Muere un trabajador atrapado por su excavadora en las obras de la N-340, en la Costa de Granada

El terreno sobre el que estaba la máquina cedió y ésta se precipitó por un barranco unos 50 metros hasta llegar a la orilla del mar

LAURA UBAGOALBUÑOL.
La excavadora en la que trabajaba la víctima reparando la N-340, anoche, en la playa de Albuñol. :: JAVIER MARTÍN/
La excavadora en la que trabajaba la víctima reparando la N-340, anoche, en la playa de Albuñol. :: JAVIER MARTÍN

La lluvia se cobró ayer su tercera víctima en la Costa de Granada. Tras llorar la muerte de un matrimonio británico que quedó sepultado por el techo de un cortijo en Rubite, la comarca costera volvió a perder a uno de los suyos a causa del temporal. Esta vez, por un deslizamiento de tierras que se llevó a un trabajador por delante. El conductor de una excavadora que trabajaba en unas obras de la Carretera Nacional 340, a su paso por la localidad de Albuñol, perdió la vida al ceder el terreno en el que estaba la máquina. Ésta rodó por un terraplén, a lo largo de unos 50 metros hasta caer en la orilla del mar. Según relataron testigos al servicio de Emergencias 112, el trabajador salió despedido y quedó atrapado bajo una rueda del vehículo.

La máquina estaba trabajando en la loma de una montaña en las obras de conservación de la N-340. La misión de esta actuación es sujetar la carretera que se está desplazando por el intenso temporal de lluvias de este invierno. La excavadora estaba situada en la ladera que hay bajo la vía y que está ya próxima al mar, a la altura del kilómetro 369, cuando sufrió el fatal accidente. Hasta el fondo del barranco, donde cayó la máquina, se desplazaron los facultativos, la Policía Local de Albuñol, los bomberos de Motril y la Guardia Civil, además de agentes de la Inspección de Trabajo.

Los Bomberos de Motril fueron los encargados de la excarcelación del cuerpo que, según relataron a este periódico, fue muy complicada. Las condiciones eran extremas, ya de noche, lloviendo y prácticamente en la orilla del mar.

Acudieron seis agentes con un vehículo que contiene el material apropiado para la asistencia de accidentes. Primero pusieron un suelo de madera sobre el que colocaron un cojín neumático para poder levantar la retroexcavadora y extraer el cuerpo. Pero esta tarea se complicó. El cadáver estaba totalmente aprisionado por la máquina así que tuvieron que usar cuñas de madera para alzar la excavadora a más altura y poder sacar al fallecido, del que certificó la muerte del médico del centro de salud de La Rábita. La inestabilidad del terraplén donde se produjo el rescate, mantuvo en vilo a los Bomberos de Motril que estuvieron varias horas trabajando hasta lograr sacar el cuerpo, según informó el concejal de Interior motrileño, José García Fuentes.

La máquina pertenece a una empresa de Otívar de donde también es el fallecido, un hombre de mediana edad.

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