Mecina Bombarón promociona las rutas de las acequias para atraer más turismo de naturaleza en el Parque Protegido de Sierra Nevada

Mecina Bombarón promociona las rutas de las acequias para atraer más turismo de naturaleza en el Parque Protegido de Sierra Nevada

Los recorridos atraviesan castañares centenarios y conducciones de agua procedentes de los deshielos de Sierra Nevada

RAFAEL VÍLCHEZMECINA BOMBARÓN

Deporte de naturaleza por el Parque Protegido de Sierra Nevada en el corazón de la Alpujarra. Las rutas por los caminos de las acequias árabes de Mecina Bombarón, puestas en marcha por el Ayuntamiento del municipio de Alpujarra de la Sierra, presidido por el también médico y presidente de la Mancomunidad de Municipios de la Alpujarra, José Antonio Gómez, se han convertido en un recurso turístico y punto de destino de primer orden para los visitantes que buscan espacios naturales en los que caminar y contemplar el bello paisaje y las fincas de labranza, entre otras cosas.

Estas rutas atraviesan castañares con multitud de ejemplares centenarios, algunos de troncos gigantescos. Caminar por las sendas de las acequias Ata y Baja de este municipio permiten contemplar en pocas horas las condiciones de vida en tiempos pasados y presentes así como un gran número de fincas y bancales escalonados y algunos cortijos.

Mecina Bombarón ha potenciado el turismo rural y otras iniciativas destinadas a la explotación de recursos y conocimientos rurales. Sus peculiaridades geográficas han sido factores para el desarrollo de una infraestructura turística que proporciona al senderista una oferta interesante de montañismo.

El patrimonio viario tradicional de su medio rural es utilizado incluso por grupos de extranjeros con el objeto de andar por los antiguos caminos de herradura que servían y siguen sirviendo de comunicación con otras zonas de la Alpujarra. «En Mecina Bombarón son muchas las personas que siguen viviendo de la agricultura y la ganadería, existiendo también la figura del acequiero para el cuidado y la conservación de las acequias», manifiesta un vecino llamado Francisco Mingorance.

Aunque ya existían acequias de la época romana en la Alpujarra y otras zonas, la mayoría empezaron a construirse cuando comenzó la ocupación musulmana en la Península en el siglo VIII. Aquellas gentes importaron y desarrollaron en esta zona una tecnología sencilla pero eficaz para la gestión del agua que perdura hasta nuestros días. Son tres las acequias más características de Mecina Bombarón: careo, madre y brazal. Las acequias de careo tienen la finalidad de guiar el agua del deshielo desde las altas cumbres hasta caladeros donde se infiltra para crear humedales en los pastizales y para que vuelva a aflorar más abajo, originando una acequia de riego o para que sirva de abastecimiento de agua potable. Las acequias madre son los canales principales que recogiendo el agua del río atienden normalmente a una franja altimétrica determinada de la ladera. De estas acequias salen distintos ramales o brazales para distribuir el agua a los distintos pagos, mientras que los regueros lo hacen es repartir el agua a cada parcela o bancal siguiendo las normas establecidas por la comunidad de regantes.

Mecina Bombarón es uno de los lugares más interesantes de la Alpujarra que ha sabido compaginar el turismo con la agricultura, entre otras cosas.