La plataforma 'Por los senderos del Darro' pide medidas de protección del cauce y su entorno

Campamento montado junto al río en la zona del Avellano/ Plataforma Senderos del Darro
Campamento montado junto al río en la zona del Avellano / Plataforma Senderos del Darro

Alertan del peligro creciente de incendios, accidentes, vertidos contaminantes y el deterioro general de un espacio natural e histórico único

JUAN ENRIQUE GÓMEZ

La 'okupación' del Darro y sus laderas crece día a día sin que desde las administraciones pongan solución alguna. La situación de deterioro del Camino del Avellano y su entorno ha llegado al extremo de estar convirtiéndose en un verdadero 'gueto' en el que proliferan las acampadas ilegales, cuevas sin las más mínimas condiciones de habitabilidad, senderos que se caen, laderas que se desplazan por las roturaciones que algunos 'okupantes' de cuevas realizan y un inminente peligro de incendio que acabaría con una zona de especial singularidad natural e histórica. La Plataforma Por los Senderos del Darro, que aglutina a vecinos y granadinos preocupados por la situación de estos parajes, han lanzado un SOS para que las administraciones tomen cartas en el asunto y se pueda acabar con los problemas.

La fotogalería que incluimos en esta información, está compuesta por imágenes que tomaron miembros de la plataforma en solo unas horas de la mañana del pasado domingo. Las imágenes muestran una parte de la realidad del Darro y su entorno. «Plataforma «Por los senderos del Darro»

Pretendemos llamar la atención sobre los problemas de uso y seguridad que afectan al Darro Urbano y el espacio periurbano, aguas arriba del Avellano», dice la plataforma, que considera como más preocupantes los problemas de «okupación, marginalidad y exclusión social, con asentamientos ilegales, y los derivados del riesgo a las personas,sobre todo por posibles incendios, por desprendimientos en cuevas y laderas, accidentes y los derivados de salud pública. Se trata de impactos y riesgos en aumento por el incremento de personas sin techo que ocupan cada año el territorio al inicio de la primavera».

En el Darro Urbano la situación es muy diferente, pero de no existir problemas hace unos años se ha pasado a observar usos y comportamientos que nos alertan de un empeoramiento de la situación en breve plazo, si no se toman medidas. «Instamos, una vez más, al cumplimiento de la legislación, de forma muy evidente para el caso del Darro Periurbano (que es BIC), y de la adopción de medidas preventivas al caso del Darro Urbano. En ese caso, sería deseable que el frágil y pequeño espacio fluvial de ribera quedara reservado al paso como «Refugio Fluvial» (o figura equivalente) para su conservación ambiental y disfrute sostenible de vecinos, visitantes y turistas».

Una mujer hace la colada en el cauce junto a las Chirimías
Una mujer hace la colada en el cauce junto a las Chirimías / Plataforma Senderos del Darro

El domingo tomaban imágenes de una mujer haciendo la colada en el río, bajo los Tristes, junto al puente de las Chirimías. «Muestra la cara amarga de la marginalidad y la necesidad extrema, pero desgraciadamente no es más que la punta de un gran iceberg. A esta mujer la vemos, pero hay decenas de personas muy cerca, ocultas en la ribera del río, haciendo lo mismo, con idénticas necesidades. Hacer la vista gorda o pasar la mano no solucionará la ocupación, ni la marginalidad, es más, agravará el problema en años venideros. Quedan en segundo lugar las afecciones que jabones, lejías y detergentes puedan causar al río y a su fauna asociada».

La costumbre de entrar en el río a remojarse los pies, bañarse o andar por el agua, no tiene demasiada importancia si la realizan pocas personas. El problema está en el efecto contagio que esas acciones irán provocando poco a poco en la gente al realizarse a la vista de las miles de personas que transitan cada día por el Paseo de los Tristes y la Carrera del Darro. «La reciente limpieza del río ha provocado, además, un efecto llamada, seguramente no previsto inicialmente, de forma que la gente ha entendido que aquello es un parque fluvial que invita a ser recorrido y usado», dicen los miembros de la plataforma, que se plantean que «el dilema es si en ese tramo urbano es apropiado o no. En muchas fuentes y espacios acuáticos públicos, que carecen además de cualquier valor ambiental o faunístico, es una práctica regulada o prohibida por cuestiones estéticas y de convivencia. Conviene recordar que en verano ese cauce es apenas un hilo de agua».

Truchas, una especie en extinción

La presencia de Pescadores en el tramo urbano del río, llamados por la presencia de trucha común, una especie protegida que ha logrado recuperarse en el cauce del Darro, hace pensar en la Plataforma que el tramo urbano del Darro tiene la consideración de aguas de pesca libres sin muerte y sin límite de pescadores al día, lo que es otro factor de riesgo añadido, que podría ocasionar el uso abusivo de las riberas del río hasta el embovedado. Ese tramo de 700 metros dispone de una población de trucha común (especie catalogada como en peligro de extinción en Andalucía) cogida con alfileres, que de ningún modo es capaz de soportar tal actividad deportiva.

Aparte de ello, como en otros tipos de usos, hay razones de falta de seguridad a las personas por caída de objetos desde el poyete de pretiles y puentes, sobre todo en la Carrera del Darro. Todo ello aconseja clasificar a esas aguas como «Refugio de pesca», o, en su caso, limitar el acceso.

La Plataforma Senderos del Darro recuerdan ya habían alertado en numerosas ocasiones de la presencia de corrillos, comidas, botellones junto al agua, etc. Actividades que llevan tiempo practicándose en el Darro Urbano y que suelen ocasionar basura y vertidos al río por falta de civismo y ausencia de papeleras. En días especiales, cómo los de la Cruz, Fiesta de la Primavera, Corpus, etc., «el aspecto del río y de su margen izquierda a su paso por el Paseo de los Tristes es absolutamente lamentable. Al ser ribera fluvial, el impacto paisajístico y ambiental es asimismo importante. Dejamos a un lado el efecto estético que esa ocupación y tipos de usos pueda ejercer sobre la percepción de la ciudad de Granada por parte de sus visitantes y turistas en un lugar tan noble como esa frágil ribera».