El 'oro rojo' de la comarca del Zenete durante diez siglos

Mojón que señala el poblado minero del Marquesado./R. I.
Mojón que señala el poblado minero del Marquesado. / R. I.

Los vestigios más antiguos de explotación minera en Alquife datan del siglo X, aunque su punto álgido llegó con la revolución industrial

DANIEL OLIVARESGranada

«La actividad minera a cielo abierto se asemeja a un jamón, al que se le van dando cortes para separar el tocino de las vetas de magro». De este modo resumía en mayo de 1993 la actividad explotación de la minas de Alquife el entonces director del yacimiento, Pierre Loisy. El hierro, en mayor medida, el cobre y la plata que se extrajeron durante siglos en este conjunto minero de la comarca del Zenete fueron durante mucho tiempo el 'jamón de bellota' de esta parte de la provincia de Granada, donde su ubicó el principal centro productor de mineral de hierro de España, que llegó a suministrar metal a los Altos Hornos de Vizcaya y a países Gran Bretaña, Francia, Holanda, Bélgica, Italia, Alemania y Rumanía.

Las minas se explotaron ya en época islámica. En la etapa nazarí fue el más importante centro productor de hierro del Zenete y tras la conquista cristiana en 1485 Guadix siguió siendo un relevante centro siderúrgico gracias al mineral de Alquife. Durante mucho tiempo la mina fue propiedad del marqués del Zenete. Pero no fue hasta el siglo XX cuando llegó el verdadero auge. Nuevas técnicas y una maquinaria más moderna permitieron extracciones ingentes y rápidas. El coto minero se convirtió en el motor económico de la comarca, generando cientos empleos directos y también miles inducidos por la propia actividad del yacimiento.

No solo el mineral extraído enriqueció a sus pobladores y pueblos vecinos. Los millones de metros cúbicos de agua que brotaban de su interior permitieron abastecer de agua a las localidades cercanas y regar las vegas de toda la comarca accitana. A ello se sumó la red eléctrica creada para el funcionamiento de la industria minera y la línea de ferrocarril construida para el trasnporte del mineral hacia el puerto de Almería y hacia el Este español.

Dividida en dos compañías en la primera mitad del siglo XX, Alquife Mines y el grupo escocés W. Abrid, con el tiempo la explotación quedó unificada bajo la Compañía Andaluza de Minas (CAM), filial de Monta-el-Hadad, que a su vez se fusionó con la Sosiegue Viniere de Metallurgique de Peñarroya, en los años 50. Fue la CAM la que introdujo el sistema explotación 'a la americana' y la que construyó el poblado minero Los Pozos. Llegó a tener más de 300 empleados y se calcula que cerca de 2.000 empleos indirectos dependían de la industria. La mina cerró en 1996, tras una década de números rojos por la crisis siderúrigica. Y entonces se convirtió en lago.