Piden tres años de cárcel para un policía por homicidio imprudente

Piden tres años de cárcel para un policía por homicidio imprudente
EFE

Los hechos sucedieron en Cijuela en 2008

EFE

La Fiscalía de Granada ha solicitado una condena de tres años para un agente de policía como presunto autor de un delito de homicidio imprudente en el que murió un hombre que supuestamente formaba parte de un grupo de ladrones que había cometido varios robos en la provincia de Granada.

Según consta en el escrito de acusación, los hechos se remontan al 12 de abril de 2008, en el transcurso de las investigaciones realizadas para esclarecer diversos robos con violencia realizados en Granada, los agentes se dirigieron a un inmueble de Cijuela (Granada).

El hombre no cesó en su actitud y mantuvo en sus manos la escopeta y al ver que giraba su cuerpo hacia donde estaba el policía, para evitar que pudiese utilizarla, realizó dos nuevos disparos de advertencia.

Los ladrones se dirigían para ocultar los productos de sus robos y los vehículos utilizados y hacia las 02.50 horas de la madrugada dos policías en un coche camuflado descubrieron que en el interior del garaje penetraba un coche con tres personas que podían formar parte del grupo que se investigaba.

Tras colocarse los dos policías sus chalecos reflectantes con el indicativo de policía e ir perfectamente identificados, entraron al garaje y mientras otros dos colocaron otro coche policial impidiendo la salida de vehículos del garaje, donde también entraron.

Uno de los integrantes del grupo, entonces vigilado, inicio una huida a gran velocidad, ante lo que dos de los policías realizaron varios disparos con sus armas reglamentarios a las ruedas.

El policía investigado en esta causa se dirigió hacia las personas que se encontraban cercanas al vehículo que había entrado en el garaje, en el que viajaban posibles integrantes del grupo delictivo.

Tras pedir que se tirasen al suelo, uno de ellos lo hizo, mientras que el otro cogió del interior del coche una escopeta de cañones recortados, efectuando el agente acusado un disparo disuasorio al techo del garaje con su pistola reglamentaria.

Pese a ello, el hombre no cesó en su actitud y mantuvo en sus manos la escopeta y al ver que giraba su cuerpo hacia donde estaba el policía, para evitar que pudiese utilizarla, realizó dos nuevos disparos de advertencia.