«Llevaba dos noches escuchándola llorar»

Domicilio de Leyre y su pareja./FERMÍN RODRÍGUEZ
Domicilio de Leyre y su pareja. / FERMÍN RODRÍGUEZ

Una vecina de Leyre cuenta la conversación que mantuvo con ella tres horas antes de que apareciera muerta

JOSÉ R. VILLALBA

Toñi es una vecina de la última víctima de violencia de género. Anoche intercambió unas palabras con ella sobre las 21.30 horas. «Le dije que llevaba dos noches escuchándola llorar y le pregunté si le ocurría algo. Me dijo que no, pero su pareja, que estaba al principio de la calle (Escribano de Dúrcal), juntó las dos manos dirigiéndose a mí como para pedirme y decirme que nunca más iba a pasar». Esta vecina de Leyre, nombre de la joven asesinada, vive apenas a tres metros de la vivienda de la víctima. «Aquí había mucho trasiego de gente por la noche habitualmente, pero yo nunca escuché golpes ni palizas ni nada parecido, lo hubiera denunciado sin ningún problema, pero no era el caso», advierte.

Toñi ha acudido esta mañana a la concentración de repulsa por este último homicidio en la plaza de la Iglesia de Dúrcal, tal y como hicieron más de doscientos vecinos con su alcaldesa Antonia Fernández a la cabeza.

«Vivían de alquiler desde hace año y medio o dos años, pero no hacían mucha vida social por el pueblo. Tenían un hijo pequeño y la madre de ella pasaba temporadas en la casa y después se marchaba. Nunca la oí pedir ayuda o decir que le habían pegado o verla con moratones», concluye esta mujer.

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