Muere Jesús Valenzuela, la sonrisa andalucista de Granada

Jesús Valenzuela, en una de sus últimas incursiones en la política, en Guadix en 2015, cuando fue candidato a la alcaldía. /Torcuato Fandila
Jesús Valenzuela, en una de sus últimas incursiones en la política, en Guadix en 2015, cuando fue candidato a la alcaldía. / Torcuato Fandila

Fue concejal del Ayuntamiento de Granada con el 'tripartito' entre 1999 y 2003 y antes alcalde de Alquife y delegado de Turismo de la Junta con el ya desaparecido PA

Daniel Olivares
DANIEL OLIVARESGranada

Jesús Valenzuela Ruiz (Jérez del Marquesado, 1953), un histórico del andalucismo granadino, ha fallecido este miércoles. Se ha marchado una de las sonrisas más amplias de la política granadina y uno de los dirigentes más peculiares de los últimos treinta años en la provincia. Mayor de ocho hermanos. Hijo de minero, estudió en el Seminario de Guadix hasta COU, pero el cierre de la mina en la que trabajaba su padre obligó a su familia a emigra a Cataluña. Nunca olvidó sus raíces alquifeñas. En Cataluña encontró la llama nacionalista que le marcó ya para toda su vida. Estudió ATS gracias a un trabajo como camarero en Salou, uno de los centros turísticos de la costa catalana. Después de terminar sus estudios no pudo frenar sus sentimientos y decidió volver a su pueblo para trabajar por y para su tierra.

Alcalde de Alquife , y concejal del Ayuntamiento de Granada entre 1999 y 2003, su verdadera profesión era la de enfermero, oficio al que retornó (fue ATS de urgencias en Guadix en sus últimos años) tras dejar la política después de una incursión en 2011 para ser candidato a la alcaldía de la capital granadina por el Partido Andalucista, sus siglas de toda la vida. Aquel intento, que llegó después de ocho años alejado de la primera línea, quedó en nada, puesto que no logró acta en el pleno del Ayuntamiento granadino. En 2015 cerró su etapa política después de presentarse también a la alcaldía de Guadix y quedarse a las puertas: solo le faltaron veinte votos para obtener representación.

En su primera pausa tras dejar el gobierno de Granada en 2003 se había embarcado también en una aventura ajena a su oficio y a su faceta política. Abrió un negocio de hostelería junto al Palacio de Congresos de Granada cuyo nombre llevaba su apellido, Las Tapas de Valenzuela, de donde extrajo una de sus curiosas ocurrencias para aplicar a su vertiente política: los 'chotomitines', idea que 'patentó' en su campaña electoral como aspirante a la alcaldía granadina en 2011. Valenzuela se colocaba un delantal, cocinaba choto en un perol y al mismo tiempo ofrecía un mitin a quienes se acercaban a escucharle o, algo más habitual, a probar su buena mano con la cocina.

Aquel bar terminó traspasándolo hace diez años. Sus actuales propietarios decidieron mantener el apellido del anterior inquilino: Valenzuela Coffe & Beer se llama hoy, pues fue uno de sus hermanos quien se quedó al frente del negocio. Jesús regresó a la enfermería hasta su reciente jubilación en octubre del año pasado.

Su actividad política se circunscribía últimamente a las opiniones que vertía en sus redes sociales, sobre todo Facebook, donde era muy activo, y a alguna tertulia radiofónica en emisoras locales. En los últimos meses se mostraba muy crítico con el PSOE, partido con el que, curiosamente, compartió escena, tanto en su etapa de delegado de Turismo y Deportes (el Partido Andalucista fue socio de gobierno del PSOE de Manuel Chaves en aquella legislatura) como posteriormente en el Consistorio granadino, donde selló un pacto a tres bandas con el PSOE liderado por José Moratalla y con IU, un gobierno que fue popularmente conocido como el 'tripartito'. Valenzuela fue apodado políticamente por la oposición como el 'superconcejal, por el número de áreas que recayeron sobre sus hombros en esos cuatro años: Cultura, Turismo y Deportes.

Aquel gobierno fue muy criticado, sobre todo, por el PP, que se hizo con la alcaldía después. Empezó entonces la era José Torres Hurtado, que acabó en naufragio. En una entrevista reciente con IDEAL, Jesús Valenzuela, pese a la rivalidad política, no se alegraba de las tribulaciones judiciales del exregidor. «Me da pena Pepe Torres Hurtado», dijo.

«No se aferren»

Atípico en sus modos de hacer política, sonriente, cercano, empático pero a la vez de fuerte carácter, Valenzuela fue también un verso suelto en la maraña pública puesto que supo volver a su plaza de enfermero en Guadix cuando el voto le dio la espalda en sus últimas intentonas. En aquella entrevista concedida a Carlos Morán para este periódico en mayo del año pasado, su recomendación a quienes apuesten por dedicarse a la causa política era clara: «Que no se aferren. A mí no me costó nada desengancharme. Me sentí muy liberado. Es que me daban por todos los lados: los míos y los otros».

Para él, el 'tripartito' liderado por Moratalla como alcalde «fue una experiencia muy positiva». Se mostraba «muy orgulloso» de su legado. «Todavía me saluda todo el mundo y hay taxistas que no me cobran la carrera. En deportes, arreglamos el Estadio Núñez Blanca que estaba destrozado, arreglamos las piscinas e hicimos instalaciones deportivas en prácticamente todos los barrios. Eso está ahí. Y en turismo, pusimos en marcha el bono turístico. Me ayudaron mucho el arzobispo Cañizares y Mateo Revilla, que era el director de la Alhambra», recordaba.

La feroz oposición que el PP ejerció sobre aquel gobierno le enseñó una máxima: «La política no tiene que ser degradar tanto al enemigo, sino sumar. Y aquí todavía no hemos aprendido a sumar, solo a dividir».

Su estilo, desprovisto de soberbia política, llano y de mensajes concisos y directos, le generó amigos y enemigos, dentro y fuera de su partido de toda la vida, el andalucista. De hecho, siendo concejal del Ayuntamiento de Granada, en 2001, dejó el PA y se pasó al grupo mixto. Más tarde se unió a su amigo Pedro Pacheco, exalcalde de Xerez, para refundar el Partido Socialista Andaluz (PSA).

La política, pero sobre todo la vida, le han dejado cientos de amistades repartidas por toda la geografía andaluza y por la provincia a la que siempre defendió, Granada. El Zaidín fue su barrio mientras la capital fue su destino. Tras su jubilación como enfermero tenía un objetivo: disfrutar del campo, una de sus aficiones, y de su familia. Así se lo había comentado a amigos y conocidos.

Hace apenas doce horas, Jesús compartía en Facebook una última imagen. La había publicado un año atrás, el 28 de enero de 2018. En la fotografía se le veía a él, vestido con su uniforme de sanitario, junto a un agente de la Guardia Civil, un vehículo de la Benemérita y 'su' ambulancia. La nieve cubría Guadix. Hoy, Guadix, Granada, Andalucía, su familia y sus amigos lloran su pérdida. Descanse en Paz.