Empresarios y vecinos piden prohibir la circulación en las calles estrechas del Albaicín

Un turismo atrapado en la calle Oidores, una de las vías más estrechas y conflictivas del barrio/IDEAL
Un turismo atrapado en la calle Oidores, una de las vías más estrechas y conflictivas del barrio / IDEAL

El área de Movilidad estudiará reforzar la señalización para prevenir que los coches queden encajados

PILAR GARCÍA-TREVIJANOGranada

Ningún granadino reconocería el Albaicín y el Sacromonte sin sus calles estrechas y umbrías. Por desgracia, los turistas se olvidan al planificar su visita de los laberintos angostos y los vehículos quedan atrapados en las vías. Los turismos de grandes empresas de alquiler entran en el barrio, pero no todos salen intactos. Muchos viajeros se van de la provincia con un desafortunado recuerdo y sin el dinero del seguro de renta. Situación que vecinos y la Federación de Empresas de Hostelería y Turismo han denunciado en «incontables» ocasiones.

La Federación Provincial de Empresarios reclama un plan de movilidad que «responda a las necesidades de los trabajadores y vecinos». La agrupación siente que los distintos equipos de gobierno se han olvidado del barrio y piden que su mejora no se queden sólo en el programa electoral. La federación pone énfasis en la revisión de los vehículos autorizados y pide buscar alternativas periféricas de aparcamiento. Los gestores de Smart Suites, una empresa de apartamentos turísticos situada en San José Alto, conocen bien el problema. Sus pisos se encuentran cerca de la calle Oidores, una de las más estrechas y conflictivas del Albaicín. La sociedad cuenta con un aparcamiento para los clientes y advierte en su página web de lo difícil que es acceder sobre ruedas al barrio. «Los GPS no funcionan bien. No recomendamos circular por el Albaicín con furgonetas grandes. No es cómodo para conductores no habituados a conducir por cascos históricos y que no conocen la zona», esgrimen.

Los responsables señalan que los incidentes con los turistas más distraídos son frecuentes. «Las calles son un embudo y muchas de ellas sólo deberían ser peatonales. Hemos planteado en varias ocasiones al Ayuntamiento que ponga una pilona», manifiesta uno de los gerentes. La empresa mantiene que la instalación de un bolardo disminuiría el número de incidentes sin perjudicar a la circulación. «La calle de San José es amplia y accesible, si cierran Oidores no se obstruyen las vías ni impide la evacuación por motivos de seguridad o el acceso a emergencias», explican.

Los signos de la lucha entre los vehículos y las dimensiones de la calle han quedado grabados en las paredes de varias viviendas. Algunos de los afectados han desistido y no han vuelto a reparar las fachadas. La empresa de apartamentos turísticos ha enviado en más de una ocasión una solicitud a Google para que cambie las rutas. El itinerario trazado por el buscador mete a los visitantes en la boca del lobo. Sólo consiguieron hace unos años que Google obviara una calle en las rutas trazadas.

Restaurantes y negocios de la zona se sienten un poco aislados y critican que en numerosas ocasiones han llamado a un taxi para que recoja a un comensal y se han negado o no han podido cumplir el servicio por las medidas de los vehículos. Otro de los hostales cercanos a la calle Pagés admite que, aunque la memoria de los GPS está obsoleta, la mayoría de sus clientes pueden presumir de ser de los pocos que esquivan el laberinto albaicinero. En cambio, alega que se han chocado con los bolardos móviles ubicados en esta calle y en la calle San Luis.

Pagar los daños

Lola Boloix, presidenta de la asociación de vecinos, añade que la señalización en todo el barrio «pide a gritos» una actualización. Boloix plantea compatibilizar la actividad hotelera y apartamentos turísticos con la convivencia vecinal y pide «frenar la afluencia de coches turísticos». «Los vecinos no solemos utilizar vehículos porque es prácticamente imposible. En alguna ocasión hemos encontrado un coche casi en las escaleras de Calderería», alega. Por último, la presidenta exige que los conductores accidentados se hagan cargo del daño que ocasionan en las viviendas.

La concejala de movilidad, Raquel Ruz, asegura que el Ayuntamiento revisó la señalización del barrio hace «unos años». La edil cree que el problema no reside en la señalética y achaca los accidentes al mal funcionamiento de los dispositivos GPS. «Planteamos prohibir la circulación excepto a residentes, pero no tuvo buena acogida entre los vecinos. Hay que estudiar con detenimiento el aumento de la señalización, ya que podría afear el entorno paisajístico del Albaicín», declara. No obstante la responsable de movilidad manifiesta su compromiso de estudiar las distintas opciones con residentes y comerciantes: «Estamos abiertos a analizar el problema y reforzar las medidas». Sobre el itinerario marcado por los sistemas de posicionamiento, alega que es responsabilidad de las empresas.