Granada celebró anoche la Nochevieja más calurosa del mundo con las campanadas de Bérchules

Granada celebró anoche la Nochevieja más calurosa del mundo con las campanadas de Bérchules

El apagón del 31 de diciembre de 1994, el origen de esta particular tradición

ROBERTO RUIZ OLIVA | EFE

25 años después del apagón que, el 31 de diciembre de 1994, impidió a los vecinos de Bérchules seguir por televisión las doce campanadas, este pequeño pueblo de la Alpujarra granadina vuelve a multiplicar un verano más su población para celebrar su colorida y calurosa Nochevieja de agosto.

Miles de visitantes rompieron este sábado la usual tranquilidad de esta localidad situada a las faldas del Parque Nacional de Sierra Nevada y se sumaron a sus apenas ochocientos habitantes para brindar por la entrada del nuevo año, y medio.

Aquel apagón que hace cinco lustros aguó el inicio de 1995 a la mayoría de lugareños empezó a convertirse a partir de ese mismo año en un atractivo turístico más de este rincón montañoso de la provincia de Granada, que ha incorporado adeptos a lo largo de las dos últimas décadas.

Visitantes asiáticos y otros más cercanos como franceses, alemanes o ingleses no dudan en sumarse a una particular fiesta que organiza la Asociación Berchulera de Nochevieja en Agosto (Abnea).

Aunque esta cita tiene su punto álgido en las doce campanadas con las que, desde la plaza de la iglesia y sin que falten las tradicionales uvas y el vistoso cotillón, se recibe en la medianoche del sábado al domingo al 2019 y medio, la celebración comenzó a primera hora de la mañana con una diana floreada y una charanga por las calles de la localidad para los más madrugadores.

Una borriquilla repartió los 3.000 kilos de mantecados y polvorones que, junto al anís, endulzan a los presentes y recuerdan que el espíritu navideño no está reñido con las altas temperaturas que trae el verano hasta este pueblo.

Tampoco faltaron por la tarde, una vez que el calor dio un respiro, la tradicional cabalgata con los Reyes Magos de Oriente y el pasacalles ambientado en la navidad, nuevamente guiado por la borriquilla que siguió agasajando con dulces típicos a los paladares.

Antes de que dieran las doce campanadas, un concierto con toques flamencos y navideños amenizó la espera hasta la llegada del año nuevo (y medio) en una plaza en la que se combinan a partes iguales arregladas pajaritas, con bermudas y chanclas de verano.

«Aquí la fiesta dura hasta altas horas de la madrugada, una de las plazas se ambienta con música más tradicional, de verbena, y la otra con música más discotequera», ha explicado Castillo.

El presidente de la asociación organizadora también ha destacado el buen preámbulo que tuvo este viernes por la noche la víspera de la Nochevieja de agosto, con un concierto previo «que gustó mucho a vecinos y visitantes».

La fiesta también se extendió a los más pequeños con una celebración infantil en la que no faltaron juegos con agua y los toques navideños de esta original cita, cada vez más imprescindible en el calendario de cuantas se celebran en verano a lo largo y ancho de la geografía española.