Escalada insostenible

Grupos de escaladores, profesores y alumnos, llenan las paredes situadas en los accesos a la Alfaguara. /
Grupos de escaladores, profesores y alumnos, llenan las paredes situadas en los accesos a la Alfaguara.

La destrucción intencionada de nidos de rapaces protegidas obliga a eliminar 'vías' para escaladores en tajos y cortados de Granada

JUAN ENRIQUE GÓMEZ

Habían puesto sus huevos sobre un lecho de ramas y plumas ubicado en el borde de una repisa de difícil acceso, alejada de depredadores y al abrigo de los vientos, pero las águilas no contaban con la presencia continuada de personas que cada día, una y otra vez, ascendían entre las rocas ayudados por un sinfín de cuerdas, clavijas y mosquetones adosados a la pared calcárea que creían inexpugnable. No pudieron soportar la presión humana y abandonaron la puesta, los huevos no lograrían eclosionar. Era una pareja de Aquila fasciatus (Águila azor perdicera), que dos años antes construyó su hogar en los tajos de la Zorreras Bajas de la sierra de Loja y había sacado adelante a un polluelo en 2014, un logro que no ha podido repetirse en 2015 porque, además de la constante visita de deportistas, el nido fue destruido, arrojado al vacío, «por parte de escaladores y de forma intencionada, ya que el nidal no podía caer por sí solo y únicamente un especialista en escalada podría acceder al lugar donde se encontraba», aseguran los miembros de la Unidad Vertical de Agentes de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía.

Lo ocurrido con los nidales de águilas perdiceras en Loja fue el detonante para la puesta en marcha de medidas que intentan paliar una situación que se repite desde hace unos años en muchos de los tajos y cortados que se utilizan para la práctica de la escalada y que la pueden convertir en una actividad insostenible y antiecológica, a pesar de las indicaciones de las federaciones de deportes de montaña que exigen respeto a la flora y fauna de los espacios naturales y prohíben el uso de paredes en las que se ha detectado la presencia de especies protegidas, y la actitud de la mayoría de los escaladores que sí actúan con respeto total a la biodiversidad de los ecosistemas rupícolas donde desarrollan su actividad deportiva.

En los primeros días de octubre se ultimaban los trabajos para la retirada de las vías en las paredes de las Zorreras Bajas. Se trata de puntos de fijación, anclajes y pasos para cuerdas que las federaciones, colectivos y escuelas sitúan en los puntos estratégicos de las zonas de escalada para que sean utilizados por los deportistas que acudan a ese lugar. Según la Consejería de Medio Ambiente, se había prohibido el uso de esas paredes de la sierra de Loja en la época de reproducción del águila perdicera, pero pocos hicieron caso a la prohibición. La situación fue denunciada por la Sociedad para el Estudio, Observación y Conservación de la Biodiversidad Mediterránea, Wilder South, cuyo presidente, Jesús Bautista Rodríguez, cuenta que miembros de esta organización intervinieron en más de una ocasión en el desalojo de la zona de nidificación, «tomada por escaladores en su mayoría extranjeros que alegaban falta de información, a pesar de que había carteles informativos en varios idiomas instalados en las inmediaciones por parte de la federación de escalada». En 2014, cuando se conoció la posibilidad de que la pareja de águilas criase en ese lugar, Wilder South, el Ayuntamiento de Loja, el Seprona de la Guardia Civil y los agentes ambientales realizaron operaciones de vigilancia continuada para evitar la presencia de personas en los tajos, lo que facilitó el éxito reproductivo, pero no contaban con que la presión se incrementaría en 2015 e incluso destrozasen el nido.

El trabajo de los agentes ambientales para la retirada de las instalaciones de escalada, ha dado resultados sorprendentes y que muestran el gran incremento de esta actividad en la provincia de Granada. «Se han retirado 90 vías de escalada situadas a menos de 200 metros del nido de las perdiceras, y más de la mitad de ellas estaban a menos de 50 metros», afirman los agentes, que desmontaron vías que pasaban sobre el nido. Los representantes de Wilder South y la Consejería de Medio Ambiente, alertan sobre el hecho de que casi un centenar de 'caminos' preparados para escalar en un único paraje «es una barbaridad».

Biólogos y juristas trabajan en la puesta en marcha de una nueva normativa que regule el uso de los espacios rupícolas a las necesidades actuales y que incremente el grado de cumplimiento de las órdenes de protección, pero recuerdan que ni una sola de las vías de escalada instaladas en la provincia de Granada, por federaciones y escuelas, posee las pertinentes autorizaciones, una circunstancia que tendrá que solventarse en los próximos meses.

Las águilas perdiceras de Loja volverán a su territorio cuando llegue la época de reproducción y encontrarán un nido reconstruido por la Unidad Vertical de Agentes de Medio Ambiente, sobre los restos del anterior y podrán comenzar un nuevo ciclo.