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Tres tricornios tengo, tres

este domingo quería demostrar el luto de mi palabra por la muerte de mala manera de un buen padre, un gran servidor de España

TICO MEDINA
TICO MEDINA

Y con este tricornio de hoy domingo, ya son cuatro. Me explico. Hoy iba a escribiros de los santos que ha hecho el Papa en Roma hace unos días, algunos de los cuales yo había conocido personalmente. Incluso les había dado la mano a dos de ellos, sí. ¡Lo he contado tantas veces! Por ejemplo, al Papa Montini aquel día en el lago Tiberiades, cuando le ayudé, sí, le ayude, a bajar, desde la piedra donde estaba en su visita a Palestina, al agua legendaria donde pescaban los pescadores de Cristo. Yo, a veces listo, más que inteligente, corrí hasta el agua sagrada y me metí en ella hasta casi la cintura. Había como un pedazo vacío donde apenas cabía una persona, aunque fuera un papa, pero lo hice. Y tendí la mano al pontífice. Y le ayudé a bajar como el quería. Yo iba de enviado especial de Pueblo, donde trabajaba entonces. París Match dio a doble página el instante mágico en que el reportero enviado especial ayudaba al Papa de Roma a descender hasta el agua. Escribí mi crónica y se publicó, pero no había foto que lo demostrara hasta que París Match, la revista más importante del mundo en aquel tiempo, difundió el retrato maravilloso. «La mano del Santo Padre era pequeña, caliente, como quien tiene un punto de fiebre», escribió el periodista.