La noche en la que en Granada cayeron 500 rayos

Destrozos por la tromba en la calle Argentina de Las Gabias, donde se anegaron bajos y cocheras y los vecinos vivieron una madrugada de pesadilla. /Javier Martín
Destrozos por la tromba en la calle Argentina de Las Gabias, donde se anegaron bajos y cocheras y los vecinos vivieron una madrugada de pesadilla. / Javier Martín

La imprevisible tormenta con más de 500 relámpagos provocó la mayor crisis de emergencias del año en la provincia

Mercedes Navarrete
MERCEDES NAVARRETEGranada

Nunca llovió que no escampara, pero entre las cinco y las ocho de la mañana de ayer los vecinos del barrio de Las Flores y la calle Argentina de Las Gabias pensaron que esta vez el refrán no iba a cumplirse. Llovió y tronó como nunca en el Área Metropolitana de Granada que vivió ayer un inédito episodio de gota fría con más de 500 rayos contabilizados en cuatro horas –algo excepcional según explicaron desde AEMET– y que mostró una especial virulencia por la concentración de las zonas donde descargó el agua, desde los 40 litros que cayeron en Las Gabias –la más castigada por las inundaciones– hasta los 72 de El Padul.

La dana que se ha cobrado ya seis vidas en España –la última de ellas el viernes en Baza– ha provocado también la mayor crisis de emergencias del año en Granada, con más de 250 llamadas de vecinos pidiendo auxilio al 112 tan solo en la mañana de ayer, a lo que hay que sumar las 170 emergencias que se atendieron en Baza el sábado o las más de 150 del pasado domingo.

Ayer, la tromba de agua entraba a las cinco de la madrugada por El Padul y se paraba a descargar con furia en el Área Metropolitana, dejando a su paso ramblas desbordadas, calles inundadas y bajos y cocheras con hasta metro y medio de barro. Pero sobre todo dejó angustia, impotencia y miedo en los pueblos, como Las Gabias donde, siete días después llovía sobre mojado.

Tras causar estragos en el Área Metropolitana, la imprevisible trayectoria de la tormenta –que escapó a los modelos de previsión y atacó por zonas imprevistas– mantuvo también en vilo a los servicios de emergencias desde La Puebla de don Fadrique hasta Loja, donde se contenía la respiración por el miedo a una crecida de Ríofrío.

Los daños, principalmente inundaciones de calles y bajos, afectaron a 34 municipios. Las Gabias se llevó la peor parte pero también se quedaron miles de euros enterrados bajo el barro en la zona sur del cinturón, en pueblos como Gójar, Ogíjares, Huétor Vega, Otura, Monachil, Alhendín, Santa Fe, El Padul, Maracena o Dúrcal.

La centralita del 112 también estuvo colapsada por llamadas desde la capital granadina donde las balsas de tráfico obligaron a cortar el paso a nivel bajo las vías del AVE en La Chana, el Túnel del Timbre o el paso a nivel de la calle Palau Yquer en el Zaidín.

Despliegue

La tormenta provocó un inédito despliegue de los servicios de emergencias con más de 300 efectivos de bomberos, fuerzas de seguridad y voluntarios de Protección Civil desplegados por todos los pueblos.

Entre Santa Fe y La Malahá la crecida de Río Salado, que alcanzó un nivel que según los vecinos no habían visto en ocho años, obligó a cortar un carril de la A-92. La lluvia arrastró árboles y ramas que formaron una especie de presa en el cauce y el agua se derramó hacia el asfalto.

Desde las ocho de la mañana de ayer, según informó la Guardia Civil de Tráfico, los vehículos se quedaron atrapados en las 'lagunas' que se formaron sobre el firme aunque, por fortuna, nadie resultó herido.

La inundación parcial obligó a cortar los dos sentidos de la A-92 en dirección a Almería durante una hora y tampoco fue fácil circular en dirección hacia Málaga, ya que también, cortado durante otra hora. La rápida intervención de las máquinas y el fin de la lluvia permitió normalizar totalmente el tráfico en la A-92 poco después de las cuatro y media de la tarde.

Fue la última de las incidencias que quedaron restablecidas tras el desastre, pero durante toda la mañana los episodios de angustia se repitieron en los pueblos afectados.

La Zubia y Padul

En La Zubia, por ejemplo, donde cayeron 55 litros por metro cuadrado, la alcaldesa Inmaculada Hernández relataba que estuvieron con el corazón en un puño hasta que los 70 montañeros del club Al bordo que estaban realizando la travesía Trevélez-La Zubia fueron rescatados sanos y salvos.

Los vecinos de Padul, los primeros que se despertaron entre truenos, también vieron como las avenidas de agua desmoronaron las obras de encauzamiento de una rambla, aunque por suerte el agua no hizo daño en el casco urbano, más allá de algunos bajos inundados.

Peor lo llevaron en Santa Fe donde la inundación del parque de Santa Catalina convertido en un estanque –literalmente– dejó una de las imágenes más impactantes de la jornada. El reventón de la acequia Real y la cañada del Francés donde desembocan los ríos de Dílar convirtió en una piscina y desató el pánico entre los vecinos de la calle Fernando de los Ríos, que veían como los miles de litros de agua acumulados en el parque iban a parar a sus cocheras.

«El agua venía con una fuerza increíble, esto era un embudo, mis vecinas Vero y Mercedes salieron y lograron cerrar la puerta del parque para tratar de contener el agua porque nos ahogábamos», contaba Isabel Jiménez, vecina de la calle.

«Esa manga de agua que venía para las casas no había quien la parara. Vi claro que no tenía que jugármela para tratar de salvar el coche y la moto», apuntaba Andrés Merlo, mientras achicaba agua de su cochera. Ayer tocaba limpiar y a partir de mañana ya empezará a echar números del desastre.

«El agua venía con una fueza increíble, vi claro que no tenía que jugármela salvar el coche» andrés merlo (vecino de santa fe)

«Esto lo ves en la tele y no piensas que te va a pasar a ti... He perdido los motores de la piscina, la caldera, el coche, las bicicletas... todo lo que tenía en la cochera no se ni por donde empezar con los seguros ni si habrá alguna ayuda», decía descolocado.

En Alhendín, la tromba de agua también dejaba árboles en el suelo y una veintena de bajos de viviendas particulares anegadas en zonas como el barranco del Arenal, la urbanización Cortijos Blancos o el polideportivo. Según explicó su alcalde, Francisco Rodríguez, el plan preventivo de limpieza de imbornales y alcantarillado junto a la limpieza a finales de agosto de los cauces y barrancos de Juncarillo, Marañón, Arenal y Andas fue providencial y evitó que la tromba generara más daños en el municipio.