El año de Rodrigo Blaas, un granadino en Pixar

Doble recompensa para este animador que competirá por el Goya al mejor corto animado con su primer trabajo como director

PILAR MANZANARESMADRID.
Imagen de 'Alma', corto de Rodrigo Blaas que en apenas cinco minutos aterroriza al espectador. :: IDEAL/
Imagen de 'Alma', corto de Rodrigo Blaas que en apenas cinco minutos aterroriza al espectador. :: IDEAL

El granadino Rodrigo Blaas tiene a sus espaldas una meteórica carrera. Él es uno de los pocos españoles que trabaja en Pixar y, además, muy activamente, ya que en los últimos años ha intervenido en 'Buscando a Nemo' (2003), 'Los Increíbles' (2004), 'Cars' (2006), 'Ratatouille' (2007), 'Wall-E' (2008) y 'Up' (2009), que competirá en los Oscar para hacerse con la estatuilla al Mejor Filme de Animación junto a 'Fantastic Mr. Fox', 'Los mundos de Coraline', 'La princesa y la rana' y 'The secret of Kells'.

Eso sólo ya le avalaría, pero, además, este año se ha enfrentado a su trabajo más personal: dirigir su primer cortometraje, 'Alma'. Y no le ha ido mal porque, además de haber conseguido galardones en casi todos los festivales a los que se ha presentado, como el L. A. Shorts Fest, el Animacor o el I Castelli Animati, es uno de los cuatro elegidos para competir por el Goya al mejor corto de animación, premios en los que se enfrentará al candidato al Oscar 'La dama y la muerte', de Javier Recio Gracia, de la también granadina Kandor Moon.

«La verdad es que teníamos un presupuesto bastante limitado. Gran parte del equipo son profesionales que querían colaborar, pero que tenían que compaginar esta labor con su trabajo diario, por lo que nos llevó dos años producirlo», cuenta.

Pero las ganas, junto al esfuerzo de la productora Cecile Hokes, que supo lidiar con un equipo que trabajaba en ciudades y franjas horarias diferentes, consiguió que ahora podamos disfrutar de 'Alma', un corto que destila un terror muy real en apenas cinco minutos de duración. En él sobran las palabras, una buena banda sonora es capaz de todo, más si a los mandos está un genio como Nacho Mastretta: «Fue una gran colaboración y ha sido una gran suerte contar con él. Para mí, su música te transporta a un lugar en el que se mezcla el juego con otro mundo más inquietante. Al ser un corto sin diálogos, Mastretta trajo algo esencial a través de su música, que era el expresar las emociones de la niña y que supiéramos como espectadores qué pasa por su cabeza en esos momentos», afirma Blaas.

Claro que él ya sabía lo que era enfrentarse a algo así, porque formó parte del equipo que consiguió la asombrosa expresividad de 'Wall-E', para la que se usó como referente a Buster Keaton, el actor capaz de comunicar mucho sin apenas mudar de gesto, todo lo contrario a Charles Chaplin.

Atracción visual

«Alma tenía que ser un personaje que atrajese mucho visualmente nada más verlo, algo que se logra con una buena labor de diseño e iluminación. El trabajo de los animadores es crucial. En este caso, ella necesitaba una forma de moverse específica, acorde con su personalidad, y son ellos los que aportan el movimiento necesario a través de sus experiencias y su forma de entender al personaje». De hecho, es así como se trabaja en Pixar, una empresa con «una atmósfera especial en la que llama la atención el profundo respeto que hay por cada uno de los trabajadores. Todos aportamos nuestro granito de arena y todas las ideas son tenidas en cuenta», apostilla. No es lo único que le ha aportado Pixar, donde una de las claves es hacer buena animación veraz sin imitar la realidad: «En 'Alma' quería experimentar con ese límite existente entre la realidad y la caricatura. El diseño está cuidado al máximo, sobre todo para que el callejón y la tienda fueran creíbles. Gran parte del mérito se debe a mi hermano, Alfonso Blaas, el director de arte. No quería hacer un mundo realista, pero sí crear una sensación de tensión creciente y, para eso, necesitaba situar al espectador en un escenario que fuera lo más verosímil posible».

Todo eso añadido al modo en el que Blaas muestra ese lado siniestro de las muñecas, que todos hemos experimentado, sobre todo si son de porcelana, hace de 'Alma' un corto que dará mucho juego, si bien este año la lucha por los Goya está reñida por la calidad de los competidores y el «resurgimiento de la animación que estamos viviendo», como bien confiesa quien se declara admirador de Brad Bird, director de 'El gigante de hierro' y de la película 'Porco Rosso', de los estudios Ghibli.