Una jornada sin luz en Talará: «Es imposible trabajar sin electricidad»

Los escaparates lucieron vacíos en la carnicería ante la falta de luz /Alfredo Aguilar
Los escaparates lucieron vacíos en la carnicería ante la falta de luz / Alfredo Aguilar

Un corte programado por Endesa deja sin luz durante más de siete horas a la mitad del municipio de Talará, en el Valle de Lecrín

JOSE MENDOZA MAYOTalará

«No nos queda otra opción que trabajar como se hacía antiguamente». Resignados, los vecinos de Talará han afrontado una jornada laboral entera sin luz. Poco después de las 08:00 horas, el suministro dejó de funcionar en algunas de las calles de esta localidad del Valle de Lecrín. Un corte provocado por las tareas de mantenimiento de Endesa, ha impedido desarrollo normal del día, no sólo para los talareños, sino también para los habitantes de pueblos cercanos, como es el caso de Carmen: «No vivo aquí, pero vengo porque hay farmacia y supermercado. Vine por carne y la carnicería estaba sin luz. No me han podido atender».

Esta carnicería, Chacinas Terrón, es un negocio familiar, que señalaba en su escaparate que no se atendería al público. «Todas las elaboraciones requieren una maquinaria que necesita luz. No podemos pesar, no podemos abrir las cámaras para que no pierdan el frío y se estropee la carne». Aunque eso no significa que el día se pierda por completo: «¿Descansar?, hemos hecho inventarios, pedidos a proveedores, limpieza a profundidad. De todo un poco para aprovechar la jornada», explica 'Maritrini', una de las gerentes del local.

Alfredo Aguilar

Como ella, varios negocios no han podido ejercer su actividad. Bares y heladerías, al igual que en la carnicería, avisaban en sus aparadores de su cierre. Aunque otros han decidido apostar por intentar salvar el día, como ha hecho Rocío: «En la fisioterapia usamos mucha maquinaria, aunque podemos defendernos con las manos si el cliente quiere. Hemos cambiado casi todas las citas, algunas de fecha y otras, si tiene luz, las hemos hecho a domicilio», relata.

David y Eduardo atienden el centro médico, y han recibido a sus pacientes como si se tratase de un día normal: «Es verdad que la situación dificulta un poco las cosas, pero con paciencia se puede. No nos queda otra, hay que hacer todo a mano, las citas se apuntan en la agenda y luego ya se pasarán al ordenador. Las recetas a mano también», ha explicado David, que es enfermero.

Por su parte, Eduardo, ha asegurado que su trabajo como médico no sólo es más complicado, sino que hay cosas que no puede hacer: «Los resultados de los análisis están en el ordenador. El expediente, también en el ordenador. Hacemos lo que podemos, pero una consulta sin ordenador es complicada. No hemos tenido ninguna urgencia pero si hemos tenido que cambiar alguna cita».

La mayor preocupación de ambos se centra en las vacunas: «Bajamos la temperatura para que se mantengan en frío, si la luz vuelve pronto, no habrá problemas. Esa es la mayor desgracia que podría ocurrir», explican, asegurando que no hay dependientes de maquinas u oxigeno que se puedan ver afectados.

«Entiendo el corte, no la hora»

Pese a las molestias que ocasiona, los vecinos entienden su necesidad. «Espero que la luz vuelva pronto, porque esto es un marrón, pero es comprensible. Si tienen que arreglarlo, no van a dejarlo hasta que estalle», ha afirmado José María, mecánico en Talleres Román, que pese al apagón ha adelantado algo de trabajo: «Aquí casi todo va con luz, pero bueno, las cosas que se puede las vamos dejando hechas. Pero sin los elevadores, algunos de estos coches tendrán que esperar».

El alcalde, Pedro Titos, ha asegurado que intentó hablar con Endesa para buscar una solución: «Lo que nos ha molestado es el horario y lo difícil que es contactar con ellos. Es muy complicado». Desde el viernes, el Ayuntamiento ha hecho lo posible por explicar las quejas de los vecinos a la compañía eléctrica, algo que ha resultado ser imposible: «Podrían haber puesto un generador o algo. Al final, no es tanto un problema personal, es más bien por los negocios, es un horario de mucha clientela y es normal que se molesten».