas a tierras granadinas no estuvo exento de polémica, pues más de 200 personas sólo pudieron ver entrar al autobús en el complejo de Monachil

FRAN RODRÍGUEZGRANADA

El Barcelona ya se encuentra en el complejo de Monachil 'Granada Palace' donde esperará la hora para jugar en el Nuevo Los Cármenes (21.00 horas). La llegada de los barcelonistas a la ciudad levantó la expectación de los culés granadinos que no han visto al equipo de la ciudad condal en los últimos dos cursos futbolísticos.

Sobre las 13.30 horas se estimaba la llegada del convoy culé, que cumplió más o menos los plazos, empezando a llegar la gente a la puerta del 'Granada Palace' sobre dos horas antes. Muchas camisetas ajedrezadas granate y azul y alguna que otra del Granada. Los rojiblancos apostaban por una victoria local, si bien habían acudido a Monachil porque «no todos los días vemos a Messi o Griezmann». Como viene siendo habitual en la llegada de los equipos punteros del país, alguno había con el 'corazón partido'. «Desde pequeño he sido del Barça, aunque reconozco que al Granada le pueden hacer falta más los puntos. Ojalá gane el 'Graná' o empaten como mínimo», reconocía un joven aficionado.

Sin embargo, la felicidad de la mañana no fue completa. Los aficionados culés se colocaron en la misma entrada del complejo, separados por unas vallas de la propia carretera y custodiados por la Guardia Civil. El autobús apenas paró, y por un fallo mecánico en la puerta, ante las más de 200 personas que esperaban en el exterior del hotel. El autobús entró ante los cánticos de algunos y las quejas de otros muchos. «Dos horas aquí esperando, para verlos y que nos firmaran, y ni se han bajado», comentaba una madre. Los jugadores no se bajaron hasta que el vehículo entró en el antiguo 'El Capricho', recorrió algunas de sus calles hasta llegar al hall del hotel.

Allí se bajaron, primero Valverde, luego los jugadores con Guillermo Amor. Saludando entraron Piqué y Rakitic, mucho más tímidos el holandés De Jong y los canteranos. Un buen rato después, Vidal, Messi y Suárez salieron del autobús. En el interior del hotel sí esperaban alrededor de un centenar de afortunados, por lo general gente que tenía el hospedaje allí desde hace semanas y algún que otro amigo o familiar de los jugadores.