La riada causa pérdidas de 15 millones en las cosechas y destroza infraestructuras agrarias

Un agricultor observa la desolación causada por las inundaciones en el paraje conocido como Huertas de Valderrubio./JORGE PASTOR
Un agricultor observa la desolación causada por las inundaciones en el paraje conocido como Huertas de Valderrubio. / JORGE PASTOR

Confederación aclara que la presa del Cubillas no regula el río sino que contiene sus avenidas y dice que evacuó los días previos con sus desagües de «pequeño caudal»

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Paco, setenta años dedicado a la agricultura, no podía disimular su abatimiento. Delante, catorce hectáreas sembradas de ajos en la vega de Trasmulas. Catorce hectáreas de ajos que, de no haber sido por las fatídicas inundaciones de este fin de semana, tendrían que haber producido unos 220.000 kilogramos a la vuelta de un par de meses. «Siento impotencia», asegura mientras caen las primeras gotas de otro lunes lluvioso. Ayer, anteayer... tres semanas de precipitaciones casi ininterrumpidas que han colmado embalses como el del Cubillas, han desbordado ríos como el Genil y han anegado unas mil hectáreas de cultivos en la Vega y el Poniente. Según los primeros cálculos que ha realizado la Unión de Pequeños Agricultores (UPA), las pérdidas en las cosechas pueden superar los quince millones de euros. Una cifra a la que habrá que sumar todos los destrozos causados por la crecida en infraestructuras de riego y caminos rurales que en zonas como las Huertas de Valderrubio han quedado prácticamente borrados del mapa. Los arrastres han derrotado plantaciones enteras de chopos jóvenes.

Todo esto se hubiera evitado, según Paco, si se hubiera realizado una buena gestión de los excedentes del Cubillas. Si la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), consciente de la sucesión de temporales que adelantaban los pronósticos meteorológicos, hubiera realizado una evacuación progresiva la semana anterior para evitar el colapso de este fin de semana. Paco tenía previsto la contratación de un centenar de peones durante dos semanas de recolección. «No lo haré; avisaremos a la gente en las próximas semanas», dice Paco, quien augura que la producción se cocerá en cuanto el terreno quede seco y las temperaturas suban por encima de los veinticinco grados. Las plagas también harán estragos.

Paco forma parte de ese noventa y cinco por ciento de agricultores de la Vega que no tienen aseguradas sus fincas ante situaciones climatológicas como las que están sucediendo en estos momentos. Las cuentas no le salen. Demasiado gasto. Sólo en este sembrado ajero, que explota un tercero en régimen de arrendamiento, se perderán más de 260.000 euros. Un palo en toda regla. Un quebranto que sufrirán buena parte de los agricultores de Trasmulas, una aldea perteneciente a Pinos Puente donde casi todas las familias viven del sector primario. De lo que produce una tierra fecunda y generosa. Ayer todo el mundo se quedó en su casa. Imposible trabajar. Muchos tendrán que aguardar unas cuantas semanas antes de reiniciar la actividad.

La directora técnica de la CHG, Nuria Jiménez, asegura que todo lo que ha ocurrido este fin de semana es consecuencia de las precipitaciones. Este sábado, además, fueron muy elevadas en la cuenca del Alto Genil. A este factor hay que sumar la saturación de humedad del suelo, afirma Jiménez, quien agrega que, además del Genil, hay que sumar los caudales no regulados por ninguna presa que primariamente confluyen en el Cubillas y posteriormente en el Genil en el entorno de Láchar, Valderrubio y sobre todo Huétor Tájar. Así sucedió con los ríos Velillos y Frailes, que bajaban a tope, al igual que los arroyos Tocón y Vilano.

Por otro lado, Nuria Jiménez aclara que el pantano del Cubillas tiene como función laminar el río Cubillas. Es decir, se almacena todo lo que aporta el río Cubillas y una vez que se alcanza el nivel del aliviadero general, se disminuye el caudal punta de la avenida. De hecho, según la CHG, llegaron a entrar 165 metros cúbicos por segundo mientras que salían 129. Esos 36 metros cúbicos de diferencia es la 'laminación' referida anteriormente.

Se dio aviso a Emergencias

La CHG dice que, ante escenarios así, «nuestro protocolo nos obliga a avisar únicamente al Centro de Coordinación de Emergencias (Cecem) que en Andalucía dirige el 112. El primero se envió, según la CHG, a las 23:34 horas del sábado. El embalse empezó a aliviar a la 1:00 horas. La siguiente advertencia se realizó a las 3:46 horas. El pico de agua desocupado del Cubillas se registró a las 5:00 horas. La Confederación comenta que se realizaron llamadas a los servicios de emergencias locales en relación a un corte de carretera necesario ante la previsión de alivio. El responsable de explotación del embalse del Cubillas se mantuvo en las instalaciones durante toda la tarde del sábado y la madrugada del domingo, señala Nuria Jiménez. Preguntada por la queja de agricultores y responsables políticos, por qué no se vació las jornadas previas, Jiménez señala que sí se hizo a través de la central hidroeléctrica y los desagües de fondo, «con caudales muy pequeños por las características de esta infraestructura». Con la vista puesta en el futuro, la Confederación aboga por el respeto de los dominios hidráulicos y evitar ocupaciones en zonas de protección. Además, para coyunturas excepcionales como la actual, apuesta por implantar medidas para salvaguardar a la población o la planificación de posibles desalojos.

Y es que este 'diluvio', que ha acabado en tres semanas con una sequía que se prolongaba durante más de tres años y que auguraba fuertes restricciones en la temporada de riegos que comenzará el próximo 1 de mayo, ha coincidido con el inicio de la campaña del espárrago, la más importante en volúmenes y contrataciones de la provincia después de la aceituna. Las aguas 'desbocadas' del Genil, alimentadas por la aportación extraordinaria proveniente del Cubillas y afluentes, han arrasado cientos de explotaciones tanto en la Vega, fundamentalmente en los municipios de Pinos Puente, Fuente Vaqueros, Láchar y Valderrubio, como en el Poniente, sobre todo en Huétor Tajar, Villanueva Mesía y también Loja.

El secretario general de la UPA en Granada, Nicolás Chica, habla de una «mala praxis» de la CHG respecto a los sucedido este fin de semana. También lamenta el escaso de desarrollo de tareas de mantenimiento en los cauces, con multitud de arrastres que atoran los escapes y los cursos normales y producen desperfectos que requieren importantes inversiones por parte de particulares. «Se precisa una mayor inversión en tareas de limpieza», insiste Nicolás Chica, quien ha anunciado que los servicios técnicos y jurídicos de la UPA trabajan ya en una cuantificación más exhaustiva del impacto de este temporal a través de sus delegados territoriales y posiblemente solicitarán a la Junta que libere una partida con ayudas para este tipo de casos contemplada en el Programa de Desarrollo Rural.

Asaja Granada ha reclamado la presa de Velillos que, según esta organización, habría evitado el desbordamiento del Genil. Esta obra de regulación, que tendría que haberse finalizado hace una década, estaba contemplada en el Plan Hidrológico Nacional, «aunque está ausente en las previsiones de las administraciones públicas».

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