Los empleados públicos de la cárcel de Albolote se concentran contra las últimas agresiones

Casi un centenar de trabajadores de la prisión de Albolote se concentraron en la puerta del centro penitenciario./Ideal
Casi un centenar de trabajadores de la prisión de Albolote se concentraron en la puerta del centro penitenciario. / Ideal

Se unen así al paro secundado en centros penitenciarios de toda España tras el último episodio violento contra un trabajador de Soto del Real

R. I.Granada

El sindicato UGT alerta de que el personal penitenciario está siendo objeto de innumerables agresiones en el interior de los centros penitenciarios, incrementándose de forma alarmante tanto su número como la gravedad de las mismas. «No hay más que observar la brutalidad de la última agresión producida en el Centro Penitenciario de Madrid V (Soto del Real) a un trabajador de Instituciones Penitenciarias».

En la provincia de Granada los funcionarios y el personal laboral del centro penitenciario de secundaron de manera unánime el llamamiento efectuado este miércoles por las organizaciones sindicales que conforman la plataforma sindical en Instituciones Penitenciarias con una protesta secundada por cerca de un centenar de trabajadores del centro.

Las organizaciones sindicales denuncian que son más de 2.100 agresiones en los últimos 6 años y la administración penitenciaria «sigue sin tomar medidas para poner freno a las agresiones que sufren los trabajadores de instituciones penitenciarias, así como la acuciante falta de personal con más de 3.400 vacantes sin ocupar», lo que redunda en una debilidad para la seguridad de todos los internos y trabajadores penitenciarios.

Para ACAIP-UGT, sindicato mayoritario en el sector, resulta imprescindible un incremento de plantilla y una mejora en la clasificación regimental de los reclusos.

En palabras de su presidente, José Ramón López, «entendemos necesario endurecer las sanciones regimentales y disciplinarias a los agresores y reclamamos de manera urgente la consideración de agentes de autoridad, junto con una mejora del protocolo de agresiones que establezca las medidas preventivas adecuadas. Sin olvidarnos de la grave problemática que suponen para el sistema los internos que padecen enfermedades mentales».