Dos personas sin hogar muertas en las calles de Granada en el último mes

Manuel y 'Oso', compañeros de 'Tete', que murió en la calle hace unos días./ALFREDO AGUILAR
Manuel y 'Oso', compañeros de 'Tete', que murió en la calle hace unos días. / ALFREDO AGUILAR

El fallecimiento de 'Tete', un indigente de 46 años, provoca la movilización de un grupo de transeúntes «contra el abandono institucional»

Diego Callejón
DIEGO CALLEJÓN

Como cada día a las cinco de la tarde, un grupo de personas sin hogar se congrega a las puertas de 'Calor y Café' esperando la apertura de sus puertas. Mientras tanto, Ana Sánchez Montoro, presidenta de la asociación, trabaja con algunos de los noventa voluntarios para prepararles la merienda y organizar varias actividades dentro de este local de la calle El Guerra de Granada. Entre las casi treinta personas que esperan en las puertas ya no está 'Tete', que murió en la calle en diciembre tras verse agravado el problema de gota que padecía. Manuel y 'Oso', dos personas que dormían en la calle como el fallecido, nos han citado en el centro para denunciar la «falta de recursos» que sufre este colectivo. Ellos dos y el resto de usuarios del centro charlan entre ellos y se ponen al día de las «penurias» –como ellos mismos las definen– que han sufrido en los últimos días. Además de 'Tete', otra persona sin hogar murió en la calle también en los últimos días de diciembre.

Tal y como cuentan, el fallecimiento de 'Tete', un compañero sintecho, y el «abandono institucional» ante la ola de frío que sufre Granada, les han llevado, entre otros factores, a convocar a este periódico «para denunciar esta situación» y a adelantar que van a organizar «varias charlas» sobre su problemática en las próximas semanas.

Dos muertes en un mes

Tanto Manuel como 'Oso' eran compañeros de 'Tete' en el taller de lectura que organiza el centro 'Calor y Café', y el segundo de ellos acostumbraba a dormir junto al fallecido en la calle. «Mi compañero se nos fue en torno al pasado 12 de diciembre. Hacía meses que tenía un problema de gota que fue cada vez a peor. A mediados de noviembre, yo me encargué de llamar a una ambulancia para él, porque no podía ni andar. En Urgencias le dijeron que no podían hacer nada y lo devolvieron a la calle», cuenta 'Oso'. Él denuncia que «es bastante común que no nos atiendan ni en los hospitales ni en muchos centros de salud».A su lado, Manuel recuerda que «días antes de fallecer», 'Tete' acudió a varios centro de ayuda para personas sin hogar asegurando que tenía «serios problemas de salud». No obstante, ambos compañeros denuncian que «no se hizo nada» y que, finalmente, 'Tete' tuvo que «ingresar de urgencia en el hospital poco antes de fallecer a causa de un fallo renal derivado de su problema de gota». De esta forma, esta persona sin hogar perdía la vida el pasado mes de diciembre a los 46 años «sin haber recibido la atención necesaria y dejando una hija de 18 años».

La muerte de 'Tete' no es la única ocurrida en la comunidad sin hogar en las últimas semanas. Más recientemente, a finales de diciembre, otro indigente perdió la vida, según atestiguan varios de los asiduos a 'Calor yCafé'. «Apenas lo conocíamos, pero nos han confirmado por varias fuentes que ha muerto», narra Manuel.A su lado, 'Oso' sentencia que «es una muerte más de los 'sin rostro' y 'sin voz'», añadiendo que «ocurren varias al mes y nadie hace nada».

Dormir en la calle en invierno

La falta de asistencia médica no es la única denuncia de estas personas sin hogar, que también se quejan de los «escasos espacios» para dormir ante la ola de frío. Según explica Manuel, «solamente conocemos un albergue para hombres en Granada, y allí te echan a los cinco días». Por su parte, 'Oso' añade que «hay algunos centros para sintecho que abren sus puertas de noche con la llegada del invierno».No obstante, denuncia que están «tan abarrotados» que solamente te permiten «dormir en una silla o una hamaca», permaneciendo «hacinados».

Interior de 'Calor y Café.
Interior de 'Calor y Café. / ALFREDO AGUILAR

Ante esta situación, Manuel y 'Oso' optan por buscar alternativas. «A veces dormimos en la estación de autobuses o en la calle, abrigándonos con sacos y mantas que nos dan en centros como 'Calor y Café'», explican.

En cualquier caso, tanto ellos como sus compañeros consideran «insuficiente» el apoyo institucional ante «un problema que es cada vez mayor». En este sentido, explican que «cada mes vemos más gente en la calle, sobre todo personas con problemas mentales». La solución, según su propia experiencia, pasa «por una mayor implicación de las asociaciones, un aumento de la inversión y un mejor reparto de los recursos», ya que, tal y como explican, algunas organizaciones «se quedan en el gesto» y «no se implican» para atajar de raíz los problemas.