«Tenemos miedo, algunos pacientes han perdido el respeto hacia los médicos»

Concentración de sanitarios en contra de las agresiones./ALFREDO AGUILAR
Concentración de sanitarios en contra de las agresiones. / ALFREDO AGUILAR

Medio centenar de sanitarios se concentran en el PTS para demostrar su rechazo a las agresiones contra los facultativos

ROSA SOTOGRANADA

«Tenemos miedo porque algunos pacientes han perdido el respeto hacia los médicos y se muestran muy agresivos». Este es el testimonio de Puri, una enfermera que trabaja en el distrito sanitario de Granada y que ha participado en la concentración en la que medio centenar de sanitarios han demostrado su rechazo hacia las agresiones que padecen frente a la sede del Edificio I+D Armilla, en el Parque Tecnológico de la Salud (PTS).

En la convocatoria han participado miembros del personal de las Unidades de Gestión Clínica de Zafarraya, Huétor Tajar y Granada capital, representantes de las Juntas de Personal de los distritos Granada y Metropolitano, además de la gerente y parte de los equipos directivos de estas áreas. El objetivo principal lo mostraban en la pancarta que sostenían: mostrar su rechazo contra las agresiones que padecen, pero también pedir a la «ciudadanía implicación directa y concienciación de un problema general de la sociedad», en declaraciones a IDEAL de la directora gerente del distrito sanitario Granada-Metropolitano, María Aguilera.

Para esta responsable, los tres últimos episodios de violencia que se registraron en diciembre en centros sanitarios de Zafarraya, Huétor Tájar y Granada capital son sólo una muestra de la inseguridad que padecen los profesionales sanitarios. De ahí que pida la colaboración ciudadana para garantizar a los facultativos el «correcto desempeño de su labor profesional», ya que un ambiente hostil les dificulta su trabajo porque «genera ansiedad e inseguridad a los profesionales». Aguilera reconoce que en 2018 tuvieron que intervenir en numerosas ocasiones «las fuerzas del orden público» porque pacientes amenazaron y agredieron a sanitarios, aunque no ha llegado a facilitar una cifra, pero asegura que «los datos se mantienen a los de otros años».

Hablan los afectados

«El malestar genera nervios que el paciente transforma en agresivididad y lo paga con nosotros si tiene que esperar a ser atendido, si el médico no le receta lo que quiere porque lo ha leído en San Google y se autodiagnostica, porque quieren ir al hospital y el doctor le indica que no es para tanto...«, comenta Puri. Esta enfermera considera que se ha perdido el respeto hacia la figura del médico y recuerda que hace tres años ella misma vivió una agresión en primera persona. »Entró un muchacho con dolor de muelas que exigía un calmante, el celador le pidió que esperara unos minutos y entonces le pegó mientras gritaba«, recuerda. »Al final, tuvimos que llamar a la Guardia Civil«.

El protocolo establecido por el Servicio Andaluz de Salud (SAS) determina que en caso de sufrir una agresión, el sanitario afectado debe interponer la correspondiente denuncia en la policía y se le brinda atención médica, psicológica y jurídica, tal y como están los últimos profesionales afectados, según ha apuntado Aguilera. «El año pasado se cerró con varias condenas de cárcel y multas», ha apunado.

Cristina Castillo es la delegada del sindicato de enfermería Satse. Considera que hoy en día hay mucha agresividad en la sociedad y eso se traslada a centros sanitarios y hospitales. Además, añade que la «mala educación» también influye mucho. «No puedes prever que un paciente te vaya a agredir, pero trabajas con inseguridad cuando se empiezan a repetir los casos», lamenta Castillo.

Por su parte, el celador y conductor Antonio Rascón considera que lo que «falla en el sistema» es la falta de seguridad, tanto de vídeocámaras como de personal y atribuye esta ausencia de medida a los «recortes tanto en recursos humanos como materiales» para atender correctamente a los pacientes. No obstante, no quita culpa a la «falta de educación» de algunos ciudadanos. En una ocasión tuvo que mediar entre dos pacientes que estaban discutiendo por quién tenía prioridad para entrar antes una vez efectuado el traije. En este caso no se vio envuelto ningún miembro sanitario, pero la «violencia estaba presente en el centro sanitario».