La muerte de la turista londinense Kleyo de Abreu marcó un antes o después

El padre de Kleyo visitó Tablate unos meses después./A. AGUILAR
El padre de Kleyo visitó Tablate unos meses después. / A. AGUILAR

Hasta cinco empresas organizaban sesiones de puenting en Tablate antes de que se produjera el trágico accidente en 2015

Jorge Pastor
JORGE PASTORGranada

Ocurrió el 21 de julio de 2015 a las 14:45 horas. Kleyo de Abreu, una turista londinense de 23 años, falleció al golpearse con una pared tras lanzarse al vacío en el puente Tablate. Los efectivos sanitarios no pudieron hacer nada para salvarle la vida. Las alarmas se encendieron. Unos meses después, en la primavera de 2016, la Junto dejó de autorizar los saltos en esta infraestructura de su titularidad.

El Juzgado de lo Penal 4 de Granada devolvió el pasado 1 de junio al de Primera Instancia e Instrucción 1 de Órgiva la causa abierta contra el responsable y el monitor de la empresa que organizaba aquella sesión de puenting. La fiscalía les imputó homicidio imprudente.

Unas cinco firmas especializadas en esta actividad operaban en Tablate antes de que la Junta pusiera coto por uso no autorizado de dominio público.

Para el desarrollo de un salto, que dura unos dos minutos, se requieren dos personas en lo alto del puente y dos abajo. Cuatro puestos de trabajo. Un lanzamiento tiene un precio de unos 35 euros -incluida normalmente la grabación en vídeo-, de los que una parte importante se destina al coste del seguro, que es elevado.

Perfil del aficionado

Respecto al perfil de los aficionados, prevalecen las personas de entre 25 y 40 años atraídas por la actividad y después pasan el fin de semana, con todos los efectos positivos que ello tiene sobre alojamientos y establecimientos hosteleros.

«Esto permitía que hubiera movimiento y que se moviera el dinero en la zona», aseguraba el vicepresidente de la Mancomunidad de la Alpujarra, Raúl Ruiz, quien agrega que «al recortar esta fuente de ingresos, el impacto es muy perjudicial sobre una comarca que está inmersa en un proceso de despoblamiento y que tiene el Producto Interior Bruto más bajo de la provincia».

Las empresas especializadas en saltos piden a la Junta que regule. Consideran que debe existir una normativa nacional, como sucede en países como Francia y Nueva Zelanda, que fije todas las condiciones para el desarrollo del puenting.