El temporal deja carreteras empantanadas por toda Granada

La tierra invade la vía de la Alpujarra./
La tierra invade la vía de la Alpujarra.

Las recientes lluvias dejan al descubierto las necesidades de algunas vías secundarias. Los alcaldes de los municipios afectados apuntan a la falta de inversión y a los arreglos a corto plazo de las administraciones como responsables

Vanessa Sánchez
VANESSA SÁNCHEZGranada

Piedras, tierra, cascotes o incluso rocas obstaculizan uno o ambos sentidos de algunas carreteras de la provincia de Granada en los días de lluvia. Cinco de estas vías son las que llevan a Güéjar Sierra, Quéntar, Cádiar, Albuñuelas o Pinos del Valle. Los materiales con los que fueron construidas las vías, las condiciones climatológicas, la verticalidad de los taludes y, en algunos casos, la dilación en la ejecución de determinados proyectos provoca que en temporada de lluvia las máquinas de los municipios y de conservación de carreteras trabajen a destajo.

La carretera autonómica A-348 vertebra toda la comarca de la Alpujarra y el tramo entre Torvizcón, Cádiar, Yátor y Ugíjar, de unos 30 kilómetros, es el más afectado por la degradación de la vía. Según el alcalde de Cádiar, Javier Martín, se terminó hace apenas unos 10 años y «un año después de su apertura al tráfico, presentaba problemas». En 2011, los vecinos de este municipio se manifestaron en Granada por este motivo. «Todo sigue igual que entonces», señala el regidor pavico.

«En la Junta de Andalucía -agrega- contestaron que había un proyecto pero que al año de terminarla ya valía un millón de euros repararla», para añadir que «la excusa es que la carretera aún no está recepcionada, pero está abierta al tráfico en un estado deplorable. Alguna vez puede haber un accidente y nadie se responsabiliza». Además, el alcalde puntualiza que el delegado responsable de carreteras «es de Soportújar y tiene que ser perfectamente conocedor de la situación».

«De 10 millones de euros previstos en inversión para 2017 solo se ejecutaron 129.000 euros»

Es en Cádiar donde se ubica uno de los cinco centros de conservación de carreteras de la provincia, que dependen de la Junta de Andalucía. En este sentido, Javier Martín explica que se ha reunido varias veces con los distintos delegados «y son perfectos conocedores del problema -sostiene- pero las soluciones son provisionales. Retiran el desprendimiento y dan paso para que la carretera no se quede cortada». Martín señala también que esta situación tiene repercusión en el turismo porque se anulan reservas cuando se prevé lluvia, y en las empresas, porque al no haber infraestructuras seguras se retraen de invertir en esta comarca.

El último incidente

El alcalde reconoce que el último incidente ocurrido en esta vía se solventó bien: «Por la noche se cortó uno de los carriles y solo había un chico trabajando, arriesgando su vida». Al día siguiente, el corte de la vía fue total por unas horas «pero actuaron rápido», admite.

No es el caso de Güéjar-Sierra porque según su alcalde, José Robles, el pasado miércoles, varios días después de la tormenta, una señal de tráfico casi invadía un carril y no había maquinarias trabajando. «Se han limitado a poner unos conos donde hay desprendimientos», critica el primer edil güejareño.

El tramo afectado en época de lluvia va desde el kilómetro 1 hasta el kilómetro 7 de esta carretera comarcal. Robles pide que se pongan mallas metálicas y que se terminen de hormigonar las cunetas. «Para esto último salió un proyecto en 2015 y el PSOE lo metió en un cajón», cesura. Reconoce que no pondría fin al problema de los desprendimientos y que para ello es preciso hacer un estudio para las posibles soluciones.

No existe una solución única. El alcade de Cádiar explica que deben buscarse distintas alternativas para cada tramo de la carretera alpujarreña. En Güéjar Sierra, los problemas son diferentes también. De hecho, el pasado mes de enero el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo falló a favor de una conductora que se salió de la vía y concluyó que la carretera presentaba «un defecto de mantenimiento y responsabilizó a la Diputación, que tuvo que indemnizar a la mujer.

Un tramo de carretera para el que sí existe un proyecto que se ha ido ejecutando en los últimos diez o doce años es el de la carretera comarcal GR-3208 que une Albuñuelas con Cónchar. La zona conocida por los locales como el Barrancón tuvo que ser cortada para retirar las piedras y tierra caídas en el pavimento.

«La máquina del Ayuntamiento limpió lo que entorpecía más, aunque hay caminos forestales y otras vías que están impracticables y la gente del pueblo no puede llegar a sus fincas», explica el alcalde, José Díaz. No obstante, en la carretera comarcal se ha actuado en los últimos años, se han asegurado las paredes con telas metálicas , se ha ensanchado la calzada y, dentro de este proyecto, también se incluía la zona afectada en el último temporal.

«Desde hace cuatro o cinco años no se interviene, no han continuado ese trabajo y la excusa que me dan en Diputación es que no hay dinero». Sin embargo, José Robles es tajante a este respecto: «Hay un dato que es demoledor, y es que había previstos en 2017, 10 millones de euros en carreteras y solo se ejecutaron 129.000 euros. Es ridículo».

En El Pinar también sufren estos cortes de vía, por una parte, por la vía que comunica la presa de Béznar y de ahí con la autovía; por otro lado, la comarcal GR-3204 que enlaza este municipio con Los Guájares. En esta carretera se han visto afectados entre 5 y 6 kilómetros. «Se colocaron algunas telas metálicas hace unos años», explica el alcalde de El Pinar, Carlos Delgado, pero no se ha continuado con el resto de la actuación. No obstante, señala que como son casos puntuales de lluvias intensas, no se le presta demasiada atención. También el regidor de este muncipio del Valle de Lecrín reconoce que la limpieza de vías tras las últimas precipitaciones se realizaron de forma rápida y eficaz por parte del equipo de conservación de carreteras.

Otras carreteras que también suelen verse afectadas por desprendimientos son la de Quéntar y la que une Guadix con el Puerto de la Ragua, según informa José Robles.