Tres horas frenéticas para salvar la vida de la joven de 34 años en Granada

Hospital Neurotraumatológico de Granada. /J. MORALES
Hospital Neurotraumatológico de Granada. / J. MORALES

El 061 encontró a la mujer, que había sufrido un accidente cuando conducía su moto en Huétor Vega, en parada cardiorrespiratoria. Lograron reanimarla y desde este mismo dispositivo sanitario se activó un código 'trauma' en el que intervinieron 12 profesionales en Hospital de Neurotraumatología

JOSÉ RAMÓN VILLALBA

Se dejaron la piel y el alma para salvar una vida más, pero esta vez no pudo ser. La joven de 34 años fallecida el viernes por la tarde noche tras sufrir un accidente de tráfico en la avenida de Andalucía de Huétor Vega pasó tres horas ingresada en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital de Neurotraumatología donde una docena de profesionales entre, cirujanos, intensivistas, médicos, anestesistas, enfermeras y auxiliares, con mayúscula lo de profesionales, se dejaron la piel para recuperar los latidos del corazón de la joven víctima.

El 061 se la encontró en parada cardiorrespiratoria cuando acudieron pasadas las 18 horas al lugar del accidente y lograron reanimarla. Desde este mismo dispositivo sanitario se activó un código 'trauma'. El intensivista de guardia de la UCI del Hospital de Neurotraumatología del Virgen de las Nieves pulsó una prealerta y antes de que la paciente llegara al hospital ya había un quirófano reservado, así como un equipo de cirujanos y anestesistas preparados. El Banco de Sangre también estaba avisado, así como las pruebas radiológicas de TAC. En la puerta de Urgencias esperaban a la ambulancia un equipo de profesionales de la UCI y de Urgencias.

Hubo mala suerte. Durante el traslado al hospital, la joven vuelve a sufrir una parada cardiorrespiratoria en la UVI móvil que la trasladaba al Hospital de Neurotraumatología. En cuanto llega al hospital, continúan con el protocolo correspondiente de reanimación. Las manecillas del reloj no dejaban de avanzar, mientras la joven seguía sin dar señales de vida. Detrás de ella hay un equipazo de gente intentándolo sin cesar. Al hospital comienzan a llegar familiares, amigos y otros allegados deshechos por la noticia del accidente, rotos. Al otro lado de las paredes, siguen luchando sin tregua para recuperar el latido del corazón de esta joven. En algún momento lograron recuperar el pulso de la víctima, pero finalmente los médicos, enfermeras y auxiliares que se han dejado la piel ven como la joven se despide de este mundo. El esfuerzo ha caído en saco roto, aunque se han dejado la piel durante tres largas horas. Ahora queda salir fuera y trasladar a la familia el fallecimiento de esta mujer de 34 años. Un amigo de ella la recuerda como una gran mujer, que deja un gran vacío.