Denuncian ante la Fiscalía la destrucción del 'Pinar de Castilléjar', zona catalogada para la Conservación de Rapaces'

Milvus Migrans o milano negro una de las especies afectadas por la tala del Pinar de Castilléjar. En la galería, cómo era y cómo ha quedado este espacio catalogado./JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y VARIOS CIENTÍFICOS E INVESTIGADORES
Milvus Migrans o milano negro una de las especies afectadas por la tala del Pinar de Castilléjar. En la galería, cómo era y cómo ha quedado este espacio catalogado. / JUAN ENRIQUE GÓMEZ Y VARIOS CIENTÍFICOS E INVESTIGADORES

En el área han quedado 40 árboles por hectárea cuando debía haber 475 pies de árboles. Los hechos han sido denunciados ante la Fiscalía

Juan Enrique Gómez
JUAN ENRIQUE GÓMEZ

No han vuelto a verse volar sobre los bosques y campos de Castilléjar, al noreste de la provincia de Granada. Los milanos negros que formaban una de las más consolidadas poblaciones de este ave rapaz en Andalucía, y posiblemente el único núcleo reproductor del sureste andaluz, no volvieron a reproducirse y pasar el verano en tierras granadinas, ya que sus nidales, a los que suelen volver una y otra vez, han sido destruidos junto con los pinos donde se sustentaban. Es parte de la denuncia realizada por once científicos e investigadores de las universidades de Granada, Málaga, Elche y la Estación Biológica de Doñana, que recientemente descubrían la destrucción de gran parte de los pinares de la finca Dehesa del Rey, en Castilléjar, una extensión de propiedad privada en la que se encuentra uno de los pocos pinares autóctonos de la provincia de Granada, sobre el que existían permisos para realizar sacas de madera, clareos y aprovechamientos forestales, pero con una serie de condicionantes que aseguran se han excedido de forma considerable. Ecologistas en Acción al conocer el caso ha puesto una denuncia ante la Fiscalía.

Según los investigadores, se han realizado talas de gran parte del pinar hasta dejarlo con una densidad de solo 40 ejemplares por hectárea, cuando la Junta de Andalucía había indicado en su autorización que debían quedar un mínimo de 475 pies de árboles por hectárea. Los denunciantes, todos ellos especializados en medio natural, entre los que se encuentran José María Gil, Marcos Moleón y Juan Manuel Pleguezuelos, indican que se ha destruido un «valioso bosque de llanura que había sido catalogado por la Junta de Andalucía como Zona para la Conservación de Rapaces, al que cataloga como 'Pinar de Castilléjar', donde aparece la mayor densidad de rapaces forestales nidificantes de Granada, y probablemente de toda la mitad este de Andalucía».

Se trata de un pinar autóctono de pino carrasco, Pinus halepensis, de la serie Rhmno lycioidis Pinetum halepensis, «catalogado también por la Junta como comunidad de 'gran interés para la conservación, por ser permanente y exclusiva de los territorios andaluces orientales, y presentar un elenco florístico importante, con especies como Echinospartum boissieri (endemismo de las montañas béticas), Thymus orospedanus, Fumana paradoxa y Scorzonera albicans (endemismos del SE de España)', lo que resulta sorprendente cuando comprobamos que es el gobierno andaluz quien ha extendido permisos para realizar talas y no se han realizado las labores de vigilancia necesarias para la empresa de actuaciones forestales no se excediera de lo permitido», dicen los científicos. Las talas se realizaron fundamentalmente entre final del año 2016 y a lo largo de 2017, con alguna actuación en 2018, pero se han mantenido ocultas hasta que los investigadores, al inicio de esta primavera, visitaron la zona para estudiar la evolución de las poblaciones de rapaces que habían controlado hace unos años.

«La imagen es dramática: la masa forestal se ha reducido tan considerablemente que no parece el mismo lugar. Tras conocer que la actuación forestal tenía permiso, vimos que solo se permitía cortar pies sobrantes y dominados en estado de latizal (en crecimiento y menos de 20 centímetros de grosor de tronco a la altura de una persona), pero en la corta, en realidad, se ha seguido una estrategia de tierra quemada, eliminando diez veces más pies de los autorizados, incluidos numerosos árboles maduros de gran porte y en perfecto estado. Todos han acabado tristemente hechos astillas con destino a una fábrica de pellets situada en la cercana localidad de Huéscar.

Estos daños son claramente cuantificables en las ortofotos de la red de información de Medio Ambiente de la Junta, disponibles online, algo que no da lugar a interpretación alguna», dicen los denunciantes. Pero además de los árboles, se plantea el problema de las poblaciones de rapaces. Los datos aportados por los científicos indican que se han destruido, al menos, seis nidos de milano negro, de seis parejas distintas, más de media docena de nidos de águila calzada, dos de águila culebrera, al menos uno de azor y, muy probablemente, otros no inventariados de las mismas especies y de alcotán, búho chico y gavilán. «El núcleo reproductor de milano negro ha podido desaparecer por completo. Todo ello sin que la Delegación de Medio Ambiente de Granada moviera un dedo en el tiempo que ha durado la tala», afirma José María Gil, zoólogo de la UGR y especialista en rapaces y mamíferos como el lince ibérico, que recuerda que «esta peculiar población fue utilizada como control por científicos de la Estación Biológica de Doñana como referencia a la hora de evaluar la contaminación de los milanos del Parque Nacional de Doñana tras la catástrofe de Aznalcóllar». Por eso, la organización Ecologistas en Acción se ha sumado con otra denuncia ante la Fiscalía. Según el colectivo ecologista se han «incumplido las condiciones de la autorización de la Delegación de Medio Ambiente». Además, solicita al Ministerio fiscal que investigue los hechos y depure las responsabilidades pertinentes, tanto de la empresa promotora, por no cumplir las condiciones de la autorización en lo que respecta al número y tipo de pies talados, como de la Delegación Territorial de Medio Ambiente «por no tener en cuenta en la autorización que se trataba de una zona ZICRA», de importancia para la conservación de la rapaces.

Al igual que los científicos que estudiaban esta zona, los ecologistas también reprochan a la Junta en un comunicado que no haya hecho el seguimiento y control que figura en su autorización.

Los ecologistas inciden en que precisamente una nueva directiva europea hizo que se reformara el Código Penal español para castigar penalmente los daños a estas especies y su hábitat.

Desde la Junta de Andalucía, el responsable de Medio Natural, Borja Nebot, afirma que están estudiando cómo se ha realizado la tala y si ha excedido los límites que se incluían en las autorizaciones. «Los trabajos, por los datos que tenemos, se han realizado fuera de la época de nidificación. Actualmente estamos documentando si ha habido un exceso de corta sobre lo autorizado, también si se han cortado árboles que portaran nidos de especies catalogadas. En función de los resultados de esos informes se iniciará o no expediente sancionador».

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